sorteo del niño 2022

El sur de Tenerife reparte 11 décimos del segundo premio y uno del tercero

La gasolinera La Chasnera logró un ‘doblete’ al vender el 44.469 y el 19.467. El Niño también se acordó de San Isidro, Charco del Pino, Adeje, Arafo y el Puertito de Güímar
Adriana, a la izquierda, celebra haber vendido parte del segundo premio. DA
Adriana, a la izquierda, celebra haber vendido parte del segundo premio. DA

“La Navidad empieza y termina en La Chasnera”, comentaba ayer un cliente mientras apuraba un café en la barra de la gasolinera casada con la fortuna desde 2013, en Granadilla de Abona. Año tras año los premios no dejan de caer sobre el kilómetro 54 de la autopista del Sur, ya sea en el sorteo de Navidad, el Niño o cualquier otro de los que se celebran a lo largo de los 365 días.


Ayer no fue una excepción. La lotería que cierra las fiestas de fin de año e inaugura la cuesta de enero volvió a deparar la liturgia habitual en la estación de servicio sureña: risas, cánticos y descorche de cava de la familia González ante los periodistas que comenzaban a llegar minutos después de que se conociera que cuatro décimos del segundo premio (44.469) y uno del tercero (19.467) se vendieron en este punto.


“Estamos muy contentos, muy felices por seguir repartiendo premios a nuestra clientela, que viene desde las ocho islas y de la Península”, manifestó a este periódico José Miguel González, propietario de La Chasnera y de la red de gasolineras del grupo González, que subrayó la “ilusión” que generan citas como las de ayer y la del 22 de diciembre. “Los sorteos de Navidad y del Niño tienen algo especial, son los más seguidos, los que concitan mayor expectación durante el año y eso se nota también en las ventas”, remarcó. El empresario no se cansaba de dar las gracias a la clientela, “por la fidelidad que demuestra”, y a sus empleados “por el trabajo que hacen”.


Su hijo José, gerente de la empresa, aseguró que, “aunque llevamos ocho años repartiendo premios [algunos han alcanzado los 200 millones de euros], mantenemos las mismas ganas e ilusión que cuando empezamos”. Recordó que “esto es un trabajo que hacemos durante todo el año”, pero insistió en que “lo más importante es seguir con ese toque de suerte y, sobre todo, repartir alegría, que hace mucha falta en estos tiempos que corren”.


Aunque los directivos de la empresa son conscientes de que a mayor número de ventas, más posibilidades de premio, apostillaron que, “aun así, hay que tener un poco de suerte para que toque tantas veces en un sorteo en el que participa todo el país; por algo será que tanta gente apuesta por nosotros”.


Las colas habituales que se forman en la estación de servicio más popular de España dan para escribir un libro. “Cada persona o grupo que viene tiene su pequeña historia. Unos vienen buscando una fecha concreta, otro un aniversario de boda, el cumpleaños del padre, de la madre…”, comentó el gerente, a quien le llamó la atención hace unos días la presencia de dos clientas que se disponían a comprar lotería de Navidad.


“Eran dos señoras que debían tener entre 80 y 90 años. Nos comentaron que venían de El Tanque después de convencer a un bisnieto para que las trajera. Hicieron cola durante una hora y cuando llegaron a ventanilla compraron un décimo entre las dos. Cada una sacó su billetito de 10 euros. Ojalá que les haya tocado algo”.

Las muestras de alegría, con descorche de cava incluido, volvieron ayer a la estación de servicio La Chasnera, en el municipio de Granadilla de Abona.

Pero la suerte del Niño continuó ayer su camino por la autopista más allá del kilómetro 54 y se extendió por otros puntos del sur de Tenerife. Un décimo del segundo premio cayó también en San Isidro. La encargada de repartir suerte fue Adriana, una joven que no podía disimular su alegría en el estanco Goya que regenta en el mismo centro de este núcleo de Granadilla de Abona y que no paraba de recibir clientes buscando la suerte para próximos sorteos.


“Tenía la corazonada de que íbamos a dar un gran premio, pero me equivoqué con la última cifra, estaba convencida de que acabaría en 6, que es un número que no me gusta”, explicó a este periódico, entre risas, Adriana, acostumbrada a repartir suerte, aunque no en sorteos como el de ayer. “Hemos dado muchos premios durante el año, uno de los últimos fue el 9 de octubre, en el que repartimos 130.000 euros; también en Navidad, pero es la primera vez que damos El Niño”.


Hasta el estanco que atiende Adriana, que reconoció las “estupendas” ventas para El Niño, llegan a comprar décimos o a sellar boletos “personas mayores y del pueblo”, asegura, “es una clientela fiel, gracias a Dios”, y se mostró convencida de que “le habrá tocado a alguien que le hace mucha falta, lo me hace todavía más feliz”. En el pequeño quiosco de la avenida Santa Cruz aún retumba en las paredes su grito en el momento que descubrió por Internet que su receptor había repartido una porción del segundo premio. “Di un grito y un brinco a la vez”.


Cuatro kilómetros más arriba, el segundo premio también realizó una escala en su recorrido por la comarca sur. La fortuna también se detuvo en el bar Rimavi, en Charco del Pino, que vendió un décimo. Allí, al filo de las 13.00 horas, Ricardo despachaba los aperitivos de su clientela. “Puede haberle tocado a cualquiera del pueblo”, comentó en uno de sus viajes entre la barra y una de las mesas donde cuatro vecinos bebían un vaso de vino.


La alegría le llegó a través de una llamada de la delegación, “pero todavía no lo hemos celebrado porque no sabemos cuánto ha tocado y, ni siquiera, se ha colocado el cartel por fuera”, aseguró, mientras no dejaba de limpiar una de las mesas que acababa de quedar libre. No es la primera vez que el azar hace un guiño a este concurrido local de la calle Mencey. “Hemos dado algún tercer premio, pero un segundo en el Niño la verdad es que no”, dijo.


El carrusel de establecimientos tocados ayer por el azar en el Sur lo completaron el receptor del Siam Mall (Adeje), donde se vendieron dos décimos del segundo premio y uno en el Centro Comercial Viña del Mar (Playa de las Américas), el receptor de la avenida Cristóbal Colón, 13 (Puertito de Güímar), y la estación El Volcán, en la carretera de la Hidalga (Arafo).

Los trabajadores de Repsol, en Arafo, se repartirán un décimo

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