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“A la mente hay que prepararla porque estamos inmersos en un mundo muy loco”

El reconocido psicólogo Rafael Santandreu ha estado en Tenerife con motivo de su último libro, 'Sin miedo', que presentó el viernes en la sede de la Institución Ferial de Gran Canaria

El reconocido psicólogo Rafael Santandreu ha estado en Tenerife con motivo de su último libro, Sin miedo, que presentó el viernes en la sede de la Institución Ferial de Gran Canaria (Infecar), en Las Palmas de Gran Canaria. En esta isla atendió a DIARIO DE AVISOS. Sin miedo está concebido como un extenso, práctico y sencillo manual para ayudar a superar los problemas psíquicos de aquellas personas que sufren ansiedad, ataques de pánico y trastornos obsesivos compulsivos (TOC) que además, cada vez van en aumento y hacen que la vida sea cada vez más exigente. Pero también los temores irracionales o la timidez, y para ello cuenta con 25 testimonios de pacientes que lograron vencer esas barreras gracias a un método de superación de cuatro pasos propuesto por Claire Weeks, médica australiana y reputada psicóloga conductual, pionera en el tratamiento de los ataques de pánico en los años treinta del siglo pasado, y quien ha influido en la carrera profesional del psicólogo catalán.

Gracias a un lenguaje claro y sencillo, el libro puede ser entendido fácilmente ya que las ideas clave se repiten de forma intencionada para conseguir el efecto deseado en el lector, que no es otro que llevar a cabo “una transformación total de su mente”.

En cada capítulo de este manual de autoayuda de casi 300 páginas, Santandreu -que ha tenido y tiene como pacientes a muchos famosos- incluye una cita de la monja budista estadounidense Pema Chödrön, a quien admira, y que proceden de su libro Cuando todo se derrumba. De hecho, propone la recitación de mantras -la repetición de un mensaje corto varias veces- como una potente herramienta para bloquear la mente y aceptar en profundidad absolutamente todo lo que pueda venir.

-En su último libro, ‘Sin miedo’, ofrece las claves para superar la ansiedad, las obsesiones, la hipocondría o cualquier temor irracional aportando el testimonio de hombres y mujeres que llevaban conviviendo con estos trastornos durante mucho tiempo y los han superado. ¿Es tan fácil como parece?

“No. El método de los cuatro pasos que explico es muy duro porque te tienes que exponer a lo que más temes. Es tan duro que si no estás seguro de que funciona, no lo hace ni el tato. Por eso, en mi canal de Youtube, cuelgo un testimonio en video cada semana. Ya llevamos más de 100. Entre ellos, el de las hermanas Zapata, “camareras” gemelas del programa First Dates. Tuvieron un TOC desde su niñez y por fin, este año, lo han superado”.

-¿El libro solo es para quienes padecen o también sirve como prevención?

“Sirve de prevención y también como fórmula para superar cualquier miedo pequeño, como la timidez. Yo me considero extrovertido pero de niño fue tímido. Lo superé siendo adolescente de forma intuitiva: me di cuenta que debía levantar la mano en clase, participar, hablar en público. Hasta que me empezó a gustar. Ahora, doy conferencias por todo el mundo y feliz”.

-¿Todas las personas tienen riesgo de caer en algún momento en eso que usted llama “trampa mental”?

“Por supuesto. Yo he tratado a bomberos condecorados que me decían: “No entiendo nada. Si hay un incendio, entro por la ventana del lugar sin dudarlo, pero si me da el ataque de ansiedad en casa, me cago”. Todos podemos caer en cogerle miedo a una sensación interna y apoderarse de nosotros”.

-¿Cómo se controlan los miedos internos?

“Tienes que perderle el miedo a las sensaciones. Y la única forma es exponerse a ellas: deja que el corazón se ponga a mil, que te tiemblen las piernas, que la cabeza vaya a mil, que se te encoja el estómago… relájate con todo ello: aprende a aceptar. No salgas corriendo, no intentes evitar como un loco. Quédate ahí: una y otra vez. Y tendrás que hacerlo de forma programada y diariamente”.

-¿Nos falta educación emocional?. ¿Es partidario de que se imparta desde los primeros ciclos de educación infantil?

“La vida actual ofrece muchas oportunidades, pero eso mismo la hace más estresante que antes. Es como un Ferrari porque vamos muy deprisa. Y ese Ferrari necesita unos frenos y un volante de primera. Ese volante y frenos son la educación emocional, en valores, incluso espiritual. Por eso, deberían ser asignaturas fundamentales en la escuela. Una cuarta parte del currículo escolar debería dedicarse a los valores, la gestión de las emociones, las relaciones humanas y la espiritualidad”.

