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Un legado de 116 personas

El antropólogo Ricardo Fajardo escribe una tesis fundamentada en la tradición oral sobre el protagonismo de los animales en las manifestaciones festivas de Canarias

Se puede decir que Ricardo Fajardo Hernández, natural de La Laguna, es un “especialista” en las manifestaciones festivas de Canarias. Pero no de cualquiera, sino de aquellas en las que los protagonistas son los animales como representaciones del bien y del mal.

Conseguirlo no fue fácil. Le llevó años de investigación y viajes a todas las Islas para conocer in situ algunas de estas tradiciones y entrevistar a 116 personas, un exhaustivo trabajo antropológico fundamentado en la tradición oral que consta de una parte histórica, una descriptiva, una comparativa y sus correspondientes conclusiones. El resultado fue una original tesis, titulada Manifestaciones festivas de carácter zoomorfo en Canarias, que presentó el 1 de diciembre en la Universidad de La Laguna y por la que recibió un sobresaliente cum laude.

No era para menos en una investigación de esta envergadura y su temática, sobre la que hay poco escrito, entre otros motivos, porque muchas manifestaciones festivas han desaparecido o modificado con los años.

Por ello, la mayor complicación a la que se enfrentó fue conseguir informantes. “Ir a tocar directamente a la puerta de una persona es muy complicado cuando no te conocen”, confiesa. En el caso de tener un tutor o alguien que sea una carta de presentación es más fácil.

En muchos casos, su director de tesis, Manuel Lorenzo Perera, fue un guía y en otros, fue él quien lo sorprendió encontrando testigos fieles de estas manifestaciones que se celebran en Carnavales, el Corpus Christi o durante las fiestas de algunos barrios y municipios.

Ricardo es Licenciado en Filosofía, da clases en un instituto y escribió su tesis compaginándola con su trabajo y la familia. “Mi mujer y mi hija se la conocen a la perfección”, bromea. Su esposa es de origen herreño así que le facilitó el trabajo de campo inicial, porque muchos de los entrevistados eran conocidos de la familia.

Empezó a finales de los 90 con los cursos de Doctorado, a los que siguieron la tesina en 1997, publicaciones derivadas de algunos de sus capítulos y luego lo afectó un cambio de decreto en la Universidad que le retrasó la presentación de su tesis. En suma, se lo tomó “con una pachorra canaria total” hasta lograr publicarla.

Cerdos, burras, culebras, perros, machos cabríos, bueyes o la bicha, una especie de dragón de cien cabezas, son los personajes principales de las 52 manifestaciones festivas del Archipiélago que Ricardo investigó y de las que deja constancia para que no se pierdan.

La originalidad de su tesis radica también que algunas de estas teatralizaciones populares no son muy conocidas, como es el caso de los Cochinos de Sabinosa o los Caballos Fufos, que se completan con el mataculebra del Puerto de la Cruz, los Diablos de Las Angustias, en Icod de los Vinos; los Caballitos de Tazacorte; los Diabletes de Teguise; los Carneros de Tigaday, los Toros de Tiagua, las libreas de El Palmar, en Buenavista del Norte y Los Silos, y los diablos de Erjos, por citar algunos ejemplos.

El investigador distingue entre rituales antiguos que se mantienen, como pueden ser las libreas de El Palmar o las burras de Güímar. La Suelta del perro maldito, una tradición popular recuperada por un grupo de jóvenes en Valsequillo, Gran Canaria, que se celebra el 29 de septiembre en la noche de San Miguel, patrono del municipio, surge como perfomance, espectáculos públicos en los que se trata de vincular un pasado y unas tradiciones perdidas, pero que tienen como objetivo atraer a mucha gente. En este caso, según la costumbre, el diablo, en forma de perro, se soltaba de las cadenas por las que lo tenía agarrado el arcángel y junto con él salían las brujas y los diablos y empezaba la lucha entre la libertad y la represión.

Un capítulo especial merecen los Carneros de Tigaday, que, además, dio origen a la publicación del libro Los Carneros de El Hierro, una manifestación del Carnaval de esta isla que estuvo a punto de perderse durante la guerra y que rescató un vecino que había emigrado a Cuba y Venezuela.

“Son personas vestidas con pieles de carneros el domingo y el martes de Carnaval que van corriendo detrás de los muchachos con ropa auténtica, pieles de carneros secadas al aire libre, no compradas en tiendas ni confeccionadas por costureras. Este señor las recortaba, las ponía al sol, le quitaba los sesos y las cuidaba hasta que llegaba el día de lucirlas”, precisa Ricardo.

Esta tradición se consolidó en los años 90 y se sigue manteniendo, pese a que el señor que logró recuperarla falleció en 2005.

Investigando esta manifestación en concreto conoció a Manuel Perera, quien estaba en la isla del Meridiano elaborando su tesis y le impactó su rigurosidad y la dedicación a su trabajo. Este le comentó que había más carneros en Tenerife, “y me metió en el cuerpo su pasión”, afirma Ricardo.

La manifestación que más le llamó la atención y que es diferente a todas las demás es el Mataculebra, un ritual afro-cubano que llegó a Canarias hace más de cien años, que se mantuvo en el Carnaval del Puerto de la Cruz hasta los años 80 del pasado siglo y que fue recuperada por el Aula de Folclore de la Facultad de Educación de la ULL.

“Es un animal que no existe en Canarias y cuya muerte viene a expresar la victoria sobre el mal, que amenazaba la vida de la comunidad en los pueblos africanos, y la representación simbólica de la explotación de los negros en el sistema esclavista en Cuba”, explica el antropólogo, quien añade que cuando llegó del país latinoamericano se instaló en varios sitios, como el norte de la isla de La Palma y el Valle de La Orotava. Asegura que en La Laguna y Santa cruz también hubieron representaciones, pero se perdieron y el único que sobrevivió fue el Mataculebra portuense por ser una ciudad turística en la que este ritual se representa en los Carnavales.

Ahora Ricardo Fajardo ha hecho un merecido parón, aunque tiene claro su próximo objetivo: “Escribir una tesis no es para tener un título y ser doctor, sino que hay que publicarla para que la gente la conozca. En libros de tirada mundial o en revistas especializadas es bonito, pero lo idóneo sería hacerlo en los pueblos donde se mantienen esas manifestaciones para que lleguen a la población”, subraya.

Aclara que Manifestaciones festivas de carácter zoomorfo en Canarias “no es un legado suyo, sino de 116 personas que han regalado esta información que forma parte de la cultura canaria”.

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