santa cruz de tenerife

La Gesta del 25 de Julio sigue más viva que nunca en las calles de Santa Cruz

Después de dos años sin poder celebrar la conmemoración de la victoria de Gutiérrez sobre Nelson, anoche la capital retomó la recreación de su episodio histórico más importante
La Gesta del 25 de Julio sigue más viva que nunca en las calles de Santa Cruz

Después del asalto frustrado de la noche anterior, la batalla en el casco histórico de Santa Cruz se recrudeció en la noche de ayer. Los ingleses, dispuestos a conquistar la capital como fuera, plantaron cara a las tropas del general Antonio Gutiérrez, que una vez más, concretamente la número 225, logró imponerse a los británicos. Y es que la Asociación Histórico Cultura La Gesta recuperó la recreación de los espectaculares combates que la pandemia interrumpió, y que, después de dos años, han vuelto a llenar Santa Cruz de olor a pólvora en el 225 aniversario de la victoria con la que Santa Cruz obtuvo el título de “Muy Leal Noble e Invicta Villa”.


El día de la victoria comenzó temprano, con la apertura del campamento de época en la Alameda del Duque Santa Elena, donde el alcalde, José Manuel Bermúdez, fue el encargado de izar la bandera que inauguraba el campamento. Allí, hasta las ocho de la tarde, propios y extraños pudieron comprobar como se vivía en 1797. Un espacio que también fue escenario de la entrega de distinciones que la asociación La Gesta realiza cada año.


Pasadas las ocho de la tarde, y ante un numeroso público, comenzaron los combates. En los aledaños de la iglesia de La Concepción se vieron los primeros fogonazos de las tropas del general Gutiérrez, que respondían a las incursiones de los ingleses. La calle La Noria, se convirtió en centro de enfrentamientos. Como muestra de lo reales que resultan los combates, los comensales de las terrazas de La Noria, optaron por abandonar casi a la carrera las mismas, y esperar dentro de los locales el paso de la recreación, dado el ruido atronador de los cañones y fusiles. El barranco de Santo fue otro de los escenarios de la batalla final, pero también más al centro capitalino como el enfrentamiento vivido en la calle Imeldo Serís.


El resultado, como hace 225 años, fue la victoria para un pueblo que, durante tres días resistió los embates británicos. Lo hizo el primer día cuando intentaron desembarcar en Valleseco y una aguadora avisó a los militares que activaron las defensas. Fue entonces cuando Gutiérrez, como cuenta el cronista de Santa Cruz, José Manuel Ledesma, “una vez tocado “a rebato”, el General Gutiérrez, Comandante General de Canarias, reunió a su Plana Mayor y puso en marcha el plan previsto; es decir, desalojar las oficinas públicas de Tesorería, Tabacos, Correos, almacenes comerciales, y que las mujeres, ancianos y niños subieran a La Laguna en busca de refugio”.


A continuación, recabó la ayuda de los milicianos que llegaron desde Abona, Güímar, La Laguna, La Orotava y Garachico, unos 1.000 hombres que se unieron a los 600 soldados del Batallón de Infantería de Canariasa los 387 artilleros que defendían los castillos y baterías con sus 89 cañones, los 60 hombres de las Banderas de Cuba y La Habana, los 110 marineros de la corbeta francesa La Mutine, los pilotos y marineros de los mercantes surtos en la bahía, y los paisanos voluntarios. Hoy, la firma de las capitulaciones pondrá fin a la invasión frustrada.

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