erupción en la palma

Morcuende: “Igual no llega al mar, pero queda mucha lava por salir”

El director técnico del Pevolca explica que la deformación acumulada sigue en 28 centímetros; sobre las explosiones de ayer afirma que “el proceso continúa normal; estamos preparados para aguantar”
Erupción en La Palma. Emilio Morenatti
Erupción en La Palma. Emilio Morenatti

Más allá de las cotidianas ruedas de prensa, el director técnico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, atendió anoche en exclusiva a DIARIO DE AVISOS para reconocer que, por mucho que sea hoy imposible pronosticar sobre cómo evolucionará la erupción que el pasado domingo tuvo lugar en Cabeza de Vaca (El Paso), algo ha quedado claro tras los cinco primeros días: “este volcán da la lata con fuerza”.

Tras el contundente y claro resumen, Morcuende, un servidor público con mucha experiencia en distintas administraciones de las Islas, apuntó que “igual [la colada] no llega al mar, pero queda mucha lava por salir”.

En la tarde de ayer, sin ir más lejos, varias explosiones se sucedieron con fuerza en la zona original de la erupción, pero según este especialista, que por su actual responsabilidad maneja toda la información de relevancia acerca de este fenómeno de la Naturaleza, no son particularmente significativas porque “el proceso continúa normal”, para a continuación poner la atención en un indicador clave: “La deformación acumulada no ha aumentado y sigue siendo de 28 centímetros”.

“Estamos preparados para aguantar”, aseguró Morcuende con rotundidad, a la par que insistió en que “no está claro si finalmente la lava llegará al mar. Pude observar con claridad cómo surgía en la llamada cuarta boca, y lo hacía de forma muy fluida, pero a medida que avanza se frena con el terreno y se hace más viscosa al adquirir mayor adherencia con el material que va arrastrando a su paso. Eso sí, la inercia que lleva es brutal”, remachó.

Los hechos le dan la razón, por cuanto ayer continuó bajando la colada a pocos metros por hora, lejos de la velocidad de los primeros días, lo que ha permitido que la gente siguiese recogiendo sus enseres en las viviendas amenazadas, como son las de Todoque.

Para facilitar estas labores, durante el día de ayer se interrumpió la recogida de plátanos en unos cultivos cuyo sector, como parece obvio, recibirá un duro castigo con la erupción. En cuanto a los evacuados, que ya son unos 6.000, ayer se reubicó a 80 personas en el hotel de Fuencaliente y a otras 58 en un centro sociosanitario de Santa Cruz de La Palma.

Todo apunta a que el final de esta historia sigue estando lejana.

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