sanidad

El extraño síntoma que predijo meses antes que una joven de 22 años sufriría un infarto “devastador”

"Mi cerebro explotó", relata Morgan Bailey, que ha tenido que volver a aprender a hablar, andar y escribir
síntoma
Una de las imágenes de Morgan Bailey subida a su cuenta @LIVINGWITHANAVM

Por Paola Fava. | El 30 de mayo de 2021, Morgan Bailey, una estadounidense de 22 años, se encontraba en su puesto de trabajo en una escuela de Arizona. La joven recuerda que se había sentido mal desde primera hora. Mientras preparaba la ceremonia de graduación de los estudiantes, “que iba a empezar en diez minutos”, sufrió un infarto cerebral “devastador”. O como ella misma lo explica tras dos arduos años de rehabilitación: “Mi cerebro explotó”

“De repente, se me durmió el brazo derecho y todo ese lado del cuerpo. Me vino un dolor de cabeza insoportable. Sabía que algo iba mal”, relata. Morgan tenía un diagnóstico de malformación arteriovenosa (AVM por sus siglas en inglés), una deformación congénita de los vasos sanguíneos que le había sido descubierta en el instituto tras desplomarse un día y golpearse la cabeza. Posteriormente se averiguaría que había sufrido tres aneurismas a causa de este defecto.

Los síntomas que describe la joven son los habituales del ictus o infarto cerebral, algo extremadamente inusual en personas de su edad. Es por eso por lo que, incluso con su patología previa, la chica no prestó atención al malestar previo al accidente cerebrovascular. Con el tiempo, sin embargo, ha identificado un síntoma que se presentó “meses antes” y que ella relacionar como un predictor: las pestañas de su ojo derecho se volvieron “muy rectas”, prácticamente verticales.

Aunque los especialistas que tratan a Morgan no han podido establecer una relación causal entre ambos fenómenos, el hecho de que se manifestara en el lado del cuerpo que finalmente se vería afectado por el accidente cerebrovascular es relevante. Según explicaba el neurocirujano Reza Karimi, citado por The Express, la AVM es indetectable antes de que el paciente sufra un episodio. “Puede presentarse como un sangrado sin motivo“, indica.

La joven pasó un mes inconsciente en Cuidados Intensivos, seguido de otras tres semanas de rehabilitación. Durante su ingreso se le practicó una craneotomía para tratar de “desenredar” la malformación venosa, que describen como un “manojo” de conexiones de vasos sanguíneos que pueden estallar y provocar un derrame. En caso de afectar a zonas sensibles del encéfalo, pueden causar secuelas permanentes cuando no son fatales.

En el caso de Morgan, la cirugía logró corregir el 75% de la malformación. Para el 25% restante se aplica la técnica llamada ‘bisturí gamma‘, desarrollada para tratar tumores cerebrales, que administra radiación localizada. En un primer momento, la parte derecha de su cuerpo seguía paralizada y era incapaz de hablar: sufría afasia, que le hacía pronunciar frases como “dónde está mi calcetín” cuando lo que quería decir, según explica ella misma, era “tengo hambre”.

En los primeros días, necesitaba comunicarse a base de teclear en un vocalizador con la mano izquierda. Las rehabilitaciones vocal, física y ocupacional le han permitido dos años después recuperar el habla, usar ambas manos y caminar de nuevo con ayuda de un bastón. Los problemas de movilidad y comunicación serán permanentes, pero Morgan atribuye su recuperación en parte a su enfoque positivo. Ahora se dedica al activismo y la divulgación sobre la AVM a través de su canal de TikTok.

TE PUEDE INTERESAR