La Palma

Román, directora del Puesto de Mando: “El acceso a zonas evacuadas entraña riesgo para las personas”

Aun cuando entienden la desesperación y la angustia de los desalojados, los técnicos quieren evitar daños personales

El confinamiento de 3.000 vecinos de Tazacorte llegaba a su fin por decisión del Comité Director del Plan Emergencias Volcánicas en La Palma (Pevolca), una buena noticia que los desalojados de Las Manchas y Jedey interpretaron tras conocerla como un síntoma de que quizás ellos, en la zona desalojada, podrían acceder a sus barrios para reanudar la lucha contra la ceniza, especialmente ante el riesgo de lluvias de mañana, lo que empeorará notablemente la seguridad de las estructuras de las viviendas.

No fue así. Los valores de dióxido de azufre, que siguen llegando a esa zona al sur de las coladas, son altos pese a su tendencia a la baja, pero con mediciones que arrojan datos de entre 4.500 y 6.000 toneladas emitidas diariamente. La directora del Puesto de Mando Avanzado en esta emergencia volcánica, Montse Román, que aún no termina de creer que tras un año y medio en Canarias se haya encontrado en la gestión de una crisis sin precedentes en España, detalla la necesidad del cumplimiento de las restricciones, adoptadas como mecanismo de prevención y para evitar cualquier daño personal, la única forma de ganar al volcán, cuyos daños materiales superan, según las primeras estimaciones del Gobierno de Canarias, los 900 millones de euros, de los que quedan excluidos los perjuicios emocionales y las pérdidas sentimentales.

“La dirección técnica de la emergencia permite el acceso a la zona evacuada con el objetivo principal de favorecer los intereses de la población”, señala, pero advierte de que “el acceso a zonas de exclusión y evacuadas entraña un riesgo para las personas que acceden a ellas y debe entenderse como una situación extraordinaria”, de ahí que solo tengan acceso en momentos muy puntuales, más allá del personal científico y de atención directa a la emergencia. Román, que es consciente de la desesperación de la población en una situación de crisis que se ha prolongado tanto en el tiempo y ante la incertidumbre de perder sus viviendas, también aclara que “cuando se autoriza el paso, se está sometido a unas estrictas normas de seguridad para minimizar los riesgos y evitar circunstancias críticas que impliquen posibles evacuaciones”.

Los vecinos desesperan y la dirección de la emergencia estudia ofrecer a los afectados información directa, algo que se decidirá en los próximos días y que hasta la tarde del lunes estaba en estudio. No todas las zonas evacuadas por la crisis volcánica en La Palma son iguales. Tanto es así que la de exclusión, en la que se encuentran algunas viviendas, está dentro del radio de dos kilómetros y medio en torno a los centros de emisión del volcán, mientras que en las restringidas se permite el acceso solo si la calidad del aire es buena y no se detectan gases o elementos que representen un riesgo de toxicidad. “Los accesos de la población civil se harán siempre de forma acompañada”, recuerda la directora del Puesto de Mando Avanzado.