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Una tormenta solar podría impactar contra la Tierra el 19 de julio

Las llamaradas solares puedes producir interferencias en sistemas de comunicaciones y GPS
Tormenta solar
Imagen de la actividad solar captada el 15 de julio de 2022. Tamitha Skov

Una tormenta solar podría impactar contra la Tierra el próximo 19 de julio, según revela el modelo de predicción de la NASA que ha compartido a través de su cuenta en Twitter la científica investigadora de la Corporación Aeroespacial de EEUU Tamitha Skov, también conocida como la ‘Mujer del clima espacial’. “¡Golpe directo! Un filamento en forma de serpiente de una tormenta solar impactará en la Tierra”, dice en el mensaje que acompaña al vídeo.

La científica advierte en otro mensaje que la llegada de este coletazo de la tormenta solar podría provocar algunos problemas en sistemas de comunicaciones GPS y de radio, siempre teniendo en cuenta la dirección que puede tomar.

“El largo filamento en forma de serpiente se desplaza a través del Sol en un ballet impresionante. La orientación magnética de esta tormenta solar dirigida a la Tierra será difícil de predecir. Si el campo magnético de esta tormenta se orienta hacia el sur, podrían darse condiciones de nivel G2 (posiblemente G3)”, escribió.

La clasificación de las tormentas solares se realiza en una escala del 1 al 5, siendo el nivel G2 un impacto moderado que, dependiendo de la intensidad, puede ocasionar interferencias en las señales de radio y los sistemas GPS. Cuanta más energía emita la erupción solar, más tiempo pueden durar estas interrupciones. Las más débiles, pueden generar problemas durante unos minutos; en el caso de las más fuertes, pueden ser horas.

¿Qué es una tormenta solar?

Una llamarada solar se produce cuando nuestra estrella libera de forma repentina la energía magnética que ha ido acumulando en su atmósfera. El material se calienta a millones de grados y comienza a emitir radiaciones electromagnéticas.

La radiación dañina de una llamarada no puede atravesar la atmósfera de la Tierra para afectar físicamente a los humanos en el suelo, sin embargo, cuando es lo suficientemente intensa, puede perturbar la atmósfera en la capa donde viajan las señales de comunicaciones y GPS.

Predecir tormentas solares es difícil. Actualmente se cree que son más probables durante una fase activa del sol, o máximo solar, durante el llamado ciclo de manchas solares.

En muchas ocasiones, las tormentas que emergen de manchas solares producen ‘desfiles’ de auroras boreales. Especialmente, en las latitudes más septentrionales del planeta. En algunas ocasiones, son tan intensas, que se les puede escuchar en el silencio del Ártico.

Ya el pasado mes de junio, una inesperada tormenta de estas características golpeó la Tierra justo antes de la medianoche del 25 de junio y continuó durante la mayor parte del 26 de junio, según Spaceweather. Los científicos la clasificaron como una tormenta de clase G1.

El 22 de julio de 2012, una enorme nube de material solar estalló en la parte derecha del sol, extendiéndose en el espacio y atravesando en su camino una de las naves gemelas STEREO (Solar Terrestrial Relations Observatory), que la NASA dedica a la observación solar. Los científicos calcularon que esta nube gigante, conocida como eyección de masa coronal o CME , viajaba a más de 1.800 kilómetros por segundo cuando salió el sol. La Tierra quedó en esa ocasión a salvo de los efectos.

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