invasión de ucrania

Rusia y Ucrania negocian un acuerdo de paz pese al fragor de las bombas

Nuevos bombardeos a la población en Chernígov y Mariúpol espantan al planeta y Biden llama “criminal de guerra” por primera vez al dictador ruso, que no cierra la puerta a verse con Zelenski
Rusia y Ucrania negocian un acuerdo de paz pese al fragor de las bombas

Cuando se cumplen tres semanas de guerra tras la invasión rusa de Ucrania, el dictador Wladimir Putin ordenó ayer nuevos bombardeos contra la población civil de dicho país, denunciaron ayer las autoridades locales. En concreto, el mundo mira con espanto el ataque contra los vecinos de Chernígov que hacía cola para comprar pan, asó como las bombas caídas sobre un teatro de la asediada Mariúpol donde se refugiaban ancianos, mujeres y niños.

Del primer suceso se sabe que, al menos, diez personas fallecieron, mientras que del segundo ayer no había trascendido un primer balance de víctimas dado que las explosiones se sucedieron en dicha ciudad durante todo el día. Eso sí, para mayor espanto aún de la comunidad internacional, junto a dicho teatro se había pintado en cirílico la palabra ‘niños’ para que pudiera ser vista desde el aire, tal y como confirman las imágenes captadas vía satélite.

Todo ello motivó que, por primera vez desde el inicio del conflicto, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, calificase a Putin como criminal de guerra. “Creo que es un criminal de guerra”, dijo Biden a una periodista que lo interrogó en la Casa Blanca a este respecto. Con anterioridad, el mandatario estadounidenses había anunciado el envío de armas antiaéreas de “mayor alcance” y drones a Ucrania.

El armamento que enviará EE UU incluye 800 misiles antiaéreos Stinger, 9.000 sistemas antiblindaje -entre ellos 2.000 misiles Javelin más-, 6.000 lanzacohetes antitanque AT-4, 1.000 armas más ligeras que sirven para destruir vehículos acorazados, 20 millones de municiones, y 100 drones.

Sin duda, dicho armamento vendrá bien a los resistentes, que se enfrentarán en breve a dos batallas decisivas, como son los asaltos finales a Odesa, a donde ya apuntan más de un decena de buques rusos, y a la capital Kiev, donde ayer continuaron los ataques a zona residenciales.

A pesar de tanto plomo en sus alas, la paloma de la paz voló ayer lo suficiente como para que los negociadores de Rusia y Ucrania discutan una hoja de ruta de quince puntos, que tendría un alto el fuego entre las primeras medidas pactadas, y que concluiría garantizando el estatus de neutralidad de Kiev.

Además, Moscú insistió ayer en que está dispuesta a que se celebre una cumbre entre Putin y su colega ucraniano, Volodímir Zelenski, pero que no se trata de “reunirse por reunirse” sino que la cita debe ser para llegar a un acuerdo.

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