conversaciones en los limoneros

Marta González de Vega: “Lo más bonito de mi profesión es que te haces amiga de la gente que admiras”

José Mota, a quien le escribe los guiones, define como “un monstruo del humor” a esta tinerfeña

La entrevista con Marta González de Vega (Santa Cruz, 1974) era tan fácil que transcribirla me resultó realmente complicado. Fácil, porque es una mujer que encanta. Complicado, porque es tan versátil, es tan trabajadora y produce tanto material que a uno le abruma un poco su currículo. José Mota, a quien le escribe los guiones, la define como “un monstruo del humor”. Ha hecho cine, televisión (guiones e interpretaciones), ha presentado premios de cine (los Forqué), lleva un bolso de tela de los premios Goya y seguro que un día le cae alguno. No es activista de nada, le gusta la carne poco hecha, ríe constantemente –y es agradable su risa—. Y es nuestra, chicharrera, aunque cuando actúa para el godo adopta su jerga. Aquí habla normal. “Lástima”, me dice, “que haya cosas de ese genio que es Manolo Vieira que en la península no se puedan disfrutar, porque no las entienden; otras sí”. Lleva siete temporadas en el teatro Fígaro de Madrid con sus monólogos “De Caperucita a loba en sólo seis tíos”. Le escuché lo siguiente en Radio Nacional: “Cuando un hombre se enamora le baja la testosterona; cuando una mujer se enamora ocurre al revés”. Primero escribió un libro de mucho éxito con las cosas de Caperucita y la loba y los tíos, luego creó los monólogos y ahora, cada sábado a las diez de la noche, el público la aplaude sin parar en el Fígaro de Madrid. Bueno, pues con este monstruo del humor me senté a almorzar en Los Limoneros, en compañía de Juan Inurria, no porque necesitara un abogado para hablar con Marta, sino porque fue Juan quien me acercó a ella y a buena hora.

-Y empezaste en el teatro muy temprano, por lo que tengo entendido.

“Hice la carrera de Derecho y cuando la terminé me preguntaba que por qué había estudiado Derecho. Ya ves, yo lo que quería era ser actriz, porque desde chica interpretaba obras de mi padre. Me fui a Madrid a probar fortuna y, bueno, no me puedo quejar”.

-El Club de la Comedia fue tu programa fetiche.

“Han sido varios, pero en el Club de la Comedia hice como 500 monólogos”.

-¿Cuál fue tu primer éxito?

“En el colegio de las dominicas, en Santa Cruz. Estudiaba octavo de EGB y gané el premio Pérez Minik, ex aequo con Cirilo Leal. Con una comedia”.

-Creo que has cortado la Gran Vía para un rodaje. Y esto no había sucedido jamás sino aquella vez con Amenábar.

“Sí, es verdad, con el rodaje de “Caperucita a loba…” cortamos la Gran Vía. Bueno, esta es una anécdota que permanecerá en el tiempo”.

-Yo llevaba una bandera de España en la muñeca antes de venir y me la corté con unas tijeras. Me dije: coño, ¿y si esta tía es de izquierdas y me deja plantado en medio de la entrevista?

“No te preocupes, yo no soy activista de nada. Puedes traer la bandera que quieras”.

-Marta, tus padres viven en Tenerife. No puedes abandonar tu isla. ¡No te vayas!

“Es que vengo a cada momento. Soy soltera, no tengo hijos, no dependo de nadie, me encanta hacer lo que quiero”.

-Y sé que rechazas muchos trabajos.

“Pues tienes razón, rechazo muchos más trabajos de los que acepto”.

-Ya sé también que la que te voy a hacer es una pregunta un tanto estúpida, pero ¿qué es más difícil, escribir guiones o interpretarlos?

“Bien, no es tan estúpida la pregunta, pero la respuesta es fácil: es igual de difícil una cosa que la otra”.

-¿Un Goya para cuándo?

“Ya entregué uno al mejor guion”.

-No, mujer, para ti, para la vitrina.

“No sé, ¿tú lo sabes? He colaborado alguna vez con los Goya, pero hay que tener paciencia”.

(Y hacemos una pausa, no sé, para hablar de cosas como más personales y Marta González de Vega, que en este diciembre cumplirá años, me dice que no echa de menos la maternidad y que todo ha ido fluyendo sin ella. Y que cada año de su vida ha sido más feliz que el anterior, con lo cual yo interpreto que tiene gasolina para rato. Y que lo mismo le vale ser la bruja Leticia y escribir los guiones en las tres pelis de Santiago Segura (ya saben, Padre no hay más que uno), que escribir y actuar en la serie A todo tren, también con Santiago, que presentar los premios Forqué, que escribir los guiones de Mota, que rechazar presentar los Goya o que reconocer que Karra Elejalde es un pedazo de actor. Bueno, pues continuamos).

-Oye, Marta, ¿a ti te han acosado alguna vez?

“En ningún momento de mi carrera he sufrido acoso de ningún tipo. Me he sentido siempre muy respetada por todas las personas que han trabajado conmigo”.

-Con 23 años llegaste a Madrid. Podrías haber ejercido la abogacía y no lo hiciste. ¿Quién te metió en la farándula?

