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El ‘alma máter’ de Las Dehesas, en el Puerto de la Cruz

Fundada el 8 de abril de 1922, la Sociedad Cultural Valle de Taoro celebra sus cien años marcados por el protagonismo que tuvo en el barrio y en la vida social de sus vecinos
La sede de la entidad sigue estando en el número 112 de la carretera de Las Dehesas
La sede de la entidad sigue estando en el número 112 de la carretera de Las Dehesas. Sergio Méndez

Se fundó el 8 de abril de 1922 por un grupo de jóvenes de un barrio de marcado carácter agrícola en el que predominaban las plataneras, con algunas gañanías y en el que apenas había viviendas: Las Dehesas.

Encabezados por el maestro Florencio Sosa Acevedo, quien fuera más tarde diputado a Cortes por el Partido Comunista y alcalde durante dos años del Puerto de la Cruz, estaban preocupados por la instrucción de la gente en una época en la que reinaba el analfabetismo.

Así, decidieron que la mejor manera de combatirlo era integrar desde el barrio a los jóvenes en la vida social y cultural de la ciudad, porque al ser una zona rural, el acercamiento al casco del municipio, donde se desarrollaban las actividades sociales y culturales del momento, era muy difícil. Consiguieron un local, ubicado en el número 112 de la carretera de Las Dehesas, su sede hasta la actualidad, y el 8 de abril de 1022 fundaron la Sociedad de Instrucción y Recreo Valle de Taoro de Las Dehesas. Su primer presidente fue Marcelino Sosa, hermano de Florencio, que se desempeñó como secretario.

Con ese nombre funcionó hasta la Primera República y luego pasó a llamarse Sociedad Cultural Valle de Taoro aunque en el barrio y en el Puerto de la Cruz se conoce como el ‘Casino de La Dehesa’.

Durante la declaración de guerra se paralizó un tiempo, entre los años 40 y 50 vivió un declive del que salió airosa y se volvió a reactivar. Llegó el franquismo y muchas de estas actividades se suspendieron, condicionadas por las leyes propias del nuevo régimen, hasta que volvió a recuperar la dinámica y la actividad cultural que en el barrio siempre tuvo algún reflejo.

Riesgo de cierre

Hace una década también pasó por una época complicada y consiguió remontar aunque son pocas las actividades que se han mantenido. Nunca se cerró a pesar de los difíciles momentos que vivió, incluso con riesgo de desaparecer.

Siempre tuvo un carácter “masculino” y fue regentada por hombres dada la preponderancia del varón en las manifestaciones sociales de entonces. En su fundación no se contempló que las mujeres formaran parte aunque en los últimos años se ha intentado integrarlas, tanto en los cargos directivos como en las actividades de la sociedad.

“El franquismo sirvió para que éstas se incorporasen a la vida social. Iban a coser y ensayaban en un grupo folclórico dentro de una modalidad que se llamaba coros y danzas”, recuerda el periodista y exalcalde portuense Salvador García.

Ese fue el puntapié inicial y poco a poco se fueron sumando hasta que en los 80 el Casino adquirió otra dimensión participativa. Prueba de ello es que allí estuvieron los primeros movimientos de la actual asociación de vecinos.

Es la única entidad con un marcado carácter social y cultural en el Puerto de la Cruz junto con el llamado Casino de los Caballeros que solo estuvo abierto un par de años pero cuya actividad se centraba más en el ocio.

El Casino de La Dehesa intentó “socializar en una época en la que era difícil hacerlo”, subraya García. Igual que otras instituciones similares, disponía de salones amplios en los que se reunía la gente para matar el ocio. Ya avanzados los años 70, en su sede se ofrecían piezas teatrales complementadas con algo de música pero sin alardes instrumentales. “Bastaba un piano o una guitarra, que solían protagonizar, bien invitados o hijos de los socios”, apunta. Fue la época de mayor esplendor junto con la de los primeros años.

Contaba con una sala de lectura y una biblioteca en la que no solo se ofrecía la prensa sino libros que solían donar los propios asociados y que aun existe. En otro espacio, se disfrutaba jugando a las cartas o al dominó.

En fechas señaladas, como las fiestas de fin de año o los Carnavales, convocaban a los asociados y en algunos casos, a todo el público. Hasta hace una década, se organizaba el lunes de Carnaval, un evento al que acudían no solo los socios sino amigos y conocidos, comenta Cristóbal Díaz Tena, presidente de la comisión organizadora de los actos del Centenario.

Un bar que abría por las tardes-noches

La institución tenía en su sede un pequeño bar que solo abría por las tardes-noches y en el que solo se despachaba vino blanco y chochos, una pequeña cantina que sigue funcionando regentada por la propia sociedad.

Por iniciativa de la población se construyó en Las Dehesas la iglesia de San Pablo, “pero donde se reunían, iban y tomaban algún tipo de acuerdo era en el Casino”, recalca el periodista portuense. Era el alma máter del barrio.

La gente que bajaba hacia el casco utilizaba la vía de Las Dehesas porque acortaba camino y eso supuso un vínculo muy estrecho con el barrio de Punta Brava, porque más adelante de la sede de la institución está la vía de Las Adelfas, que conecta este barrio con el casco. Cuando la antigua escuela unitaria de Las Dehesas desapareció por la escasez de alumnos, los que se quedaron fueron a estudiar al centro de Punta Brava.

En el Casino también estuvo el germen de un célebre equipo de lucha canaria, Punta Brava-Atlante, ya desaparecido, cuyos directivos frecuentaban mucho la sociedad.
En la actualidad, la entidad que preside Domingo García Díaz tiene casi centenar de socios entre los cuales muy pocos siguen siendo mujeres, un objetivo pendiente de conseguir. El aniversario marca un antes y un después para la sociedad y también influye en los retos de futuro aunque el primero, dada la coyuntura, es mantenerla abierta e intentar recuperar la normalidad, sostiene Cristóbal Díaz Tena.

“Teníamos pensado hacer muchas cosas por el primer centenario pero tuvimos que paralizarlas por culpa de la COVID, así que decidimos centrarnos en el día 8, fecha en la que se fundó”, comenta.

En la velada del viernes, el presidente de la entidad recordó a las personas importantes que pasaron por la Sociedad mientras que Salvador García hizo un recorrido por la historia y la relación entre la sociedad y el barrio. También intervino el alcalde portuense, Marcos González. El acto lo cerró el grupo folclórico Los Almendros, oriundo del barrio.

Han sido muchas las personas célebres que han formado parte de la sociedad. A Florencio Sosa se le suma otro maestro, Narciso Brito, y más recientemente Martín Álvarez, “una persona gracias a la cual se han impulsado muchas de las actividades de los últimos años junto a sus colaboradores”, subraya el presidente del comité organizador de los actos del centenario.

Los retos venideros son muchos, pero no cabe duda que la prioridad es recuperar la normalidad previa a la pandemia. Otro, no menos importante, es unir a la sociedad con la asociación de vecinos, porque al final son los mismos y esa unión es fundamental para seguir manteniendo viva la actividad social y cultural del barrio.

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