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Las primeras sombras en la calle Castillo de Santa Cruz se colocarán solo en dos tramos

El Distrito Centro Ifara aprueba iniciar la licitación de la primera fase de un proyecto que tiene un presupuesto de 80.000 euros
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El Distrito Centro-Ifara, que dirige el primer teniente de alcalde de Santa Cruz y concejal de Urbanismo, Guillermo Díaz Guerra, ha aprobado sacar a licitación el proyecto para dar sombra a la calle Castillo de Santa Cruz. De esta forma, se procederá a licitar la primera fase de esta iniciativa, cuyo coste se fija en 80.000 euros, y que se desarrollará en dos de los siete sectores propuestos inicialmente por el arquitecto responsable del diseño. Concretamente, las primeras sombras se colocarán en los tramos comprendidos entre la calles San Lucas y Suárez Guerra, y entre Teobaldo Power y Valentín Sanz.

La licitación se inicia aún a falta de que el Cabildo de Tenerife se pronuncié sobre la adecuación del proyecto, dado que el ámbito de aplicación se encuentra dentro del Conjunto Histórico del Antiguo Santa Cruz, que ostenta la categoría de BIC, y que aún no cuenta con ordenación propia, por lo que corresponde a la Corporación insular las competencias en materia de patrimonio histórico.

Con este inicio de expediente, que supondrá la preparación de los pliegos y posterior licitación, se consigue avanzar administrativamente hasta que llegue la respuesta del área insular de Patrimonio Histórico. Así, según apuntan desde el Distrito, la empresa que resulte adjudicataria de este proyecto, ganador entre los presentados a los presupuestos participativos, será interlocutora directa del Cabildo a la hora de evaluar las posibles adaptaciones, si es que el Cabildo las exigiera, en la ejecución de esta intervención.

Tal y como puede leerse en la providencia de inicio del procedimiento de licitación, se aprueba el inicio del expediente administrativo para la licitación de dirección y ejecución de la obra que permita la creación de un centro comercial abierto en la calle Castillo mediante la instalación de velas de sombra ancladas a las fachadas de los edificios, con el fin de llevar a cabo la propuesta aprobada en los presupuestos participativos.

El proyecto en cuestión, denominado Panza de burro, consiste en la cubrición parcial, con carácter reversible, de la calle, mediante una malla a base de módulos triangulares y tensados por una estructura de cables que se apoyará en anclajes a las fachadas existentes y en postes metálicos intermedios de nueva aportación. El objeto principal de la ejecución es la de proporcionar sombra y proteger a los viandantes de las altas temperaturas.

El arquitecto Alejando Beautell ha sido el encargado del diseño que ahora ha de ejecutarse. Tal y como adelantó DIARIO DE AVISOS el pasado mes de diciembre, la decisión de denominar la intervención como Panza de burro, y en palabras del propio arquitecto, obedece a que “es algo que tiene que ver con nuestra cultura popular y con la frescura que hemos querido darle a la propuesta”.

“La cubrición diseñada, al igual que la panza de burro, nos protegerá del sol de los meses más calurosos y, al igual que el fenómeno meteorológico, desaparecerá después, ya que será una instalación reversible y acotada temporalmente al periodo estival”.

Para el desarrollo de este proyecto para la calle Castillo de Santa Cruz, su autor hizo un estudio minucioso de la calle Castillo y su entorno, realizando un alzado sobre plano de la vía para poder desarrollar de la mejor forma posible la propuesta, proponiendo siete ámbitos en los que colocar la sombra, y que finalmente se iniciará en dos.

Materiales

Las lonas triangulares que cubrirán los distintos espacios formarán una estructura en malla tensada. El material elegido para su conformación será el PVC microperforado e ignífugo que permitirá la correcta ventilación e iluminación de las zonas de sombra. La altura y diseño de los toldos se han definido atendiendo a la existencia de vegetación, edificios catalogados, y bajo criterios de interés comercial.

La puesta en práctica de esta iniciativa tiene un coste inicial de 80.000 euros y pretende que las compras, al menos en los periodos de mayor calor, sean más cómodas. Según el proponente de esta idea en los presupuestos participativos de Santa Cruz, “a parte de beneficiar a los comercios, con este sistema se baja hasta cuatro grados la temperatura, al crear sombra, y se acabaría con el molesto deslumbramiento del verano por la tarde, que es cuando más personas salen a comprar”.

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