Caso Yéremi Vargas

El Rubio, el hombre al que señalan los Vargas: “Me cogen de cabeza de turco”

El Rubio, de 61 años, está en libertad desde marzo de 2020 tras haber cumplido los cinco años de cárcel que la Audiencia de Las Palmas le impuso por abusar sexualmente de un menor en El Doctoral, barrio colindante con Vecindario

Antonio Ojeda, el Rubio, el último sospechoso al que investigó la Justicia por la desaparición de Yéremi Vargas y al que sigue señalando la familia del niño, defiende que es inocente, que no tiene “nada que esconder” y que le han “cogido como cabeza de turco”.

“No es que esté lleno de violencia, estoy lleno de impotencia. No he hecho nada. No tuve nada que ver con la desaparición del niño”, ha manifestado Ojeda al periódico Canarias 7 tras conocer que el juzgado que instruye la desaparición del niño de Vecindario desde que se produjeron los hechos, en 2007, ha decidido reabrir el caso.

El magistrado ha tomado esa decisión a petición de los familiares de Yéremi Vargas, que han solicitado que se practiquen nuevas diligencias de investigación en las que, expresamente, le señalan de nuevo como sospechoso de la desaparición y posible muerte del niño.

El Rubio, de 61 años, está en libertad desde marzo de 2020 tras haber cumplido los cinco años de cárcel que la Audiencia de Las Palmas le impuso por abusar sexualmente de un menor en El Doctoral, barrio colindante con Vecindario, donde residía Yéremi.

Antonio Ojeda sostiene que los guardias civiles que lo investigaron en su momento le “metieron el marrón” por el que cumplió condena -sigue sin reconocerse autor de esos hechos probados por la Justicia- y ahora han intentado “meterle” en el caso Yéremi.

“A mí me cogieron de cabeza de turco y ahí abajo (en Vecindario) hay mucha gente que no ha hablado, pero que sabe la verdad y que no he hecho nada de esto”, alega.

“Esa pobre mujer”, continúa en referencia a Ithaisa Suárez, madre de Yéremi, “siempre me ha dado mucha pena e, incluso, una vez que hace muchos años quisieron archivar el caso y buscaban firmas para evitarlo, yo firmé. Allí está la firma para que lo comprueben, yo no tengo nada que ver. Solo intenté ayudar porque preguntaban si alguien había visto algo”.

En 2017, el juzgado de San Bartolomé de Tirajana que se ocupa del caso decidió archivar provisionalmente las actuaciones, al no observar indicios sólidos para incriminar en la desaparición de Yéremi Vargas ni a Antonio Ojeda ni a ninguna otra persona.

La Audiencia de Las Palmas confirmó su decisión en un auto en el que no solo compartía las razones del juez, sino que además señalaba que, de no archivar entonces la causa a título provisional, “hubiera podido agotarse, con las consecuencias que de ello se deriva” el tiempo legalmente previsto para completar la instrucción.

La familia Vargas, asesorada ahora por el letrado Marcos García Montes, ha pedido al juez que realice nuevas diligencias de investigación y que se replantee su valoración de los comentarios que Ojeda hizo sobre Yéremi Vargas a algunos compañeros de prisión, porque cree que contienen detalles que no podría saber nadie más que alguien que hubiera estado en contacto directo con el niño.

El juez ha aceptado su petición de reabrir la causa, pero está a la espera de que se pronuncie la Fiscalía sobre las nuevas pesquisas solicitadas por los Vargas.