guerra en ucrania

Centenares de personas se manifiestan en Tenerife contra la guerra en Ucrania

Se han escuchado cánticos de "Queremos paz", "No a la guerra" y "Putin terrorista", al tiempo que han exigido a la Unión Europea que ayude a detener la guerra e imponga sanciones económicas más severas a Rusia
Centenares de personas se manifiestan en Tenerife contra la guerra en Ucrania. EFE

Varios centenares de personas, 300 según los organizadores, se han concentrado este domingo en la plaza de España de Santa Cruz de Tenerife para pedir el cese de la agresión de Rusia a Ucrania, en una manifestación convocada por la comunidad ucraniana de Tenerife y a la que han asistido ciudadanos de varias nacionalidades.

Los manifestantes, muchos de ellos ataviados con banderas de Ucrania, han portado pancartas reclamando la paz en Ucrania y se han escuchado cánticos de “Queremos paz”, “No a la guerra” y “Putin terrorista”, al tiempo que han exigido a la Unión Europea que ayude a detener la guerra e imponga sanciones económicas más severas a Rusia.

Aunque los ciudadanos ucranianos que residen en la isla o se encuentran en ella atrapados como turistas han sido mayoría -en Canarias viven 1.378 ucranianos-, también han acudido a alzar la voz “contra las políticas de Putin” personas procedentes de España, Lituania, Eslovaquia, Polonia y Rusia, entre otros países.

Así lo ha comentado en declaraciones a Efe el vicepresidente de la Primera Asociación de Ucranianos en Canarias, Dmytro Shatruk, quien ha pedido a todos los españoles y canarios que apoyen a sus país “no solo con palabras” y donen medicamentos para las personas heridas por los combates.

Asimismo, ha reclamado a los países europeos que ayuden al ejército ucraniano, como ha hecho Estados Unidos con el envío de armas.

Otro de los participantes en la manifestación, Alexei Krylov, de procedencia rusa, ha censurado la invasión de Rusia a Ucrania y ha asegurado que “la parte más moral, más inteligente y que más sabe” pensar de su país está en contra de esta guerra.

Krylov, de madre con sangre ucraniana, ha lamentado que en veinte años “no se haya podido sacar a Putin del poder” y ha admitido que tiene miedo por su familia, que reside en Moscú.

También ha denunciado que la información sobre la guerra no llegue a los rusos “de forma veraz y correcta”, lo que hace, según ha dicho, que el 60 o el 70 por ciento de la población no sea consciente de que hay otra realidad, en la que Ucrania no es fascista ni se matan a niños rusos.

“Nadie quiere guerra, Rusia no quiere guerra y Rusia no es Putin”, ha aseverado Krylov, quien ha recibido en su casa a una pareja de turistas ucranianos que se encuentra atrapada en Tenerife.

Tatiana Chermyshova y Serhi Tykhenko, el matrimonio acogido por Krylov, lloran desde la isla por su hijo, de 25 años, quien les acaba de enviar un vídeo en el que les muestra que se encuentra en la cola para alistarse en el ejército.

“Ucrania se está desangrando”, ha lamentado Chermyshova, quien viajó acompañada de su marido y de otra pareja de amigos a la isla con la intención de pasar unas “vacaciones maravillosas” y sin imaginarse que no podrían regresar a su país por una guerra que “puede ser muy larga” y mantenerles durante mucho tiempo alejados de su familia.

Exasperada y, al mismo tiempo, conmocionada por lo que está sucediendo, ha comentado que tratará de pedir asilo en España, ya que en estos momentos no pueden regresar a su casa.

A Alina Streblyanska, astrofísica ucraniana que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Canarias, la guerra también le pilló por sorpresa. Espera que acabe pronto y “con Rusia y Putin fuera” de su país, en el que no reside pero en el que tiene el corazón, ya que allí se encuentra a su madre, sus tías y abuelas, por quienes sufre en la distancia.

Sus familiares, con los que se mantiene en contacto de forma continua, se encuentran bien, tienen la suerte de poder resguardarse de las bombas en búnkeres subterráneos, ya que según cuenta, hay personas que viven en edificios de 20 pisos con problemas de movilidad que se ven obligadas a asumir el riesgo de permanecer en sus casas

Dario Boguszki vive en Tenerife una parte del año y la otra en una ciudad polaca a 30 kilómetros de la frontera con Ucrania, a donde viajará la próxima semana con la intención de ayudar a los refugiados.

En su casa ya hay 20 personas de origen ucraniano, entre ellos niños, que escapan de la guerra y a quienes Boguszki quiere ayudar en primera persona, aunque ello implique dejar en Tenerife a sus hijos y asumir ciertos riesgos.

Histérica, así dice sentirse Alina Retman, porque, lamenta, desde España no puede hacer nada por su familia, que se encuentra en Kiev.

Aunque para ella no es suficiente, acude a la concentración para gritarle al mundo que no se puede regresar “a los terrores” que los ucranianos sufrieron en el siglo XX.

En su opinión, los problemas no se resuelven con guerras y con personas y niños muertos. 

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