Erupción La Palma

Los palmeros intentan salvar sus pertenencias y medios de vida

Varios agricultores accedieron ayer a fincas de la costa oeste y vecinos de Todoque retiraron más enseres de sus casas. El Gobierno realoja en un hotel a 137 evacuados

El sector platanero, unido al turístico, sustenta la economía palmera. Representa el 50% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Isla y se está viendo amenazado por la erupción del volcán de Cumbre Vieja. Son muchos los agricultores y jornaleros que, a lo largo de los últimos cuatro días, han solicitado a las autoridades poder acercarse a las plantaciones de zonas que por precaución han sido evacuadas con el objetivo de regar, cortar algunas piñas de plátano y observar cómo un manto de ceniza lo ha cubierto todo, incluso los invernaderos. De lo contrario, se pondría en riesgo el medio de subsistencia de buena parte de los habitantes, sobre todo, del Valle de Aridane, el área más golpeada y, a su vez, la que mayor cantidad de fincas dedicadas a este cultivo alberga.

Apenas 48 horas después de que la lava emergiera desde Cabeza de Vaca (El Paso), abriendo una chimenea que no ha parado de emanar rocas calientes, las instituciones reaccionaron a la llamada de socorro del campo. Así, el Cabildo, de la mano de la Asociación de Entidades Exportadoras y Cooperativas de Plátanos (Asepalma), acordó que desde ayer los dueños de explotaciones agrarias de Las Hoyas, El Remo y Puerto Naos, en la costa oeste, puedan acceder a sus propiedades para realizar las tareas más elementales. Para ello, según explica a DIARIO DE AVISOS el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Adrián Hernández, se han elaborado listados de quiénes están capacitados para entrar, constando datos como sus DNI, matrículas de vehículos y exactamente la parcela en la que estarán, de modo que, ante una virtual precipitación de los acontecimientos, el personal de seguridad y emergencias que trabaja sobre el terreno los extraiga lo antes posible.

Preguntado por la posibilidad de que las coladas que en la actualidad escupe el volcán acaben sepultando la carretera general que da acceso a las zonas ya mencionadas, Hernández señala que, en tal caso, se optará por una vía próxima al Club de Tenis con carriles en doble sentido. Y aclara que las entradas, siempre que las circunstancias lo permitan, serán una vez al día, teniendo en cuenta lo que está en juego. Asimismo, afirma que, tras un encuentro ayer con las comunidades de regantes en el que también participó la consejera regional de Sector Primario, Alicia Vanoostende, y representantes del Consejo Insular de Aguas, está previsto que a los agricultores les llegue hoy suministro hídrico para regar. Por último, en lo referente al ganado, asegura que se ha procedido a la reubicación de un millar de ejemplares caprinos, vacunos y porcinos.

VECINOS REUBICADOS

Según dio a conocer ayer el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, un total de 137 personas evacuadas de sus hogares de distintas localidades de la Isla y, hasta ahora, ubicadas en el acuartelamiento militar de El Fuerte (Breña Baja), serán derivadas al hotel de Fuencaliente y un centro sociosanitario de Santa Cruz de La Palma; este último, enclave en el que se habilitó una planta especialmente dedicada a personas con movilidad reducida. Y anunció que en los próximos días se permitirá a más vecinos pernoctar en nuevos recursos alojativos, si bien se requieren algunos trabajos de limpieza y acondicionamiento con carácter previo.

De igual manera, el Cabildo hizo público el listado de vías por las que los residentes en el barrio aridanense de Todoque, que está siendo engullido por la lava a un ritmo más lento que en la jornada anterior, podían ir a sus viviendas para recoger enseres que se les hubieran quedado por detrás, siempre bajo supervisión de los servicios de seguridad y emergencias. En concreto, los accesos eran: los caminos de El Atajo, El Hidalgo, El Corujo, San Isidro, El Pampillo y Montajanero; la carretera LP-2132 y el lugar Los Palacios. Así lo hicieron varios grupos de residentes, que no daban crédito al hecho de que el restaurante frente a la Iglesia San Pío X se derrumbara completamente en segundos. O que lo mismo ocurriera con otros tantos edificios.