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El castillo de Santa Cruz que llegó a venderse por 3,6 millones de euros y hoy está abandonado

El castillo oculto entre viviendas de Tenerife que fue prisión militar durante casi 50 años
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Castillo de San Joaquín en Santa Cruz. DA

En 1586, el gobernador militar Juan Núñez de la Fuente ordenó instalar una batería con cuatro piezas de artillería en La Cuesta del Arguijón (mira navíos) para defender a La Laguna de los asaltos de piratas y corsarios que hubiesen traspasado la primera línea de playa, pues desde esta posición dominante se controlaba la subida desde el puerto hasta la capital de la isla.

En 1780, el Comandante General Joaquín José Ibáñez Cuevas, Marqués de la Cañada, ordenaría al Teniente Coronel Andrés Amat de Tortosa, Jefe del Real Cuerpo de Ingenieros, que construyera un Castillo en este lugar, diferente a cualquier otro existente en la isla.

El Castillo de San Joaquín, situado muy cerca del Mirador de Vistabella (La Cuesta), hoy oculto entre los chalets de la urbanización, que fue levantado en una parcela de 3.135 metros cuadrados, con una superficie construida de 865,25 metros cuadrados, es de planta cuadrada con un torreón circular en cada uno de sus ángulos, existiendo sobre sus explanadas dos crujías paralelas, y consta de una plataforma central, situada entre los dos torreones que miran a Santa Cruz de Tenerife, desde donde se accedía a las distintas dependencias de las que constaba. En la citada plataforma estaban asentados los 4 cañones de a 24 de que disponía.

A lo largo de los años, su interior se ha ido reformando, según el uso al que iba a ser destinado. En 1789, parte del Castillo se habilitaría como segundo almacén de la Casa de la Pólvora, situada junto al Castillo de San Juan (Negro) en Santa Cruz. Al citado almacén se accedía por los dos torreones situados a ambos lados de la entrada, cuyas puertas estaban cubiertas por un tambor para prevenir los incendios.

En 1899, en sus instalaciones se instaló un palomar militar, dependiente de la Sección Colombófila del Ejército de Tierra, dirigido por especialistas en telecomunicaciones. Las palomas mensajeras llevaban información confidencial, normalmente criptada, en un tubo anular colocado en una de las patas. Este servicio dejaría de funcionar en 1913, cuando las palomas mensajeras fueron sustituidas por la telegrafía sin hilos.

En el citado año (1913), el Castillo fue entregado a la Comandancia de Ingenieros para que fuera utilizado como Escuela de Prácticas y campo de adiestramiento.

En 1928, el Castillo San Joaquín pasaría a ser Parque Regional del Arma de Ingenieros, instalándose allí el almacén del material de obras y fortificaciones (picos, palas, carretillas). Dos años más tarde, en sus dependencias se crearía un Taller profesional, donde los soldados realizaban reparaciones y mantenimiento.

Desde 1944 a 1991 se utilizaría como Prisión Militar -El Castillo-, teniendo que modificar de nuevo su interior para construir tres celdas para Jefes y seis celdas para Oficiales, así como habitaciones para suboficiales y para el personal de tropa encargado de vigilar el cumplimiento de las sentencias impuestas por la Autoridad Militar. También se edificaría una vivienda para el Comandante Militar y otro alojamiento para Cuerpo de Guardia.

El Castillo de San Joaquín perdería su función militar en 1991, siendo enajenado en 1996. En este año pasaría a manos particulares por medio de subasta pública, cuyo precio de salida fue de 42,5 millones de pesetas (255.439 euros).

Como el nuevo dueño del Castillo anunciaba en varios portales digitales que vendía un “chalet-torre” por 3,6 millones de euros, a la vez que mostraba las espléndidas vistas sobre la capital y el océano, el Cabildo Insular de Tenerife le incoaría el oportuno expediente con el fin de evitar que el citado Castillo fuera reconvertido en restaurante o algo similar, ya que estaba declarado Monumento Histórico Artístico, por Decreto del 22 de abril de 1949, al igual que todos los Castillos españoles.

El 15 de febrero de 2000, la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Educación del Cabildo de Tenerife elevaría expediente a la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, declarándolo Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.

EL CASTILLO EN LA ACTUALIDAD

Aunque con el paso de los años su aspecto externo y su planta no han variado, se encuentra en estado de abandono y presenta deficiencias, tanto en las fachadas exteriores como en el acceso al mismo, y desconocemos el estado en el que se haya su interior. Consideramos que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife debería rehabilitarlo para convertirlo en un centro dotacional y cultural para los jóvenes de la zona.

El camino para acceder al Castillo de San Joaquín, construido en 1922, hoy lo conforma la calle Manuel de Cámara y Cruz, con entrada por la Avenida Los Menceyes, a la altura de la Vuelta de los Pájaros, en Villa Benítez.

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