Sur

Denuncian una oleada de robos en fincas del sur de Tenerife

Los ladrones actúan de noche y centran sus objetivos en las cosechas y la maquinaria agrícola; Asaga pide que se refuerce la vigilancia de la Guardia Civil y las policías locales

Plantación agrícola en el sur de Tenerife.

Propietarios de fincas denuncian la proliferación de robos en las últimas semanas en distintos puntos de la comarca sur. Varios de ellos han señalado a DIARIO DE AVISOS que los delincuentes actúan, generalmente, al caer la noche y sustraen parte de las cosechas así como maquinaria y herramientas de trabajo.

“Los caseríos dispersos entre Fasnia y Arico Viejo están de la mano de Dios, ni la Guardia Civil ni la Policía Local pueden dar la cobertura de seguridad necesaria por las largas distancias y la escasez de efectivos”, indicó ayer a este periódico Pedro Díaz, uno de los afectados, que ha sufrido este año varias visitas de los amigos de lo ajeno, la última esta misma semana.

“Están desvalijando todo lo que pueden: utensilios como llaves, mangueras y herramientas de hierro, pero también maquinaria agrícola como motores para arar y motores de luz, además de la producción de la finca, papas y aguacates, sobre todo”, manifestó.

Otros propietarios con los que contactó este periódico -y que prefirieron no revelar su identidad- confirmaron que “mucha gente está abandonando el campo porque no pueden sembrar nada: ¿para qué si saben que se lo van a robar?”, se preguntan. Aseguran que los ladrones se han llevado también “varias cabras” de alguna explotación. Todos los consultados coinciden en que las zonas rurales del sur de la Isla están “muy desatendidas” en materia de seguridad.

Ángela Delgado, presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga) manifestó que la mayoría de los delincuentes actúan de noche, por lo que pidió un “refuerzo” en la vigilancia nocturna por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. “En los últimos días tenemos constancia de robos de papas en Vilaflor y de algunos cuartos de aperos en Granadilla de Abona”, apuntó, y advirtió que “cuando un agricultor pierde su cuarto de aperos suele acabar abandonando la actividad”.