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Los ‘influencers’ de la covid en Canarias: pedagogía para concienciar

Aprovechando la llegada de las redes sociales, sobre todo Twitter, Irene, Ricardo y Chema se pusieron manos a la obra, de manera desinteresada, hasta convertirse en referencia para muchas personas.
Chema Blanco, Irene González y Ricardo Pinto. DA

Por Luis Rabionet y José Antonio Felipe

En plena pandemia, cuando las dudas eran mucho mayores que las certezas y cuando la información era tan abundante pero, en muchas ocasiones, confusa, decidieron poner su granito de arena dentro de sus posibilidades.

Aprovechando la llegada de las redes sociales, sobre todo Twitter, Irene, Ricardo y Chema se pusieron manos a la obra, de manera desinteresada, hasta convertirse en referencia para muchas personas en Canarias.

Esta es la historia de cómo empezaron, pero también de sus sensaciones personales ante un momento histórico que, en ocasiones, parece no tener fin.

Ricardo Pinto

Muchos conocerán a Ricardo (Richi) Pinto. Exjugador de baloncesto, enfermero y fisioterapeuta, es curioso por naturaleza por eso cuando llegó la pandemia él estaba estudiando y dedicando muchas horas a programas de estadísticas deportivas. Eso, precisamente, le ha servido para la labor que realiza, fundamentalmente, desde su cuenta de Twitter (@richipinto), la de tratar de reflejar, con datos y de manera didáctica, los peligros del virus.

“Por mi profesión lo vi desde dentro. Eran como dos realidades, la de dentro, la sanitaria y la de la calle, en la que observaba una dejadez importante”, indica. Ricardo cree que los números, muchas veces, pueden resultar algo fríos: “Si te dicen que hoy ha habido 40 casos, igual queda ahí, por eso mi intento de dar un paso más, relacionar aspectos como las edades y demás”.

Cree que la suya puede ser una buena forma de atender a “la visión de un sanitario” que se enfrente al virus en primera línea: “Cuando sales ves allí las ambulancias, siendo desinfectadas. Esa gente tiene familia, no son un número. Eso es lo que me gustaría que llegara”.

Curiosamente, su amor por el baloncesto, del que es un estudioso, le proporcionó algunas herramientas muy valiosas: “Usé algunos programas de visualización, más allá de la estadística pura. Sí me ha servido”.

Cuestionado por si cree que su labor ha servido para algo reconoce que la forma de transmitir la información por redes sociales le ha servido para que esta llegue a más gente: “Se han usado en el Parlamento, algunos políticos y algunos municipios se han puesto en contacto conmigo para realizarme cuestiones e, incluso, algunas ofertas laborales. Yo intento explicar las cosas de la mejor manera posible”.

Padre de un niño y una niña, de media ocupa “una hora” al día para, poco a poco, tratar de arrojar luz a esta realidad tan compleja que nos ha tocado vivir.

Irene González

Irene González es una profesora de economía que se encuentra en paro. Tiene mucho tirón en Twitter (@IreneGlezP), gracias, en parte, a la labor divulgativa que ha estado ejerciendo en el último año de pandemia, con la única finalidad de “poner mi granito de arena”. Así, a base de tablas, gráficos y números se ha ganado la confianza de cientos de usuarios. “La gente suele hablarme asustada porque piensa que estamos muy mal, y es verdad, pero estamos bajando tan rápido como subimos y, por eso, soy bastante optimista“.

“Quise aprovechar esa falta de trabajo y los conocimientos que me habían dado con esa información que estaba viendo y no era tan accesible para la gente”, explica Irene, a quien la pandemia cogió justo antes de presentar su Trabajo de Fin de Máster. Ella, sin embargo, mantiene una actitud positiva ante su futuro laboral, pues “lo bueno que me ha pasado es que ahora ha aumentado la demanda de profesores“.

La joven docente comenzó a manejar los datos de la COVID-19 escribiendo a mano, cada día, la cifra de contagios acumulados en cada municipio del Archipiélago, “pero lo dejé porque era un montón de trabajo”.

Ahora se queda con los indicadores que considera más relevantes, como el total de positivos diarios en Canarias. “Me baso en los números de la Consejería de Sanidad, siempre recurro a fuentes oficiales. Voy apuntándolos en una hoja de cálculo de Drive para crear gráficas, que es bastante sencillito”.

A diferencia de otras personas, Irene no siente desconfianza respecto a las cifras oficiales. “Veo que muchos desconfían porque antes se decía una cosa y ahora otra, pero, al final, la ciencia funciona así: cada día se aprende algo nuevo y tenemos que modificar lo que sabemos; creo que si la gente no entiende como funciona la ciencia, es normal que desconfíe”, sentencia.

Chema Blanco

El experimentado periodista Chema Blanco (@ChemaBlancoL), que ahora se dedica a la gestión inmobiliaria, también se ha convertido en un referente informativo en las Islas a través de sus redes sociales. Además de publicar los datos diarios en sus perfiles, su labor se ha centrado en aclarar y simplificar lo que dicen los números y las medidas que se han ido aplicado con el objetivo de frenar el avance del virus. “Cuando empezó todo, había mucho desconocimiento, muchas personas que no alcanzaban a comprender las medidas, el Boletín Oficial… se encontraban perdidas”, cuenta.

Con más de dos décadas de experiencia a sus espaldas, se siente “útil y gratificado” porque mucha gente le ha preguntado a él por privado sobre su caso particular. “Vi mucha incertidumbre y un bombardeo de información. El abuso de datos confunde y yo trato de ponerlos en perspectiva, de compararlos con semanas y circunstancias anteriores para limpiarlos y dejarlos triturados, porque uno se pierde”. En cuanto a la evolución del COVID-19, Chema sostiene que “hay tantas incertidumbres que yo no me atrevería a decir qué va a ocurrir”.

Una de las realidades que preocupa al periodista es la crispación que va en aumento en las redes sociales a medida que avanza la vacunación. A su juicio, “las personas que no se vacunan por negacionismo puro y duro se están viendo acorraladas y responden, haciéndose visibles en las redes sociales de una forma muy agresiva; y al mismo tiempo reciben agresividad por parte de quienes se oponen a ellos”, reflexiona. “Creo que no hay que faltarles el respeto y menos entrar a discutir, porque no cabe razonamiento, teniendo en cuenta que no hacen caso al razonamiento científico. Cuando se entra en ese debate, lo que se consigue es favorecer el ruido, darles más presencia y eso es malo”.

Por otro lado, Chema Blanco advierte de la rivalidad entre islas durante la pandemia. “Parece que hay gente satisfecha si está tuerta con tal de que el de al lado esté ciego, y eso sí que es ceguera absoluta. Para que se salga de todo esto, no solo las Islas tienen que estar en buenos niveles, sino también la Península y el resto del mundo”, concluye.

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