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El Belén de Candelaria, 15 años sin dejar de sorprender

Aunque nació en 2001 en el Ayuntamiento, desde 2007, cuando se instaló en el exterior, se ha convertido en el principal referente navideño del municipio
El Belén de Candelaria, 15 años sin dejar de sorprender. | Sergio Méndez

Hay pocas cosas en Candelaria como el Belén municipal para recoger en unos 50 metros cuadrados todo el significado de los pueblos y gente de este municipio marinero y mariano. Rescatado para la calle hace 15 años por el que fuera concejal de Cultura, Alfredo Arencibia, el Belén candelariero es uno de los más visitados de la Isla y se diría que su originalidad no deja sorprender cada año, aunque mantiene la esencia de enseñar en un pequeño recorrido los ocho pueblos del municipio y personajes de todos conocidos. Este año, además, con una novedad solidaria, la presencia, al final del recorrido, del volcán de La Palma a modo de hucha. Desde el viernes por la noche ya se puede visitar y estará abierto hasta febrero.

El Belén de Candelaria comenzó en 2001 situándose en la entrada del Ayuntamiento. Al año siguiente, Alfredo Arencibia decidió tematizarlo y dedicar cada año a un pueblo de la Villa, apoyado por el taller municipal de costura y manualidades, que entonces diseñó replicas de los inmuebles más significativos de cada pueblo, incluida, por supuesto la gran Basílica. El hall del Consistorio no solo se quedaba pequeño, sino que no era visible al viandante. Fue en 2007 cuando el Belén se instaló en el exterior del Centro Cultural la Villa, justo en el epicentro del casco, donde cada año ha ido creciendo, pasando de la escayola al poliuretano, y desarrollándose bajo los laureles de indias del Cine Viejo una gruta para el nacimiento, hasta donde se llega desde las medianías de Candelaria hasta el mar que baña la plaza de la Patrona.

Si bien es verdad que el Ayuntamiento ha hecho un esfuerzo para incrementar la iluminación y los adornos, como el espectacular abeto en la plaza de la Patrona -este año se ha pasado de 70.000 a casi 110.000 euros de presupuesto-, sigue siendo el espectacular Belén quien distingue la Navidad en Candelaria, por recoger en él buena parte de su historia y tradiciones más arraigadas.

Un trabajo de meses, donde, bajo la coordinación de Alfredo Arencibia, colaboran personal de Servicios Municipales y Cultura, para que no falte un detalle, que corra el agua de los barrancos, que se muevan los molinos o que brillen las estrellas. Y este año con más esfuerzo si cabe al añadirse 15 figuras nuevas en movimiento y un total de 100 personajes más, 10 de ellos hechos a mano por personal municipal, como el del artista Pepe Dámaso, pregonero de las últimas fiestas de la Virgen en agosto.

En el Belén podemos seguir viendo las siete parejas que representan a cada Isla, las barcas de los pescadores de Candelaria y un grupo de mujeres con la ofrenda a la Virgen. Rosaura Marrero, con su cesta de jareas en la cabeza, Laura Brito, con su carro y las lecheras, recreadas en dos figuras, Carmen Castellano y Cándida Delgado.

También podrán encontrar una carreta llena de trigo y un buey con el ganadero Pedro Molina, el que fuera presidente de Agate o una serie de agricultores trabajando la tierra y haciendo vino e imágenes de la vida cotidiana, tanto en las medianías como en la costa, sin olvidar los detalles religiosos, más allá del propio Nacimiento, donde acaba el recorrido, o la Basílica, destaca San José y la Virgen buscando posada o la Anunciación de María. Significativa también la representación de los guanches ante la Patrona propia del 14 de agosto, las bandas de música Las Candelas y Nueva Banda, la luchada, el entierro que preside el dominico Daniel López con su sacristán Paco Pinto -concejal de Participación Ciudadana-, el baile de las cintas de Igueste, el padre Jesús Mendoza en la iglesia de Santa Ana, el tributo a los trabajadores de las galerías de agua, pescadoras, alfareras…todo un homenaje a los pueblos y vecinos de Candelaria.

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