incendio en tenerife

Los primeros desalojados por el incendio en Tenerife: “Hasta que al pirómano no se le considere terrorista, pasará lo mismo”

Luba y Gilfredo, un matrimonio que reside a pocos metros de la Bodega Comarcal, han llegado ya al albergue provisional instalado en el polideportivo del Colegio Andrés Orozco
Hablamos con los primeros desalojados y esto es lo que ahora mismo les preocupa

“Hasta que el delito de pirómano no sea considerado terrorismo, seguirá pasando los mismo”, así de contundente se mostró Gilfredo, uno del centenar de vecinos desalojados en Arafo por el incendio en Tenerife y el primero, junto a su esposa Luba y dos perros, en llegar ayer por la mañana al albergue provisional instalado por Cruz Roja en el polideportivo del Colegio Andrés Orozco, en Arafo.

DIARIO DE AVISOS pudo conversar con Luba y Gilfredo, un matrimonio que tuvo que abandonar su finca y su casa, ubicada a unos 150 metros de la Bodega Comarcal, muy cerca de donde se inició el fuego, en el mirador de Chivisaya.

Como es lógico, la principal preocupación de estos vecinos es que el fuego pueda afectar a su vivienda, donde residen. “Esperemos que no llegue hasta allí”, decía Gilfredo, quien añadía que otros vecinos de la zona se iban a desplazar al albergue, pues como él, es la única vivienda de la que disponen.

El presidente canario, Fernando Clavijo, detalló que el fuego se inició con varios focos aunque pidió prudencia sobre las causas que lo originaron y que serán investigadas por la Guardia Civil, sin descartar que fuera provocado, dado que en ese mismo lugar se produjo hace un mes otro foco que sigue en investigación.

“Si fue provocado, yo soy del criterio de que hasta el día que el delito de pirómano se considere terrorismo, seguirá pasando lo mismo”, asevera Gilfredo. “Es muy laxa la ley en ese sentido”, subraya.

“El que lo hace para dañar y provocar este desastre, debería pasar 20 o 30 años en la cárcel, así de claro”, sentencia Gilfredo. Luba, rusa de nacionalidad alemana, rogaba por “regresar pronto a casa y que todo esté como estaba”, sin dejar de mirar a la cumbre cuando al mediodía seguía el fuego y el humo muy presente en el Valle, al igual que el ruido de una decena de helicópteros.

Otro vecino de la misma zona, Nico, de origen extranjero, llegó al albergue acompañado de su perro y una jaula con un guacamayo. “Me dijeron que el fuego comenzó a las once y media, pero yo no lo sentí hasta las dos de la mañana, cuando entraba un resplandor por la ventana y eran unas enormes llamas casi en la cumbre, pero muy cerca de Los Loros, donde tengo mi casa”.

Nico no sabe exactamente cuanto vecinos fueron desalojados, porque “muchos tienen allí casas y fincas que solo van los fines de semanas, pero otros tenemos nuestra única casa, como es mi caso”, señaló; recordando que hace un mes ya vivió un episodio similar, aunque “en aquella ocasión surgió de día y se apagó pronto”, sin necesidad de ser desalojado, como tristemente ocurrió ayer.

El pastor Nicomedes

Muy cerca de donde se inició el incendio, en el Lomo del Colorado, o mirador de Chivisaya, se encuentra la explotación de Nicomedes Carballo, el pastor más viejo de Canarias, que no estaba esa noche allí, viendo cómo el fuego arrasó con su goro, aunque mantuvo en pie la vivienda donde siempre ofrece al visitante vino blanco y queso. Nicomedes, con más de 80 años, ya había retirado sus cabras hace unos meses y solo le quedaban unos machos que desaparecieron con el fuego, y que espera encontrar, seguramente resguardados en el barranco de Chivisaya, muy cerca de donde tiene Jacob una vivienda rural llena de frutales y rodeadas de castaños, justo en la denominada Media Montaña. Jacob tuvo mejor suerte y no se le quemó nada.

La ganadera Jenifer Santos Cabrera, propietaria de la quesería artesanal ecológica reconocida con el Premio Agrojoven a la mejor iniciativa empresarial, recién premiada por el Cabildo, tuvo que desalojar casi a un centenar de cabras y ovejas, reubicadas en otras explotaciones, según nos informó el alcalde arafero, Juan Ramón Martín.

Corrió mejor suerte Pilar Carballo, otra premiada ganadera ecológica, pues el incendio no cogió la dirección del sur, donde se encuentra su explotación, pese a que por un instante se temió que el fuego pudiera pasar el barranco de San Pedro y traspasar el parque recreativo Los Frailes camino de Güímar.

También hubo desalojos en los pueblos de Cuevecitas, Araya e Igueste, en Candelaria, contabilizándose, a media tarde, un centenar de personas, algunas de las cuales se trasladaron al pabellón municipal de Puntalarga, donde se montó un albergue provisional con camillas, agua y comida.

El desalojo se hizo por precaución y sobre todo debido a la presencia del intenso humo, dada la continúa operatividad de los helicópteros en esa zona. Asimismo, fueron desalojados 40 animales, entre cabras y ovejas, y ningún caballo, según se informaron desde el Ayuntamiento, a pesar de que una familia se quejaban de que no le dejaban pasar a lo alto de Igueste a recoger sus equinos.

Las Lagunetas

Fuera del Valle de Güímar, el único desalojo que se había producido, al menos hasta bien entrada la tarde, era el de Las Lagunetas, en el Kilómetro 16 de la carretera TF-24 que va desde La Esperanza a El Portillo.

En esa zona se desalojó el hotel rural Don Leandro, el Campamento Quimpy, el bar que hay a la entrada y las viviendas privadas de la zona, casi todas ellas segundas residencias.
El fuego no llegó a penetrar en ese enorme terreno llano que limita con cuatro municipios, pero la presencia de una columna de humo y la advertencia de que las llamas estaban llegando a la carretera dorsal obligó a la evacuación.

El matrimonio que regenta Don Leandro, Sagu y Luis, junto al personal del hotel rural, desalojaron los caballos y los cochinos negros, mientras que los usuarios del hotel, en ese momento una familia con varios niños, tuvieron que abandonar el mismo.

“Gracias a Dios -afirma Sagu- los campamentos de niños que organizamos en verano ya habían concluido y ahora solo teníamos reserva de hotel y aulas de naturaleza, que vamos a suspender esta semana a la espera de como evoluciona el incendio, que por lo que dicen puede, ir para largo”.

Quien sí tuvo que desalojar a los niños fue el Campamento Quimpy, también en Las Lagunetas, desde media mañana, ante la amenaza de que el fuego cruzara la TF-24 justo donde se encuentra ese campamento.

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