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Elena Espinosa: “Hay una relación directa entre la falta de vacunación y padecer la COVID grave”

La directora médica del Hospital de La Candelaria, en plena lucha contra la pandemia, recuerda que de los 34 pacientes en UCI, con una edad media de 46 años, 31 no se había vacunado, y de los tres restantes, dos no llegaron a estar inmunizados al contagiarse antes de que la segunda dosis les inmunizara
La doctora Elena Espinosa es Domínguez, Jefa del Servicio de Anestesiología y Reanimación es desde este mes la nueva directora médica del Hospital Nuestra Señora de Candelaria. | DA

La doctora Elena Espinosa es desde este mes la nueva directora médica del Hospital Nuestra Señora de Candelaria, en plena lucha en primera línea contra la pandemia del coronavirus con los peores registros del Archipiélago. Hace un mes el centro activó el plan de contingencia para hacer frente a la avalancha de ingresos. El hospital atiende a 34 pacientes en UCI, con una edad media de 46 años. Del total, 31 no se ha vacunado, y de los tres vacunados, dos no llegaron a estar inmunizados completamente, ya que se contagiaron antes de que la segunda dosis permitiera la inmunización. En la última semana, ante el agotamiento del personal, ha recibido el refuerzo de enfermeras de las UCI de los hospitales de Lanzarote y Fuerteventura, y de Atención Primaria de Tenerife, para poder descansar y realizar guardias.

-¿Cómo está la carga de trabajo actualmente en La Candelaria? ¿Comienzan a estabilizarse los ingresos?
“La Candelaria es el hospital de Canarias que tiene la mayor presión asistencial ahora mismo, con bastante diferencia, por coronavirus. Estamos intentando sobrevivir, trabajar y no dejar de atender tampoco al resto de pacientes, porque no hay que olvidarse de ellos. La fotografía del viernes al mediodía nos dice que teníamos 170 pacientes ingresados en planta con COVID, y de ellos 32 están graves en la UVI [aumentaron a 34 el sábado], con una edad media de 46 años. Llevamos unos días con cierta estabilidad en los ingresos tras jornadas donde llegaban más de 120 personas, lo cual era una barbaridad. Los ingresos actuales nos hacen ser algo optimistas”.

-¿Qué es lo que más le preocupa actualmente?
“Especialmente, las camas de críticos, porque son los recursos más escasos que tenemos, lógicamente. Contamos con plantas de hospitalización preparadas por si tuviéramos que utilizarlas, pero las camas de UVI son recursos más complejos y requieren además de un personal mucho más entrenado, que es más complicado de encontrar. Hemos abierto más áreas, como la de reanimación del área quirúrgica, que está haciendo la función de UVI extendida, y hemos cerrado con tres quirófanos y otra área para instalar camas de UCI COVID. Esto nos ha permitido un desahogo y podremos atender a 11 pacientes más. Por otro lado, la unidad de reanimación, que es el área de pacientes intensivos postquirúrgicos, la estamos utilizando para pacientes críticos no COVID. Si en la primera ola y con el confinamiento la gente apenas salía, ahora hay accidentes de tráfico, percances laborales, ahogamientos o golpes con el fondo de las piscinas o las charcas. Intentamos sobrevivir”.

-Lo más difícil es encontrar personal especializado para atender a estos pacientes UCI.
“Sin duda. Es lo más complicado a lo que nos estamos enfrentando. Sobre todo porque ahora no todo el personal está de servicio. En los meses de julio y agosto debemos dar descanso y vacaciones a todos los compañeros, que están muy tensionados, necesitan descansar, y no puedes negarles que se lo merecen. Tanto el personal de enfermería como el personal médico de La Candelaria están respondiendo de una manera excepcional. Hemos podido cubrir todas esas áreas nuevas que hemos habilitado con el esfuerzo del personal, muchos están doblando turnos, otros, como los profesionales de medicina interna o neumología, que son los que llevan el peso de los pacientes COVID, están haciendo muchas guardias. Al final se trata del compromiso de unos profesionales de los que estamos muy orgullosos”.

-¿Qué es lo que le impacta ahora viendo un paciente COVID en una unidad de críticos?
“Estamos viendo a personas muy jóvenes, porque estábamos acostumbrados a ver gente mayor y ancianos, a veces con muchas enfermedades. Es llamativo tener ingresados a jóvenes sanos y embarazadas. Y en UCI a gente joven, por ejemplo un chico de 21 años. Es una situación que a cualquier sanitario le llega al corazón. Nos da lástima que la mayoría de los pacientes que atendemos estén sin vacunar, unos por deseo expreso y otros porque no les ha dado tiempo o tienen la pauta incompleta. Lo que está claro es que hay una relación directa entre la falta de vacunación y la enfermedad grave. La vacuna no previene la infección y te puedes infectar, pero la enfermedad será mucho más leve, hay menos probabilidades de hospitalización y, en el caso de hacerlo, no irán a la UVI. Por tanto, es muy importante que todos los que están dudando se vacunen, porque la solución a la COVID pasa por la vacunación y seguir protegiéndonos para no contagiarnos”.

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