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La EMA no recomienda la administración de una cuarta dosis contra la COVID-19

Los organismos europeos puntualizan que "si la situación epidemiológica actual cambia y surgen nuevas señales, podría ser necesario considerar una cuarta dosis contra la COVID-19"
La EMA no recomienda la administración de una cuarta dosis contra la COVID-19
La EMA no recomienda la administración de una cuarta dosis contra la COVID-19. | Fran Pallero

El Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) han insistido en que “es demasiado pronto” para considerar el uso de una cuarta dosis contra la COVID-19 de Pfizer y Moderna en la población general.

Sin embargo, ambas agencias han acordado que se puede administrar una cuarta dosis (o una segunda dosis de refuerzo) a los adultos de 80 años o más, tras revisar los datos sobre el mayor riesgo de COVID-19 grave en este grupo de edad y la protección proporcionada por una cuarta dosis.

El ECDC y la EMA también han señalado que “actualmente no hay pruebas claras en la UE de que la protección de la vacuna contra la enfermedad grave esté disminuyendo sustancialmente en los adultos con sistemas inmunitarios normales de 60 a 79 años y, por lo tanto, no hay pruebas claras que apoyen el uso inmediato de una cuarta dosis contra la COVID-19″.

En cualquier caso, los organismos europeos puntualizan que “si la situación epidemiológica actual cambia y surgen nuevas señales, podría ser necesario considerar una cuarta dosis en este grupo de edad”.

En el caso de los adultos menores de 60 años con sistemas inmunitarios normales, apuntan que “actualmente no hay pruebas concluyentes de que la protección de la vacuna contra la enfermedad grave esté disminuyendo o de que haya un valor añadido de una cuarta dosis”.

Cuarta dosis contra la COVID-19

La evidencia sobre los efectos de una cuarta dosis proviene en gran medida de Israel, donde los datos indican que si se administra al menos 4 meses después de la primera dosis de refuerzo “restaura los niveles de anticuerpos sin plantear nuevas preocupaciones de seguridad”.

Los datos también sugieren que una segunda dosis de refuerzo proporciona “una protección adicional contra la enfermedad grave, aunque todavía no se conoce la duración de los beneficios y las pruebas son todavía limitadas”.

Uso recomendado de mascarilla

Las mascarillas van a dejar de ser obligatorias en espacios interiores el próximo 20 de abril, fecha en la que se publicará en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Real Decreto que lo regula y que, el 19 de abril, se aprobará en el Consejo de Ministros.

Así lo ha anunciado la ministra de Sanidad, Carolina Darias, tras la celebración del Consejo Interterritorial que se está realizando en Toledo. Se trata de una petición que ya han realizado varias comunidades autónomas, como por ejemplo Madrid, al considerar que ya no es una medida efectiva para controlar la transmisión del coronavirus.

“En España hemos ido dando las respuestas estratégicas en cada momento en el que la situación de la pandemia lo ha requerido. Gracias a los altísimos niveles de inmunización que tiene la población, la situación epidemiológica es actualmente favorable”, ha explicado la ministra.

No obstante, Darias ha puntualizado que habrá en determinadas situaciones en las que sí serán obligatoria. En este sentido, en el último informe de ‘Posicionamiento de la Ponencia de Alertas, Planes de Preparación y Respuesta sobre el uso de mascarillas en espacios interiores’, al que ha tenido acceso Europa Press, destaca la necesidad de que el uso de la mascarilla sólo sea obligatoria para trabajadores y visitantes de centros asistenciales y personas ingresadas cuando estén en espacios compartidos fuera de su habitación o en centros sociosanitarios; y en el transporte público.

Asimismo, aconseja no utilizar la mascarilla por parte de los alumnos en el ámbito escolar y realizar un uso responsable de la misma entre la población vulnerable en cualquier situación en la que tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros; y profesores con factores de vulnerabilidad.

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