sanidad

Paracetamol, omeprazol o trankimazin: casi 500 fármacos faltan en las farmacias

Algunas formulaciones de Augmentine, Valsartán o Buscapinas también se han visto afectadas por el desabastecimiento de fármacos
Interior de una farmacia. DA
Interior de una farmacia. DA

Antes de que llegase la crisis de desabastecimiento global, los problemas de suministros de medicamentos ya estaban ahí. Según recogía la Organización de Usuarios y Consumidores (OCU) en su informe de octubre de 2020, la carestía de fármacos era una realidad en aumento. Las notificaciones, que monitoriza la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), pasaron de 700 en 2015 a 1650 en 2019. Ese mismo año se lanzó el Plan de garantías de abastecimiento 2019-2022. Pero entonces llegó la pandemia de Covid-19, que aumentó las dificultades de disponibilidad de fármacos en un 65% en toda Europa.  

“Un problema de suministro es una situación en la que las unidades disponibles de un medicamento en el canal farmacéutico son inferiores a las necesidades de consumo nacional o local. Suelen ser debidos a problemas en la fabricación o distribución del medicamento”, explica AEMPS al dar la bienvenida al Centro de Información de Medicamentos (CIMA). La realidad es que, según su listado actualizado periódicamente, hay 475 problemas de suministro activos en las farmacias de España, afectando en ocasiones a medicamentos ampliamente utilizados.

“Estas situaciones son comunicadas a la AEMPS, bien por las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas cuando las detectan, o bien por los titulares de la autorización de comercialización del medicamento, que están obligados a informar a la AEMPS sobre cualquier restricción anormal en el suministro”, prosigue la Agencia. No figuran, añaden, otras incidencias que pueden estar ocurriendo pero para “las que se espera una rápida solución y por tanto no tendrían repercusión asistencial”.

A cada aviso le corresponde una información. En el caso del Valsartán / Hidroclorotizaida, uno de los fármacos más usados para la tensión arterial elevada; el ansiolítico Trankimazin (benzodiazepinas); el omeprazol contra el reflujo gástrico y las úlceras; el antibiótico Augmentine; o el popular analgésico paracetamol, AEMPS informa de que “existe/n otro/s medicamento/s con los mismos principios activos y para la misma vía de administración”. 

La situación es algo más compleja para otro fármaco para la tensión, el Irbesartán, el Losartán o los comprimidos de Valsartán recubiertos con película EFG, para los que la AEMPS insta al médico prescriptor a “determinar la posibilidad de utilizar otros tratamientos comercializados“.

La Dopamina GrifolsDepakine, un antiepiléptico y estabilizador del ánimo; el antibiótico Clamoxyl en presentación intramuscular inyectable; o Rimactan, contra la tuberculosis, se ‘pueden solicitar como medicamentos extranjeros’. Y otros, como el Champix para dejar de fumar, se encuentran en retirada en toda Europa debido a una revisión sanitaria. 

Consulte la lista completa de medicamentos con problemas de desabastecimiento en CIMA.

“Cierta preocupación”

Juan Pedro Risquez, vicepresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), explicaba a EL ESPAÑOL que los problemas en la cadena de suministros son ya coyunturales a novel global. Parte de la producción puede estar localizada en Asia y otro componente en el Reino Unido del bréxit. Esto no significa, sin embargo, que el paciente quede privado de recursos: “Falta el fármaco famoso, pero hay alternativas”, sostenía en los meses previos a la pandemia.

A día de hoy, instituciones como la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) admiten que “hay cierta preocupación”, si no a corto plazo, mirando al horizonte. “Hoy por hoy, no hay ninguna alarma en la fabricación de medicamentos, ni genéricos ni de marca”, explicaba el secretario general de AESEG, Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, a la Agencia EFE. Sin embargo, la crisis de desabastecimiento, la energética y la de suministros farmacéuticos han terminado encontrándose

Así, Rodríguez de la Cuerda insistía en que hay ‘stock’ a meses vista, pero también se han presentado “tensiones en la cadena de suministro” que provocan un incremento de costes que deben soportar. A medio y largo plazo, el impacto del encarecimiento de las materias primas, el transporte y la energía puede suponer  un efecto de agravamiento.

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