la palma

La espera indefinida de los vecinos ‘exiliados’ de La Bombilla

Algunos están en un proceso de “resignación y aceptación”, mientras que otros temen el peor escenario: no poder regresar al barrio que quedó a 40 metros de la colada
LA BOMBILLA
En este núcleo costero, con una población flotante de 600 personas, tienen su único hogar solo 126.

Unas 126 personas, aquellas cuya única residencia está en La Bombilla, esperan por un regreso que es el más impreciso de todos cuantos se plantean, y, que de forma menos directa, también perjudica a otros 600 habitantes del Valle, la población flotante que pasaba parte del año en este núcleo al borde del mar. Aunque tampoco pueden regresar los 3.000 vecinos de Puerto Naos, es el primero, el más pequeño y justo en la línea que divide las fronteras físicas de Los Llanos de Aridane y Tazacorte, donde se siguen registrando “concentraciones anómalas de dióxido de carbono (CO2) de origen volcánico que representan un peligro para los personas porque generan una atmósfera pobre en oxígeno”.

Así lo explica el coordinador de Involcan, Nemesio Pérez, que precisó que en las mediciones con peores resultados, con valores por encima de entre 5.000 ppm y 25.000 partes por millón (ppm) – la unidad usada para medir el volumen que ocupan pequeñas cantidades de elementos en la atmósfera – sería un peligro permanecer respirando ese aire más de 30 minutos. Antonia Sabina Martín, presidenta de la Asociación de Vecinos de La Bombilla, habla de su particular “proceso de aceptación y de resignación” ante la incertidumbre del regreso, con la sospecha, compartida por muchos otros, de que tardarán mucho tiempo en volver a los amaneceres reposados, en un espacio que parecía paralelo a la vida en zonas urbanas y con una sensación de libertad que rememora casi cada día. Es lo que les ocurre a los niños de la zona, algunos ahora en hoteles en una espera indefinida para el regreso a casa. Gabriel, quien es vecino de este emblemático enclave costero y secretario de la Asociación de Vecinos, nos recuerda que “de nada sirve enfadarse ante esta situación porque es la naturaleza la que manda y no depende de nadie que la calidad del aire mejore”.

Pese a la impotencia, frente a las consecuencias de un volcán que solo les dejó volver a sus hogares durante las tres primeras semanas de erupción, el anhelo diario es regresar a sus viviendas. Algunos de los desalojados de La Bombilla muestran temores porque “aún cuando se pueda regresar, debemos saber si esos gases pueden reaparecer”. Son conscientes de que serán los últimos en regresar. Para ellos el volcán y la emergencia continúan formando parte indivisible de sus vidas, porque, “aunque la lava quedó a 40 metros del barrio, no sabes si volverás”.

Además de las mediciones de Involcan, también se han incorporado otros sistemas del Comité Científico del Pevolca. Se han establecido cuatro estaciones de medición fijas, dos precisamente en La Bombilla y dos en Puerto Naos, que transmitirán mediciones de niveles de gases de forma continua al Puesto de Mando Avanzado en El Paso. A estas se unirá una quinta que instalará el Instituto Geográfico Nacional. También en Las Manchas, a donde se ha permitido el regreso, se instalarán estaciones para controlar si se producen nuevas emanaciones de gases.

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