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¿Cómo saber si mi hijo sufre el síndrome del niño rico?

¿Sabías que esta sintomatología afecta a todo tipo de familias sin importar el poder adquisitivo de los padres? Te contamos cómo saber si tu hijo padece el síndrome del niño rico y cómo superarlo
¿Cómo saber si mi hijo sufre el síndrome del niño rico?

Si nunca has escuchado hablar del síndrome del niño rico, también conocido como affluenza o ricopatía, te informamos de que nada tiene que ver con hijos de gente adinerada, sino más bien con aquellas familias que conceden a sus hijos todo lo que les piden y sin ningún mínimo esfuerzo de por medio. Hijos capaces de encapricharse fácilmente con algo y de “montar un numerito” hasta que lo consiguen y a los que sus padres son incapaces de darles un no por respuesta. Si todo esto te resulta familiar, quizás debas plantearte si el “síndrome del niño rico” está de por medio.

Un síndrome directamente relacionado con un estilo educativo con consecuencias negativas en la propia conducta de los hijos, que de no controlarse a tiempo, puede acabar derivando en la propia personalidad del hijo en cuestión cuando este alcance la edad adulta. Esta es una de las principales razones por las que es vital saber reconocer esos primeros rasgos característicos del síndrome del niño rico y ser capaces de modificar a consecuencia el estilo educativo. Te contamos cómo reconocer esté síndrome y hacerle frente.

Origen del síndrome del niño rico

El síndrome del niño rico a menudo pasa desapercibido e incluso puede ser difícil de reconocer. ¿La razón? A menudo los padres piensan que su hijo simplemente es caprichoso o que está muy mimado, pero ignoran la realidad del problema que se esconde detrás.

A menudo, estos casos coinciden con aquellas familias en las que se ha tendido a sobreproteger a los hijos en exceso y en las que incluso se ha intentado suplir la ausencia de los padres en el hogar por trabajo con regalos, dineros y todo tipo de caprichos. También puede tratarse de padres que quieren proyectar en sus hijos cosas que consideran indispensables para sus vidas y a menudo cosas materiales como móviles, pagas semanales desmesuradas, consolas, tabletas y, en general, un nivel de vida excesivo.

Algo que no necesariamente tiene por qué estar asociado a familias con un alto poder adquisitivo. De hecho, muchos de estos casos se pueden dar en familias con bajo poder adquisitivo en las que los padres trabajan sacrificándose constantemente para que sus hijos puedan tener todo lo que quieren y que no les falte de nada. Esta es una de las evidencias de por qué este síndrome puede afectar por igual a todo tipo de familias de todo espectro económico.

Sea cual sea el origen, la realidad de este síndrome del niño rico es que a menudo los padres se equivocan asociando su modelo educativo a la creencia de que dándole a sus hijos todo lo que necesitan conseguirán hacer que estos sean mucho más felices. Pero la consecuencia real de todo ello, es que nuestros hijos finalmente tenderán a apoyarse únicamente en cosas materiales y cuando estas les falten comenzarán los problemas.

Rasgos de los padres que fomentan el síndrome

Si tienes sospechas de que tu hijo esté bajo este síndrome, es importante que sepas reconocer las primeras señales del síndrome del niño rico. Según recientes investigaciones, los primeros rasgos de este síndrome suelen ponerse de manifiesto cuando el niño expresa aburrimiento con mucha frecuencia. Algo que puede suceder incluso cuando el niño cuenta con todos los juguetes y aparatos tecnológicos a su alcance.

Otro rasgo habitual es que en este tipo de casos, habitualmente al niño se le intenta calmar o evitar sus rabietas dándole algo material y sin saberlo fomentando dicha conducta. Premios que también suelen darse cuando el niño hace cualquier favor o simplemente se porta bien.

Otro comportamiento por parte de los padres que habitualmente fomenta este síndrome es comprando regalos costosos a los hijos para dar por cumplidos todos y cada uno de sus caprichos y aunque no se trate de una ocasión o fecha especial. En conclusión, todos ellos gestos y acciones por parte de los padres que tienden a dar pie al síndrome del niño rico y que ponen en riesgo la salud emocional y física del niño en cuestión.

Rasgos y consecuencias del síndrome

Más allá de las señales y consecuencias antes mencionadas, las investigaciones sobre este síndrome también han detectado otra serie de síntomas y características a menudo asociadas a los jóvenes que sufren este síndrome del niño rico:

  • Poca o nula capacidad para afrontar los problemas propios y tendencia a que siempre los padres estarán ahí para solucionarlos.
  • Baja autoestima y pérdida de motivación.
  • Incapaces de tolerar las frustraciones.
  • Tendencia a ser irresponsables y sin disciplina.
  • Sufren altos niveles de estrés y ansiedad a consecuencia de la falta de rendimiento escolar.
  • Estado de ánimo fácilmente irritable y nervioso por asuntos de poca importancia.
  • Ese estrés e irritabilidad habitualmente deriva en conductas dañinas y al consumo de alcohol o incluso drogas.
  • Dificultad para relacionarse con sus compañeros y para mantener una relación en armonía.

¿Es posible evitarlo?

Una de las principales formas de evitar este síndrome es transmitiendo al niño el esfuerzo que se tiene que realizar como padres para asegurar ese estilo de vida más cómodo y la importancia del esfuerzo y el trabajo duro para obtener las cosas. Todo ello sin olvidar las responsabilidades que van implícitas en el hogar y que tienen que cumplirse sin necesidad de que haya un premio o compensación de por medio.

Lejos de sobreproteger, es mucho más interesante y sano para la salud mental de los hijos, que involucremos al niño en la vida real, enseñándole a valorar lo que tienen, respetando a los demás y ofrecerles las herramientas necesarias para afrontar los problemas, pero sin perder de vista que las frustraciones también son parte fundamental del aprendizaje.

De esta forma, no solo evitarás el síndrome del niño rico en tus hijos, sino que también fomentarás su salud mental, el desarrollo de sus capacidades emocionales y facilitarás que pueda alcanzar la edad adulta siendo alguien feliz.

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