La Palma

Agotamiento y desesperación: “Si no limpiamos la ceniza, ¿quién salvará nuestras casas?”

Vecinos de Las Manchas y Jedey piden al Ministerio de Defensa más militares que ayuden a quitar restos y evitar que sus viviendas queden colapsadas

Más militares y más voluntarios, más medios materiales y más brazos para luchar contra la ceniza y salvar los barrios de Las Manchas y Jedey. Esta es la reiterada petición de los cientos de vecinos de estos dos núcleos al sur de la colada volcánica y con un único acceso por la carretera de Fuencaliente, en un recorrido de más de 70 kilómetros de ida y vuelta desde Los Llanos de Aridane, atravesando la Cumbre, para llegar a un atasco de más de dos kilómetros y sin posibilidad de acceder a la zona de exclusión.

Esta situación, que se repitió el domingo, ha generado momentos de tensión, enfado e impotencia para estos hombres y mujeres, desalojados desde hace ya casi dos meses y temerosos de que sus viviendas se sumen al balance final de daños de esta crisis volcánica.

“Los accesos por la carretera del sur hacia la costa y los barrios evacuados se encuentran cerrados por la mala calidad del aire”. Los equipos y la dirección del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias tienen claro que lo primero es evitar daños personales en esta carrera de fondo en la que se impone el volcán, donde ayer mismo se informaba por parte de miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que “en Las Manchas, zona sur, sí se han detectado valores altos de sustancias tóxicas” en la atmósfera.

A la espera de los análisis que certifiquen la causa de la muerte en la zona de exclusión del vecino de Las Manchas, los controles se han vuelto más rigurosos y el acceso a las viviendas en la zona de exclusión, más espaciados en el tiempo. Frente a estas quejas, no solo desde el Pevolca, sino desde el Centro Antitóxico Nacional, organismo que contribuye a la prevención de las intoxicaciones, recuerdan que es propio de la erupción volcánica la emisión de partículas de ceniza y diversos gases tóxicos a la atmósfera, así como metales. Entre los elementos tóxicos emitidos se encuentran, principalmente, el dióxido de azufre, dióxido de carbono, ácido clorhídrico, mercurio, bromo o arsénico, entre otros. El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), a través de su Servicio de Información Toxicológica (SIT), emite una serie de recomendaciones y medidas de protección ante la exposición a las cenizas y gases tóxicos emanados de la erupción del volcán.

Roberto Camacho, fundador y expresidente de la Asociación de Vecinos de Las Manchas al frente de la que estuvo durante 31 años, explicaba ayer la necesidad de que el Ministerio de Defensa destine mayor número de militares a la limpieza de ceniza como única medida para salvar los barrios. “Margarita Robles, que el 10 de octubre visitó La Palma, dijo que nos ayudarían. El Ejército vino con 40 militares a La Palma con este fin y no fueron suficientes para el trabajo que hay que hacer, en una tarea que nos hace sentir profundamente impotentes y que solo hace crecer el miedo a perder nuestros hogares”, explicó. Se refiere Camacho, quien es también miembro del Consejo Social y Económico de La Palma, que preside el titular del Cabildo, a los militares de la sección del Regimiento de Artillería de Campaña 93 de la Brigada de Canarias, que en la primera semana de octubre se unieron a la Unidad Militar de Emergencias (UME) para colaborar en la retirada de cenizas acumuladas en tejados por la erupción del volcán.

Viviendas versus seguridad

El riesgo de colapso de las estructuras de las casas es cierto. Muchas ya se han desplomado y los vecinos temen que las estructuras, pese a su lucha durante más de 60 días de trabajo para salvarlas, puedan dar al traste por efecto de la lluvia, que quintuplica el peso de la ceniza sobre los tejados. Los vecinos de Las Manchas instan a la ministra de Defensa a dedicar más medios a la emergencia: “En La Palma no necesitamos promesas, sino manos para ayudar. Hay muchos voluntarios que han acudido a la Isla para sumarse a las labores de limpieza, como bomberos, cruz roja y otros…”.

En estas peticiones, los desplazados de lo barrios al sur del volcán se preguntan si “somos los palmeros ciudadanos de categoría inferior, porque durante la tormenta Filomena se desplegaron 1.500 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias. Estamos pidiendo ayuda de manera desesperada”.

Además, los vecinos señalan el cambio de criterio a la hora de permitir el acceso a la zona de exclusión. “Si no podemos acceder a nuestras casas, ¿quién se hace responsable de ellas? Tenemos que permanecer como meros espectadores mientras vemos cómo lo que no se ha llevado la lava, lo destroza la ceniza”, se preguntan.