Erupción en La Palma

Atentos a la evolución de la fajana tras otro día duro en el tráfico aéreo

Mientras María José Blanco alerta sobre posibles “olas, explosiones y gases” si colapsa el delta lávico, la ceniza afecta también a los aeropuertos de Tenerife y provoca la cancelación de un centenar de vuelos

La llegada de la colada de lava al mar ha generado una fajana que crece cada día./ Bomberos Gran Canaria

La erupción volcánica iniciada el pasado 19 de septiembre en La Palma cumplió ayer sus primeros veinte días en una jornada marcada, dentro de lo posible habida cuenta de las dimensiones de esta catástrofe y los daños materiales que ha provocado ya, por una continuidad que se ajusta a esa fase “madura” de la que hablaron los técnicos del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) a principios de semana.

En todo caso, lo más destacable de ayer fueron, por una parte, las manifestaciones de María José Blanco, directora técnica del Instituto Geográfico Nacional en Canarias y portavoz científica del Pevolca, sobre la fajana creada al llegar la colada de lava al mar. Dentro de esa fase de estabilidad de la erupción, Blanco señaló que hay riesgo de derrumbe en la fajana que se ha creado en la costa de Tazacorte dado que sigue siendo alimentada desde varios puntos y ha alcanzado el límite de la plataforma de la Isla, por lo que podría “derrumbarse” y generar olas, explosiones y la emisión de gases tóxicos.

A este respecto, el catedrático de Geología de la Universidad de La Laguna, Ramón Casillas, aclaró a DIARIO DE AVISOS, que, en todo caso, esas olas y explosiones solo tendrían repercusiones en la zona de exclusión marítima que, desde el primer momento, se estableció en dicha parte del litoral palmero y cuyo perímetro es controlado por Salvamento Marítimo para evitar incursiones por el mismo.

Por otra parte, la jornada de ayer también estuvo marcada por el recrudecimiento de los negativos efectos que el nuevo volcán está causando al tráfico aéreo por mor de la ceniza liberada desde su cono a la atmósfera. Como es sabido, las pequeñas particulas que en parte conforman esta ceniza suponen un serio riesgo dado que pueden afectar al normal funcionamiento de los aviones al ser capaces de introducirse en sus motores y acumularse en los mismos hasta dañarlos. Como quiera que los vientos han cambiado de dirección y ahora dirigen las cenizas hacia el sureste, ayer no solo fue el aeropuerto de La Palma el único afectado, sino que también los dos aeródromos tinerfeños vieron alterada la operatividad programada.

Así, durante la mañana se sucedieron las cancelaciones y desvíos en, por supuesto, Mazo, pero también en Tenerife Norte (Los Rodeos), mientras que a la tarde hubo cambio de papeles con el Tenerife Sur (Reina Sofía), a tal punto que si en la primera parte del día varios aviones con destino en La Laguna acabaron en el Sur, después ocurrió lo contrario.

El balance total fue la cancelación o desvío de un centenar de vuelos, así como un sinfín de pasajeros afectados, entre ellos unos cien canarios que se quedaron, a su pesar, en tierras de Valencia.