juegos paralímpicos

Michelle Alonso hace historia en el olimpismo español

Michelle Alonso, en su tercera participación en una cita paralímpica, portó la bandera española en una bonita ceremonia donde los deportistas encontraron alas para poder volar y alcanzar sus objetivos
Michelle Alonso cumple un nuevo sueño

Michelle Alonso cumplió ayer otro de los sueños de su vida. En su país favorito, después de España, ante un público que la tiene idolatrada por sus cualidades personales y deportivas, la nadadora tinerfeña portó la bandera nacional en la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, aplazados hasta este año por la pandemia.


Orgullosa, sonriente, feliz, Michelle portó la bandera de España junto a Ricardo Ten, otro de los grandes referentes del deporte paralímpico nacional. Lo hizo con brío, con alegría y también con algunos nervios. “Ha sido una experiencia increíble”, acertó a decir después de la ceremonia, donde confesó que se había sentido “un poco nerviosa”.


Detrás de ella y de Ten desfilaron 140 deportistas, muchos de los entrenadores y miembros de la delegación española que buscará en el país del sol naciente superar las 31 medallas que logró hace cinco años en los Juegos de Río. Allí también estuvo Michelle Alonso, y cuatro años antes, en Londres 2012. De las dos ciudades salió con la medalla de oro de los 100 metros braza SB14 colgada de su cuello. Sin presión y consciente de que la competencia ha crecido, Michelle buscará “dar todo lo mejor” en la “espectacular” piscina olímpica de Tokio, un recinto “impresionante”, según las palabras de la propia deportista tinerfeña.


Michelle echó de menos la presencia de público en las gradas del estadio olímpico de la capital japonesa, un lugar al que llegó en medio de los aplausos de voluntarios y miembros de la organización que conocen su historia después de que la televisión pública local le grabara un documental durante su estancia en Tokio para un evento en el que compitió en 2017. Ayer encontró ese aliento que sabe que tendrá este domingo, 29 de agosto, cuando le toque salir a la piscina para buscar, primero, un hueco en la final y, luego, un lugar en el olimpo de los deportistas.


El de ayer fue un día de máxima exigencia física y mental para Michelle Alonso, que en estos días también ha recibido la ayuda del psicólogo y de los fisios del equipo nacional para tratar de llegar en las mejores condiciones a sus 100 metros braza el domingo. Ayer hubo test en la piscina olímpica para comenzar el día y con resultados positivos a estas alturas de preparación.


Después tocó vestirse de abanderada para encabezar la ilusionada delegación española en una ceremonia bonita, integradora, con protagonismo para los deportistas, pero también para los voluntarios, para los que han sufrido en la pandemia y para los que han ayudado a minimizar los daños de un virus que no ha podido frenar el espíritu paralímpico que está más activo que nunca.

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