cultura

Cine de testosterona

Multicines Tenerife, en La Laguna, proyecta el 17 de junio 'Conan, el bárbaro', coincidiendo con su 40 aniversario
Arnold Schwarzenegger inició con 'Conan, el bárbaro' su reinado en el cine de acción. / DA

Por Benjamín Reyes. Conan, el bárbaro (1982) cumple 40 años y la Asociación Charlas de Cine le dedicará el 17 de junio una de sus sesiones cinematográficas en Multicines de Tenerife, en La Laguna, a las 19.00 horas, con posterior diálogo y un obsequio para cada uno de los espectadores que acudan a la sala 17. Ya quedan pocas entradas, a 5,95 euros, para completar el aforo de este pase conmemorativo, que contará con la presencia de Jorge Sanz, que intervino en el filme cuando era un niño.

“Lo que no nos mata nos hace más fuertes”, esta frase del filósofo alemán Friedrich Nietzche con la que empieza esta película de aventuras es toda una declaración de intenciones de lo que vamos a ver durante 117 minutos: pura adrenalina y cine de testosterona. Eran los 80 y esta cinta supuso el inicio del reinado del exculturista austriaco Arnold Schwarzenegger (impagable su cameo haciendo un estriptis en Un largo adiós, 1973) con títulos como Terminator (1984), Perseguido (1986), Depredador (1987), Desafío total (1990) o Terminator 2 (1991).

Conan fue creado por Robert E. Howard en 1932. En 1979 el mítico productor Dino De Laurentis adquirió los derechos para el cine para que John Milius, reescribiendo un guion de Oliver Stone, lo llevara a la gran pantalla con epatantes escenas de violencia y sexo. Uno de los puntos fuertes del filme es su contundente banda sonora, obra de Basil Poledouris, que alcanza sus más altas cotas en la escena de la sangrienta matanza del poblado. Los coros y los momentos operísticos acentúan la épica de las imágenes.

Cartel de la película. / DA

Conan, el bárbaro es puro espectáculo, repleta de escenas que se graban a fuego en la retina del espectador. Muestra una civilización primaria en la que prevalecen los instintos más básicos. El reparto incluye a intérpretes tan dispares como Arnold Schwarzenegger, James Earl Jones (el actor que le pone la voz en la versión original a Darth Vader), Jorge Sanz, Max von Sydow (El séptimo sello) o Nadiuska (la madre de Conan y una de las protagonistas del cine de destape de los 70 en España). El toque sensual lo pone la bailarina Sandahl Bergman (All That Jazz, 1979), que dota de voluptuosidad al personaje de Valeria. La voz en off la pone el actor nipón Mako, que ejerce de narrador.

Las escenas del filme, que se rodó en España, incluyen localizaciones en Madrid, Segovia, Ávila, Cuenca y Almería. El filme contó con la inestimable colaboración del genio de las maquetas Emilio Ruiz, cuyo trabajo nunca será suficientemente reconocido. Los que quieran conocer la magnitud de su obra deberán ver el documental El último truco (2008). Como curiosidad, cabe reseñar que el rodaje se paralizó durante unos días por el histórico intento de golpe de Estado de Tejero el 23 de febrero de 1981.

Uno de los puntos fuertes del filme es su contundente banda sonora, obra de Basil Poledouris

Respecto a John Milius, decir que es un cineasta irregular que consiguió con esta y El gran miércoles (1978) sus mejores obras. Destaca más su faceta como guionista, ya que ha pasado a la posteridad del cine por escribir los guiones de Apocalypse Now (1979), Harry, el Fuerte (1973) o Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972). Su fascinación por el cine japonés, concretamente de Kurosawa, es palpable en varias secuencias de Conan, el bárbaro, que dejaremos que los cinéfilos descubran por sí mismos.

Conan, el bárbaro, que costó 20 millones de dólares y fue un éxito de taquilla, recaudó casi 70 millones de dólares. Por lo que conoció una secuela inmediata: Conan, el destructor (1984) e inició en el cine de Hollywood un ramillete de películas que seguían su estela: Lady Halcón (1984), Legend (1985) o Willow (1986). Desgraciadamente, este tipo de cine hoy sería impensable en el Hollywood actual, en el que prima lo políticamente correcto. Pero esa es otra historia.

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