-¿Les damos más importancia a cosas que no la tienen en la actualidad?

“Absolutamente. Cuando llegué a Tenerife, por la tarde fui a visitar a mi amigo José Robles, que tiene ELA y no puede moverse en absoluto. José y yo hablamos casi cada día por whatsapp y es uno de mis referentes en salud emocional y alegría. Tras un año de amistad epistolar, nos vimos en directo por primera vez. Fue muy emocionante. José es tan fuerte y tan feliz porque no le da importancia a las chuminadas que nos preocupan a los demás”.

-Usted aboga por el método de los cuatro pasos de curación propuestos por la médica y escritora australiana Claire Weekes: afrontar, aceptar, flotar y dejar pasar el tiempo. ¿Cualquiera los puede seguir?

“Todo el mundo. Se trata de ir a buscar -cada día- el contacto con la ansiedad y aceptarlo todo, como un corderillo. Llegará un día en que “flotarás”, estarás bastante cómodo incluso en medio de la tormenta emocional. Un tiempo más así y te curarás del todo”.

-Usted habla de terapia breve, eso parece imposible en psicología, cuando hay personas que llevan años en tratamiento psicológico. ¿La inmediatez también afecta a los tratamientos? ¿Queremos curarnos rápido aunque sepamos que para ello se necesita tiempo?

“Nuestras terapias suelen durar entre seis meses y un año. A veces más; a veces, menos. Se considera “breve” en comparación con el psicoanálisis, que dedica una media de cinco años al tratamiento. Pero en esos meses se trabaja mucho; incluso diría que se sufre mucho. No es fácil. Una paciente con ataques de ansiedad resumió así su proceso: Se trata de aprender a sufrir para dejar de sufrir”.

-¿Con la pandemia aumentaron los miedos?

“Ha aumentado el malestar emocional exactamente al doble. En España, en estos momentos, faltan psicólogos para atender a los que lo necesitan. Ha sido una debacle, lo cual indica que estábamos en muy baja forma emocional porque si comparamos con otros traumas históricos, esto no ha sido mucho”.

-¿Aunque estamos hiperconectados, el miedo a estar solos es un nuevo mal de este siglo?

“Sí. En buena medida porque se ha extendido la necesidad inventada: Necesito pareja para estar bien; de lo contrario, ¡soy un maldito fracaso de la peor especie!”. Y también: ¡Necesito ser popular para tener una buena vida; de lo contrario, soy un gusano asqueroso!’. Estamos llenos de necesidades imperiosas, exageradas y mega estresantes. La vuelta a una vida sencilla, humilde, que valora las cosas pequeñas, sin duda, forma parte de la solución”.

-¿A la mente hay que prepararla?

“Hay que prepararla porque estamos inmersos en un mundo muy loco. La sociedad moderna se basa en el mito ¡Cuánto más, mejor! Y eso es una mentira muy estresante. Lo que funciona es el equilibrio, la homeostasis, el decrecimiento, la humildad, la apreciación del aire, el sol, la hierba verde, las caras hermosas de la gente”.

-¿El mundo actual nos exige ser felices o nos da excusas constantemente para no serlo?

“Las dos cosas. Así de loco está. Como decía el psicólogo y sacerdote Anthony de Mello: Somos nosotros los que nos impedimos ser felices. Nos decimos: ¡No, sin novia me niego a ser feliz!; ¡Sin trabajo no puedo ser feliz!. Pero en realidad, otras personas en la misma situación no se dicen eso y están genial”.

-¿Hay una receta para ser feliz?

“La que aplicaba Stephen Hawking, el científico en silla de ruedas: Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo: no lo pienso hacer. Dicho de otra forma, renunciar con alegría. Darse cuenta de lo poco que necesitamos para ser felices”.

-¿Le molesta que lo llamen ‘el gurú de la filosofía positiva’?

“Si me molestase eso sería muy débil porque no necesito que todo el mundo me trate correctamente todo el tiempo. Ya me trata bien mucha gente; más de la que me merezco y más de la que podría haber imaginado. Pero no soy gurú porque gurú es alguien dotado de habilidades mágicas. Y mi filosofía no es positiva, es racional, que es diferente. Pensando súper racionalmente te das cuenta de que no hay nada que temer”.

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