Santa Cruz

José Sabaté Forns, una vida al servicio de Tenerife

El que fuera impulsor del Régimen Económico y Fiscal de Canarias o del Patronato Insular de Turismo, recibe el homenaje de Santa Cruz que le dedica una calle en Cabo Llanos

José Sabaté Forns recibió a DIARIO DE AVISOS en su casa de La Laguna. Sergio Méndez

A sus 94 años, José Sabaté Forns, se mueve con algo de dificultad por su casa. En ella recibe a DIARIO DE AVISOS para hablar sobre su trayectoria vital, la de un hombre que vio nacer el turismo de masas y supo que Canarias debía ser parte de esa élite mundial que comenzaba a mover a miles de personas de un lado a otro del planeta. Llegó en el 55 al Archipiélago, y como admite, “solo conocía de las Islas que estaban en un recuadro del mapa de España”. Después las conoció tan a fondo que no solo se quedó a vivir en Tenerife, sino que adquirió un compromiso con su desarrollo. Profesor mercantil, intendente mercantil y licenciado en Ciencias Económicas y Comerciales, fue consejero de Turismo del Cabildo de Tenerife, cargo que compartió con la presidencia de la comisión de Hacienda de la institución; miembro, en representación de Canarias, de la Comisión Interministerial que elaboró el proyecto de Ley del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF); vicepresidente de la Cámara Provincial de Comercio; presidente de la comisión permanente de Política Fiscal, Comercial y de Relaciones con la Unión Europea (UE) y presidente de la Sociedad de Garantías Recíprocas de Tenerife (Sogarte). También fue consejero de CajaCanarias y del grupo de empresas DISA.


Este hombre, historia viva del desarrollo económico y turístico de las Islas, recibió un merecido homenaje el pasado 11 de mayo de manos del Ayuntamiento de Santa Cruz, que le dedicó una calle de la capital, concretamente en Cabo Llanos. El acuerdo del Pleno del Ayuntamiento capitalino señaló, entre otras cuestiones, que “a lo largo de su vida y con una asombrosa capacidad de trabajo y gran espíritu de servicio ha trabajado en favor del interés general y de los diferentes sectores económicos que sustentan la economía de nuestra Isla”. Para él pidió este honor el grupo de hoteleros Calínico, propuesta a la que se sumaron cerca de una veintena de administraciones y asociaciones, entre ellas el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife, la Cámara de Comercio, la Autoridad Portuaria, CEOE Tenerife, el Hospital Universitario de Canarias… Adhesiones que demuestran la importancia que Sabaté ha tenido en el desarrollo de la vida de la Isla.


El currículo de José Sabaté Forns también muestra el apoyo e impulso que él, junto a otros inversores tinerfeños, dieron a DIARIO DE AVISOS cuando el Decano de la prensa en Canarias se trasladó desde La Palma a Tenerife. Fue uno de los que apostó firmemente por la mudanza del rotativo desde la calle Santa Rosalía a un espacio mayor en el barrio de Salamanca. Recuerda cómo “un grupo de inversores apostó por el Decano cuando otro medio, La Tarde, para el que también nos habían pedido ayuda, ya no era viable”. Entonces, junto a la familia de Modesto Campos, sacaron al DIARIO de la calle Santa Rosalía, para instalarlo en el edificio de una antigua fábrica de tabaco. Estuvo 10 años en el consejo de Administración hasta que sus múltiples compromisos profesionales le hicieron seguir su camino lejos del periódico.


La mayor parte de su trayectoria profesional la hizo en la empresa DISA, que lo trajo hasta Tenerife en los años 50. Entre sus logros destaca la creación del Patronato de Turismo de Tenerife en 1973, una herramienta que se convirtió en vital para la promoción de la Isla fuera del Archipiélago. Recuerda Sabaté los problemas que le causó entre los partidarios del régimen franquista, que ya empezaba a vislumbrar su final, la defensa que hizo de que los aeropuertos tinerfeños se pudieran beneficiar de la llegada de turistas extranjeros. “En aquella época, solo podían aterrizar en los aeropuertos los vuelos de Iberia, que era la compañía nacional, por lo que en un momento en el que el turismo despegaba suponía dejar a Tenerife fuera del acceso a los turistas de otras nacionalidades. Me fui a Madrid y al final conseguimos que se aprobara la política de cielos abiertos para los aeropuertos de las Islas. Fue una gran tranquilidad, aunque algunos me acusaran de falta de patriotismo”, recuerda.


