13 de enero, día mundial de lucha contra la depresión

La poderosa voz de Ilda contra el estigma: narra en colegios de Tenerife qué es la depresión

Aunque cada vez que cuenta su historia revive malos momentos, asegura que es gratificante saber que con ello contribuye a que otros den el paso de pedir ayuda
Hacer vida normal cuando se tiene un problema de salud mental es posible e Ilda quiere mostrárselo al mundo concienciando sobre la depresión en centros educativos | Foto: Sergio Méndez

De colegio en colegio, así es como Ilda quiere derribar el estigma que existe en torno a la depresión. Ella, que sabe lo que es convivir con este problema de salud mental, usa su testimonio para atajar el desconocimiento desde edades tempranas. Eso sí, para la tinerfeña, plantarse frente a los adolescentes y narrar sus vivencias tiene “una cara y una cruz”: “Cada vez que lo hago me expongo a mis propios recuerdos, a todo lo mal que lo he pasado. Pero si con eso puedo hacer que otra persona se sienta identificada, no se sienta sola y sea capaz de dar el paso de pedir ayuda, ya para mí se vuelve algo súper gratificante”.

“A mayor información, mayor comprensión”, considera esta voluntaria de la organización no lucrativa Afes Salud Mental, quien lamenta el miedo que se sufre a la hora de verbalizar que se está atravesando una depresión. Pensamientos como “el qué dirán”, “temer un posible rechazo” o saber que aún hay quienes piensan erróneamente que “ir al psiquiatra o al psicólogo es de locos” son frenos que impiden a las personas pedir o recibir ayuda.

Ilda recuerda que a lo largo de la vida de una persona una depresión puede llegar “por varias razones o distintos enemigos”: “Puede ser por la pérdida de un ser querido, por sufrir bullying, por ser rechazado o por un cúmulo de cosas. Así, poco a poco se va reforzando el vacío”.

El apoyo profesional, sumado al de su familia y amigos, han sido claves para sobrellevar la depresión | Foto: Sergio Méndez

En su caso, se dio cuenta de que era el momento de prestar atención a su salud mental cuando comenzó a perder el interés por todo y quería pasar más tiempo acostada que en pie. Para ella, una de las partes más complejas de la depresión es “saber que el resto de personas ni la ve, ni la entiende, porque no aparece reflejada en una analítica. Y así es muy difícil explicarlo”.

Un día, decidió que había “tocado fondo” y acudió a su médico de cabecera para pedir ayuda, quien le derivó a profesionales de la Psicología y la Psiquiatría. Desde entonces vive los días con algunos “altibajos”, pero lo sobrelleva “bastante mejor”. “La depresión es como una herida interna que aunque no se ve sangrando ni nada, va doliendo y doliendo. Por eso hay que tratarla”, describe Ilda.

A la ayuda profesional que recibe, se suma el apoyo que ha tenido por parte de sus amigos más cercanos y su familia, algo que considera “muy curativo”, ya que para ella tener un entorno donde poder “desahogarte sin sentirte juzgado ha sido tan o más importante que la propia medicina”.

Fue su psiquiatra quien le habló de Afes Salud Mental como una opción para hacer actividades y mantener la cabeza entretenida. Con ellos empezó a dar charlas de sensibilización en los colegios de Tenerife y se dio cuenta de que trasladar su testimonio sobre un problema “invisible” que “todavía sigue siendo tabú” a los adolescentes es una forma poderosa de mejorar la sociedad.

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