la palma

El patrimonio cultural que también se llevó el volcán

Las administraciones trabajan en un inventario sobre los valores afectados y afrontan un gran plan de evacuación insular de espacios culturales en caso de emergencia
Durante semanas se temió por la afección de la Ermita de San Nicolás. I Love The World

Las graves pérdidas provocadas por 85 días y ocho horas de erupción volcánica se han evaluado en hectáreas, en número de edificaciones, en superficies de cultivo y hasta en los graves perjuicios emocionales y vitales de una catástrofe sin precedentes. Pese a que muchas de estas pérdidas son incuantificables en afectivos y humanos, los datos también han llegado a elementos de valor patrimonial, cultural y etnográfico.


En ese recuento de pérdidas trabajan de la mano la sección de Patrimonio Arqueológico del Cabildo palmero, con la tutela del también director del Museo Benahorita y arqueólogo Jorge cultivos, la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias. “Estamos iniciando el inventario y el registro del patrimonio etnográfico y arqueológico que se conocía que existía antes de la erupción”, indicó.


El equipo de trabajo, conformado por un grupo multidisciplinar, con un arqueólogo, un geólogo y especialistas en el manejo de drones, registrará todo ese patrimonio perdido. “Desde el punto de vista arqueológico, la zona afectada, pese a su amplitud, con más de tres kilómetros de ancho entre la colada norte y la sur, no era muy rica en yacimientos arqueológicos, especialmente porque es la parte más joven de la Isla, donde no existían barrancos”, lugares de asentamiento de los benahoritas en cuevas y en poblados de barrancos. Fragmentos de cerámica, piezas líticas y trozo de hueso, especialmente en terrenos privados y huertas, donde había elementos de interés arqueológico, sí se han perdido, pero no lo han hecho estructuras ni yacimientos. Entre las pérdidas de valor etnográfico y cultural se dan decenas de antiguos caminos y aljibes, entre otros elementos.


El errático curso de la colada, que creció en altura superponiéndose sobre sí misma, llenando vaguadas y superándolas hasta llegar a barrios y calles que se preveían a salvo de la lava, no terminó de llegar a una serie de yacimientos arqueológicos tanto al norte como al sur del gran río lávico. “Se ha salvado el yacimiento de Las Manchas de Abajo, pero está bajo más de un metro de ceniza, lo que obligará a actuar con varias cuadrillas de trabajo”, explicó Jorge Pais.

Jorge Pais es el jefe de Patrimonio Arqueológico en la institución. DA


Es lo que ocurrirá también con el poblado benahorita de Las Ovejas, próximo al Refugio del Pilar, donde permanecen bajo una gruesa capa de ceniza más de 100 construcciones benahoritas, un patrimonio arqueológico de los antiguos pobladores de la Isla por el que se temió durante la erupción. En este lugar se podrá cumplir con el proyecto previsto de llevar a cabo un nuevo espacio de conocimiento y divulgación con la creación del cuarto yacimiento arqueológico asociado a un pequeño centro de visitantes.


Tanto el Cabildo como el Gobierno de Canarias proyectan un gran plan de riesgos y evacuación del patrimonio cultural y etnográfico de La Palma, un proyecto cuya necesidad se evidenció necesario durante la crisis volcánica en semanas en las que se temió, entre otras pérdidas, el daño que pudiera sufrir la iglesia de San Nicolás de Bari, en Las Manchas, un templo que, como ya ocurriera en 1949 con la erupción del volcán de San Juan, también se salvó. El arqueólogo Jorge Pais relató que “planeamos cómo desalojar todos y cada uno de los elementos de valor de la parroquia, tanto que llegamos a llevarnos todo, pero no el retablo, que teníamos que sacar en dos partes. Afortunadamente, no fue necesario”.


Todos los bienes de interés cultural, los museos y espacios culturales tendrán su propio plan de evacuación ante una emergencia. Ese planteamiento arranca con el Museo Benahorita.


“Durante la erupción, ya en el quinto día, nos planteamos qué ocurriría con todo el patrimonio arqueológico del Museo Benahorita en caso de que la colada creciese hacia el norte, porque hubo un momento en el que no sabíamos qué podía pasar. En aquellos momentos no sabíamos qué iba a ocurrir y se evidenció que esto era necesario, tanto para el Museo como para el resto del patrimonio cultural de La Palma ante una emergencia de este tipo. Ahora, con la experiencia que hemos vivido, está claro que este plan y uno de ámbito insular para proteger todo el patrimonio se entiende como imprescindible”, indicó el jefe del servicio de Patrimonio.

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