Cuando se le pregunta por la actual situación del turismo y su afectación a la economía, recuerda Sabaté el desarrollo cíclico de la economía canaria. “Durante un tiempo fue la cochinilla, luego la caña de azúcar, el plátano, el tomate y por último el turismo, así que ahora estamos en un cambio de ciclo, que lo que hará es reformularlo, porque no hay opción de otra cosa en este momento”.

Ciclos económicos


Una opción que sí que hubo en la Isla de la mano de una industria floreciente en los años 50 y 60, que ha acabado relegada a un sector secundario, tal y como el mismo Sabaté relata. “En los años 50 hubo una industria muy importante, además de la refinería estaban las industrias químicas, la fábrica de cemento, la azufrera, la propia DISA o las fábricas de harina de pescado o las tabaqueras”. Un dato que es poco conocido, recuerda, es la importancia que tuvieron las fábricas de harina de pescado. “Gracias a los pescadores teníamos libras para comprar los insumos de las industrias. La harina de pescado se mandaba a Gran Bretaña, que pagaba en libras, con las que se compraban productos necesarios para las industrias”, recuerda Sabaté.


Entre sus hitos está el de ser el primer presidente del Consejo Social de Empresarios. “Hasta los años 50 los sindicatos eran verticales, cuando eso cambió, se decidió que también los empresarios podían tener su propia representación, por lo que se crearon los Consejos Sociales, y yo fui empujado, por decirlo de alguna forma, a presidir el de Tenerife”, cuenta. Eso fue en 1964 y le llevó a estar en la primera línea política, aún sin quererlo, puesto que como representante de los empresarios, siempre participaba en las visitas de los distintos ministros a la Isla, a los que le trasladaba la necesidades de los empresarios tinerfeños.


Esa preeminencia hizo que fuera una de las cuatro personas que defendieron en Madrid la creación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias. “Costó mucho hacerles entender las singularidades de las Islas, pero el ministro Paco Fernández Ordoñez llegó a comprender un poco a Canarias. Intentábamos explicarle que los puertos francos no se estaban respetando, que necesitábamos una herramienta propia”. En 1972 se aprobó el REF, que entró en vigor al año siguiente. “La economía de Canarias tuvo un cambio brutal después de aquello”, recuerda.

Turismo


Es el padre, como ya se indicó, del Patronato de Turismo. “Cuando yo estaba en el Cabildo existía una Comisión de Turismo, pero que no tenía conexión con la realidad, por eso propuse la creación de un Patronato en el que estuviera representado no solo el Cabildo, sino también el sector turístico”. El trabajo de ese Patronato se centró en la creación de una imagen de Tenerife para vender fuera de la Isla. “El resultado fue bueno porque incorporamos a gente muy conocedora del sector, por lo que se convirtió en un instrumento vital de la promoción de Tenerife”.


Pero la actividad de Sabaté le llevó también por otros derroteros, como fue el de presidir el Hospital Universitario de Canarias durante dos años. “El Cabildo creó este hospital y me puso a mí a dirigirlo”. Recuerda con cierta ironía lo difícil que fue trabajar con los médicos, “son muy suyos”, dice entre risas, para añadir que “dos de mis hijas son médicos”. En esa época también se creo la Facultad de Medicina, “y logramos que alcanzara unos estándares de calidad muy altos en poco tiempo, llegando a ser una de las mejores calificadas de España”. Como director del HUC recuerda que su peor momento fue la tragedia vivida en Los Rodeos con el choque de dos jumbos. “Fue terrible. Nosotros como hospital de la zona recibimos a todos los heridos”.