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Bailar para volar con la mente: celebrando el Día Internacional de la Danza en Tenerife II

Internos e internas de Tenerife II llevan a cabo un espectáculo apoyados en el trabajo del maestro de baile español Genaro Arteaga
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Varios de los internos de Tenerife II junto a Genaro Arteaga, a la derecha SERGIO MÉNDEZ

“Hola: podemos ver cómo han quedado las fotos?”. Hay nervios en el salón de actos del Centro Penitenciario Tenerife II. No es para menos. Hace solo algunos minutos el ritmo ha sido frenético. Se celebra el Día Internacional de la Danza y varios grupos de internos van a ofrecer a otros, que llegarán para ocupar los asientos del recinto, su arte: llevan bailando como actividad en el centro desde hace semanas. Es hora de mostrar lo aprendido.


Todos los que hoy llevan a cabo el acto, desde los bailarines, los músicos o los que están a los mandos del sonido o las luces, son internos de Tenerife II. Queda claro por las numerosas alusiones que hacen al resto de sus compañeros que ocupan los asientos del salón. “Vamos a disfrutar, lo malo que quede ahí, por fuera de la puerta”, dice uno de ellos, que toca el teclado en Vis a Vis, un grupo formado en el centro, que, a base de letras de rock con mucha influencia flamenca, sorprende a todos por su calidad.


Uno de los grandes responsables de que se lleve a cabo este evento tiene nombre y apellidos: Genaro Arteaga. Todos le gritan “maestro” cada vez que entra a escena, porque Genaro, lo es. Su célebre escuela de flamenco en Tenerife ha llegado hasta el centro penitenciario, casi por casualidad, pero lleva ya tres años.

“Creo que ellos reciben unos valores muy importantes que transmite el baile, como la disciplina, el esfuerzo, el trabajo para poder conseguir lo que te propones”, reconoce Genaro, que no oculta el orgullo que le supone estar al frente de un grupo de internos que, no solo demuestran ser trabajadores, también brillantes a la hora de ejecutar su trabajo: “Es que no solo les reforzamos la autoestima, sino que les ofrecemos un camino de cara a la reinserción cuando ya no estén aquí”.

Respeto mutuo


Se nota el respeto que los internos tienen a Genaro. Respeto generado, seguramente, desde ese trato cercano, a la par que firme, que demuestra el Maestro en todo momento. “Una vez hicimos una especie de concentración, bailando en el centro penitenciario, y, ahora, todos los viernes, vengo a darles clase. Ojo, es algo de lo que nos ‘aprovechamos’ ambas partes: todos sacamos algo positivo de esto”.


Los internos que antes han preguntado a Sergio Méndez, fotógrafo de DIARIO DE AVISOS, si pueden ver las fotos que les ha sacado, muestran nerviosismo. Se nota, sobre todo, por las veces en las que se tocan y retocan el pañuelo flamenco que llevan al cuello. Genaro, atento, los calma antes de comenzar su número: “Ponen mucho de su parte. Les gusta. Eso se nota”.


Mavi Bernaola es subdirectora de Tratamiento del Centro Penitenciario Tenerife II y, desde el primer momento, deja claro el modelo que quiere imprimir en el centro, en el que la reinserción sea el fin último y, para ello, es clave trabajar la autoestima de los internos y las internas.


“La idea era poder haber hecho el acto, por el Día Internacional de la Danza, hace un año, pero la pandemia provocó que lo fuéramos retrasando”, señala, mientras recalca la necesidad de llevar a cabo este tipo de actividades: “Intentamos ofrecer muchas opciones para que puedan escoger lo que prefieran”.

Artistas aclamados en Tenerife II


Los internos e internas que van a participar cantando y bailando son aclamados por el resto de sus compañeros. Quizás porque aquí dentro cualquier gesto sea mucho más intenso que en el exterior, se repiten las palabras cariñosas y de ánimo a la hora de recibir a todos aquellos que hoy muestran su trabajo, con nervios, en este auditorio.


Cuando comienza a sonar Noches de bohemia, la maravillosa canción de Navajita Plateá, se hace el silencio. La caja resuena entre aquellas cuatro paredes y la guitarra parece sonar clara, más alta, impone más de lo que hace fuera de Tenerife II.


Hay sitio para danza moderna, también para danzas africanas gracias a un grupo de internos de aquel continente que, ataviados con sus trajes tradicionales, salen al escenario logrando que dos espontáneos se unan a ellos. Luego llega el baile urbano, bien acompañado por el juego de luces (hay que recordar que se encarga otro de los internos) antes de que las tablas del escenario comiencen a resonar.

Genaro y Julia


Genaro no deja solos a sus chicos y sus chicas antes de subir al escenario. Ha llegado su momento. Por eso les habla, les habla mucho, les recoloca el lazo rojo mientras ellos se preocupan de cómo les queda la camisa negra y ellas se afanan por lucir su mejor traje de flamenca. Su actuación no tiene nada que envidiar a la de cualquier otra escuela flamenca de la Isla.


Y es, casi al final del acto, cuando una figura espigada sube al escenario a bailar con Genaro. Se trata de Julia Vigara, otra de las personas clave de lo que está sucediendo en ese momento. Julia se encarga de coordinar toda la actividad. Esa y muchas otras: “Ofertamos desde la radio del centro hasta la Formación Profesional que se ofrece. Es muy importante para su reinserción”.


Desde tiempo antes de comenzar con esta actividad, Julia Vigara ha tratado de que esté todo perfecto, que cada uno de los internos cumpla su función y, sobre todo, algo que ha repetido, que sirva para que aspectos como la autoestima se vean reforzados: “Estas actividades son muy importantes porque podemos trabajar dinámicas de grupo, ellos y ellas se sienten parte de algo”.


Además, como el propio Genaro apuntó con anterioridad, la reinserción a través de la danza no es una idea utópica, no es una cuestión solo de buenas palabras, sino que es toda una realidad.


Durante el acto, en medio del patio de butacas que ocupan los internos y las internas, se encuentran representantes de una escuela de danza, porque uno de los que hoy actúa podría tener una oportunidad, ya en la calle, para seguir desarrollando su pasión fuera de los muros de Tenerife II.


El acto acaba con una ovación a todos aquellos que han participado, también para Genaro, cuya fuerza, es evidente, traspasa el escenario, para Julia, cuya buena relación con los presos y presas es evidente por las buenas palabras que recibe y, entre el trasiego y el regreso a sus celdas, los artistas de Tenerife II no paran de sonreír.


Mientras se quitan sus zapatos de baile, que Genaro Arteaga ha pedido al centro penitenciario (porque pide “muchas cosas” y “siempre” recibe “toda la disposición de Mavi y el resto del centro”), sus caras reflejan sonrisas, satisfacción. Esa autoestima de la que, desde el principio, han hablado todos.


Se felicitan entre ellos, se quitan, ahora sí, sus vistosos lazos rojos y recogen sus cosas siendo conscientes de que ha sido un día diferente en Tenerife II. Fuera la vida sigue su ritmo, que es distinto al de dentro, pero este tipo de actividades sirve para darnos cuenta de la importancia del arte, algo que a veces se nos olvida, en nuestro día a día.

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