Cultura

Punta del Hidalgo ofrece una mirada documental a los deportes extremos

El Roll Festival inaugura en septiembre en La Laguna su tercera edición, con casi 100 obras audiovisuales a concurso

Roll Festival exhibirá 98 obras audiovisuales en La Laguna. / DA

El mundo del parkour, parapente, BMX, rápel, surf y skateboarding…, de los deportes extremos en general, tiene también una importante vertiente cinéfila y documental, con trabajos cuidados que en muchas ocasiones resultan auténticas obras de arte y recogen a la perfección las emociones superlativas de estas modalidades. En Tenerife, desde hace un tiempo, el Roll Festival se ha convertido en el punto de encuentro para ese maridaje de deporte y cultura.

La localidad costera de Punta del Hidalgo, en La Laguna, servirá, del 10 al 12 de septiembre, como sede para el arranque de esta edición. En total son 98 trabajos audiovisuales los que entran a concurso, con 4.000 euros a repartir en premios. Poco a poco, edición a edición, el Roll Festival está recogiendo los frutos del trabajo bien hecho. Las proyecciones de las películas se realizarán en un cine al aire libre en el Parque Deportivo de Punta del Hidalgo los días 10 y 11.

El festival está organizado por Deporte Lagunero y cuenta con el patrocinio del Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC) y Turismo de Canarias, del Gobierno regional. Además, colaboran Turismo de La Laguna y Deportes del Cabildo de Tenerife junto a empresas e instituciones privadas.

CARÁCTER INTERNACIONAL

“Desde 2018 hasta la fecha ha mejorado nuestra capacidad financiera para afrontar un festival de ámbito internacional, el apoyo institucional se ha triplicado y el público, por supuesto, también se ha ampliado”, detalla Mario Silva, uno de los organizadores de la muestra. “Cada vez recibimos más apoyo y ampliamos nuestra red de contactos con productoras, realizadoras y distribuidoras de todo el mundo, que descubren el potencial de las Islas para el rodaje de publicidad, documentales o películas bajo el telón de los deportes alternativos”, apostilla.

En su propuesta, el Roll Festival busca algo más que imágenes espectaculares: “Recibimos obras de todo tipo. Aparte de documentales, nos llegan largos, spots publicitarios, cortometrajes, videoclips. Estas obras se ruedan con medios preparados para grabar en entornos más agresivos o desde puntos de vista diferentes a los habituales. Especialmente le prestamos atención a las películas que, además de utilizar el medio del deporte extremo, incorporen un relato, un mensaje, que aporte más contenido a la historia, porque lo que nos interesa sobre todo es que la película y su contexto sean una herramienta para transmitir emociones y comunicar”.

Respondiendo a su carácter internacional, el festival ha recibido trabajos desde Estados Unidos, Suiza, Portugal e Italia, además de Canarias y la Península. “Teniendo en cuenta la temática tan específica de nuestra propuesta -resalta Silva-, la respuesta ha sido muy positiva. Lo mejor ha sido ver cómo deportistas y realizadores que quizás no se han planteado construir una historia con el material que graban estén valorando ahora incorporar el rodaje y la creación de historias a su modo de vida, planificar las grabaciones y llevarlas a la mesa de montaje, profesionalizarse, asistir a festivales y difundir su trabajo”.

UNA AVENTURA TRAS LA CÁMARA

¿Cuánto hay de locura en estos proyectos en los que muchas veces se llega a límites casi sobrehumanos? “El cine en general y el mundo audiovisual requieren de muchas dosis de locura para salir adelante y, además, un rodaje siempre es una aventura, ya que aunque lo tengas todo previsto siempre pasa algo que no estaba programado. En los rodajes de las películas que recibimos están presentes factores climáticos y medioambientales que también son protagonistas, por lo que la paciencia, la improvisación y el aprovechamiento de las oportunidades que te ofrece la naturaleza son claves para conseguir un plano que se salga de la norma y provoque y remueva al espectador”, concluye Mario Silva.