santa cruz de tenerife

Gemidos celestiales en Santa Cruz: el cine x que compartía pared con un colegio religioso

En un intento por salvar su negocio, el empresario José Alberto Benítez fundó la primera sala de Canarias de cine para adultos
La sala x estaba ubicada en el número 48 de la calle de la Rosa DIARIO DE AVISOS

“Recuerdo que, cuando llegábamos en el micro a esa zona de la calle de la Rosa, nos reíamos mucho. Éramos solo niñas, pero, claro, veías los títulos de las películas”. Laura es una de las niñas que, a mediados de los años 80, era alumna del colegio Hogar Escuela, uno de los centros educativos más reconocidos de Santa Cruz de Tenerife. En el número 48 de la calle de la Rosa se da la circunstancia de que, pared con pared, junto a su capilla, se instaló la primera sala x de Canarias. Lo que puede resultar una anécdota curiosa es la historia del intento de salvar una de las salas de cine más recordadas de la capital.

El Cine Toscal, conocido también por Real Cinema, estaba ubicado en el lugar en el que ahora se encuentra un edificio de viviendas, junto al colegio Hogar Escuela, que continúa con su labor docente. Al frente se encontraba José Alberto Benítez, un empresario que, según los que lo conocieron, era sumamente metódico y minucioso en su trabajo, tal y como recuerda Carlos Baudet, miembro de una de las familias propietarias de varios cines en la capital: “Me acuerdo de irlo a visitar a su oficina, que estaba en la calle García y Morato, también en el Toscal. José Alberto era, además de propietario, distribuidor de películas y conocía el negocio a la perfección”.

Ser invidente jamás fue un problema para José Alberto, que tenía un olfato especial para este negocio. Por eso, en plena Transición, asumió una importante reforma en el establecimiento para, posteriormente, convertirlo en sala X. Este tipo de negocios no solo proyectaban películas con contenido pornográfico, sino que, además, podían exhibir aquellos filmes con un contenido violento más explícito que el de la mayoría. Eso sí, la carga fiscal que soportaban era muy elevada, por lo que no era un negocio sencillo de hacer viable. Además, en aquellos años, grupos ultraderechistas e integristas católicos habían llevado a cabo ataques a algunas de estas salas repartidas por España. Eran años de apertura y cambio, pero también llenos de convulsión y de violencia política.

DIARIO DE AVISOS recogió la noticia de la apertura de la sala x LOS OLVIDADOS CINES DE TENERIFE

El motivo de la conversión era sencillo: el boom de los cines comenzaba a ser un recuerdo y era necesario mantener la empresa, salvaguardando los puestos de trabajo. “No queremos dejar a los empleados en la calle”, declaró en su día a DIARIO DE AVISOS. Se renovó el patio de butacas, con 200 asientos, el sistema de refrigeración de la salga y se dotó de nueva óptica de proyección a la misma. En un primer momento, dio resultado: “Se formaban colas para ver las películas. Era la época del famoso cine del destape y José Alberto supo aprovechar aquella ola”.

Títulos como Conejos en salsa picante, Olimpiadas carnales o Phutallo Bill se anunciaban como estrenos proyectados en Technicolor y siempre en versión original subtitulada, ya que se trataba, por lo general, de películas estadounidenses y francesas. “La sala x duró poco porque hubo una nueva crisis en las salas de cine”, señala Carlos Baudet. Una crisis que acabó con muchos cines santacruceros, prácticamente con todos: “En los 50 y 60 hubo una primera crisis y, posteriormente, con la generalización de la televisión en los hogares decayó definitivamente. La gente ya no veía estrenos, es verdad, pero veía cine desde la comodidad de su casa, sin tener que desplazarse hasta el lugar”.

Acababa así la aventura de una sala de proyección que salió, en plena Transición, de la mente de un empresario que, junto a un colegio religioso, quiso salvar su negocio en un edificio que vio como, en 1993, su tejado se venía abajo, siendo derruido y convertido en bloque de viviendas.

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