“Me vine sola a Madrid y era, efectivamente, una persona muy joven. Todo se fue encadenando. Incluso me dio tiempo de estudiar canto lírico y solfeo”.

-¿Habrá algún musical español que pueda triunfar en el mundo, como cualquiera de Broadway?

“¡Claro! El Médico, por ejemplo, el musical de Iván Macías basado en la novela de Noah Gordon. Está de gira por España y es fantástico. Yo te digo una cosa, cuando me gusta alguien me hago fan suyo, no lo puedo evitar”.

-Te enamoras…

“Sí, sí, y te pongo un ejemplo. No paré hasta que pude conocer a Juan Mayorga, premio Princesa de Asturias, Premio Nacional de Literatura Dramática”.

-Eso es lo bonito de tu profesión, que tienes acceso a un montón de gente interesante. Y eso gratifica mucho.

“Por supuesto. No hay nada más bonito que hacerte amiga de la gente que admiras, ya te lo dije. Es estupendo”.

-Y me has puesto a huevos el titular.

“Pues vale, me alegro”.

-Para ti el romanticismo es…

“Maravilloso. Soy una romántica, disfruto vistiendo trajes de época y sueño con que vivo metida en el romanticismo, vestida como una romántica. Bueno… eso”.

-¿Te gustaría volar? Me refiero a irte de España, vivir en otro lado del planeta.

“¿Por qué no? Visité ciudades como Los Ángeles y San Francisco. Soy una enamorada de la arquitectura y me gusta analizar las ciudades, estudiar su estructura urbana. Y conocer a gente interesante y vivir otros ambientes y otras costumbres. Todo enriquece”.

-¿No tienes pareja?

“Una amiga mía me dice: “Yo estoy sola porque creo en el amor”. Y es que no hay nada más importante que la libertad”.

-¿Te puedo llamar intelectual?

“Soy más intuitiva que intelectual; la verdad es que no sé mucho de nada. Así ando por la vida. En realidad, en mi trabajo como guionista soy invisible, a los guionistas no nos conoce nadie. Cuando pasamos a la actuación ya es otra cosa”.

-Pero has logrado el éxito: el Club de la Comedia, la serie de A todo tren, la serie de Padre no hay más que uno, como actriz y como guionista; Caperucita en teatro, en libro, en cine; el corte de la Gran Vía para un rodaje, oye, no es una broma.

“Sí, no ha estado mal, la verdad. Trabajo mucho. Ya te dije que rechazo más propuestas de las que me hacen que las que acepto. Muchas veces termino un poco agobiada”.

-¿Por qué no aprovechamos más a José Mota?

“Me ha dicho que quiere prodigarse un poco más. José Mota es un genio del humor. Ojalá haga más cosas”.

-Que no nos acostumbre a verlo sólo en Navidad. Yo me considero fan de Mota.

“Me alegro, yo también”.

-Y de Segura.

“Santiago ha logrado éxitos rotundos con sus películas y convertirlas, por ejemplo, en las más taquilleras del cine español de los últimos tres años. Lo que consigue no es nada fácil, hay que trabajar mucho y acertar con los personajes”.

-Empezaste haciendo cine y teatro con directores canarios.

“Trabajé con Alberto Omar, con Juanjo Parrilla, con Fernando H. Guzmán, pasé años muy felices en mi tierra con mis padres, con mi hermano. Me inspiro en lo que pasa por ahí a la hora de escribir los guiones y ya te dije que cada año que vivo soy mucho más feliz que el año anterior, así que parece que tengo un sentido muy positivo de la vida, ¿no crees?”.

-Claro, una actriz de comedia y una guionista de películas cómicas de éxito tiene que acudir a la intuición y a las escenas de la vida diaria, supongo, para lograr la inspiración.

“Así es, ya te comenté que me considero más intuitiva que intelectual y me nutro de las cosas que vivo cada día”.

(Desde luego, Marta González de Vega es la anti diva. Su padre es tinerfeño y su madre, gallega, fue funcionaria de Hacienda. Supongo que se habrán enamorado aquí en la isla, cuando ella vino destinada. La verdad, lo escribí, pero esa manía que tengo de no grabar las entrevistas, sino de tomar notas, me juega en ocasiones malas pasadas; por eso aludí al principio a la dificultad de la transcripción. Este diciembre va a ser especial, se estrena A todo tren (2) y diciembre es también el mes en el que Marta cumple años. Todavía no sé por qué estudió Derecho en lugar de otras letras, ni creo que ella tampoco lo sepa. No veo yo a un monstruo del humor como este recitando esa muletilla de “con la venia de su señoría ilustrísima” y otras machangadas que se escuchan en los tribunales de justicia. Tiene una cita y hemos agotado el tiempo, pero nos invita, a Inurria y a mí, al teatro Fígaro para compartir su éxito. Siete temporadas con Caperucita, un montón de libros vendidos, esta mujer es un crack. Por cierto, me habla muy bien de otra tinerfeña, Toni Acosta, una orotavense de éxito, actriz principal de Padre no hay más que uno 3. Y es que esta isla también produce mucho y bueno).

-Pues no te deseo sino más éxitos, amiga.

“Muchas gracias y me voy deprisa porque me tengo que comprar ropa esta tarde, no me traje nada que ponerme en este viaje”.

-Suerte.

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