La Palma

La presión lávica provoca incendios en varias casas y algún pequeño desprendimiento

El IGME y el servicio de Carreteras del Cabildo trabajaban anoche para despejar la entrada de la carretera hacia Puerto Naos

La última hora del volcán de Cumbre Vieja la transmitió anoche el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, a través de las redes sociales: la colada primigenia estaba empezando a recibir “bastante aporte” de lava y, como consecuencia de ello, se produjeron algunos incendios en unas casas de Alcalá que habían escapado al fuego y se quemaban a causa de ese fluido proveniente de la reciente deformación del cono. La colada más al sur, la que surgió el sábado, que viene pegada a la número uno y a la que señalan con el 10, avanzaba hasta el barrio del Corazoncillo, en Los Llanos de Aridane. Eso sí, al cierre de esta edición se encontraba parada. También recibían material la número 4, por encima de la montaña de Todoque, y la 7, la que se encuentra mucho más cerca del mar. “Hay un movimiento mínimo por el momento”, indicó Morcuende. En las inmediaciones del Charco hubo un desprendimiento. El Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y el servicio de Carreteras del Cabildo iniciaron una evaluación al objeto de “despejar cuanto antes” la entrada de la vía hacia Puerto Naos y, si fuera preciso, acometer alguna labor de “erradicación de piedras sueltas en la parte elevada” del risco.

Ocurría en una jornada en la que la nueva colada del volcán de La Palma evolucionaba por Las Manchas a unos 50 metros por hora, conforme al cálculo del IGME. Mientras, la sismicidad continuaba en aumento. Esa colada procede de la boca eruptiva que se abrió el día 15 y que hasta ahora solo venía expulsando material piroclástico.

Morcuende apuntó al mediodía que esa colada podría verse frenada por la gran cantidad de ceniza a su paso y no causar más daños materiales. Tomó la dirección del núcleo poblado del Corazoncillo, en Las Manchas, de los primeros en ser evacuados cuando el volcán en Cumbre Vieja explotó, el 19 de septiembre. La “alta densidad” de material piroclástico hace que la lava gane en viscosidad y se frene, por lo que lo más probable es que esta colada se acabe uniendo a otra más próxima y que “no haga más daño”. La que está detenida en el barrio de La Laguna presentaba “una alta carga de remanso” en su parte trasera y su frente “puede moverse en cualquier momento”.

Itahiza Domínguez, sismógrafo del Instituto Nacional de Geografía (IGN), ha informado de un aumento del tremor volcánico que coincide con una mayor sismicidad detectada desde la noche del sábado a entre 10 y 15 kilómetros de profundidad, y con un aumento de la emisión de piroclastos del cono secundario del volcán.

En la rueda de prensa, la responsable de la red de vigilancia volcánica del IGN, Carmen López. explicó que el volcán ha tenido en las últimas 24 horas una alternancia entre fases efusivas y episodios explosivos intensos: “El flujo principal discurre por el flanco norte, como en el día de ayer [el sábado], bajando sobre las coladas previas, excepto en el nuevo punto de emisión del sur. A la salida del centro de emisión, se concentra en un canal lávico que ha cambiado de posición y ha migrado ligeramente hacia el oeste”. La altura de cenizas y gases era de 3.200 metros y la disposición de la nube de ceniza y dióxido de azufre estaba orientada al oeste-noroeste con una la previsión de vientos que la llevaría al suroeste desde el foco eruptivo.

Los derrames de lava por la reconfiguración de los centros eruptivos han ensanchado la colada que más preocupa, la que se ha quedado en La Laguna. Este fin de semana, el Pevolca ha observado una mayor irrigación al resto de las coladas, a través fundamentalmente de tubos volcánicos – especialmente, en la primigenia, la que formó la fajana-, que podría estar recibiendo aporte directamente de uno de esos tubos. El sábado, Miguel Ángel Morcuende achacó el estiramiento de la colada más al noroeste a los derrames provocados por roturas parciales del cono secundario; básicamente, en las proximidades de Tacande. En La Laguna “casi” no ha ganado un metro. Entre las dos opciones, el norte o el sur de la montaña, lo preferible sería la segunda, porque no habría más daños en viviendas. De seguir el curso de las vaguadas, saldrían perjudicadas las fincas de plátanos.

El presidente del Cabildo, Mariano Hernández Zapata, vive en Los Llanos, debajo del volcán. “No he pasado ni un día sin angustia”, confiesa en una entrevista con Efe. “Siempre que hablas con los mayores, alguien te menciona el Teneguía [1971], te recuerda que lo fue a ver. Pero, claro, nos quedamos con esa erupción, que fue muy poco destructiva y pensamos que todas iban a ser similares. Esto está siendo dramático, dantesco”. Con todo, reitera su compromiso de “no dejar a nadie atrás”.