Desde los años 80 del siglo XX, aunque especialmente desde los 90 (es decir, hace ya más de tres décadas), se escribe, habla, teoriza y hasta polemiza de forma sobrada sobre la ansiada ampliación del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz, uno de los más relevantes de España por su colección de especies de varios continentes e impulsado por Carlos III en pleno Siglo de las Luces (XVIII). Un espacio que, junto a su hijuela de La Orotava como joya enriquecedora y, aunque parezca mentira, siguen siendo demasiado desconocidos aún para muchos canarios y turistas, que muchas veces pasan al lado sin saber qué tesoro desprecian.
Aunque el muro de esa ampliación del Jardín principal y los terrenos existen desde hace unos 30 años, y son claramente visibles a poco que se pase por el puente de la carretera que lleva el nombre precisamente del jardín si se quiere llegar antes a esta zona de la ciudad turística (la otra opción si se baja de La Orotava es por la gasolinera situada un poco más abajo), el proyecto se ha convertido en uno de esos sempiternos anuncios y anhelos que, por mucho tiempo que pase, sigue retrasándose por muchos “reimpulsos” que se anuncien.
Eso es lo que vuelve a pasar en este nuevo mandato. Según admite a DIARIO DE AVISOS la presidenta del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), Janira Gutiérrez, que llegó al cargo a principios del pasado mes de agosto, ha tenido que cambiar sus propias previsiones y plazos iniciales respecto a la apertura de instalaciones y la anhelada extensión hacia el Sur al comprobar el estado aún de los proyectos. De hecho, sobre la ampliación prefiere ya no dar plazos.
Sobre lo que sí los da es respecto a la inauguración del centro de interpretación y visitantes que, en principio, se iba a abrir en este último verano, pero que aún tendrá que esperar al próximo mes de junio, según desvela. Gutiérrez no entiende cómo se pudo afirmar o especular con una inauguración en el anterior periodo estival, “pues aún estamos con obras, esperando por aportar al centro los elementos museísticos y ni siquiera ha salido a concurso la imprescindible concesión administrativa para su explotación”, explica.
DE MARZO A JUNIO
Aunque habían barajado la posibilidad de abrirlo en marzo próximo, al final han optado por un plazo más prudente y prefieren contemplar el estreno del centro de visitantes para junio de 2024. La instalación acogerá diversas exposiciones y la presidenta del ICIA da por hecho que se optará por una concesión para su explotación. Además, no descarta extender esta fórmula al parque en sí (a las visitas diarias), de manera que pueda haber más personal para, entre otras cosas, contar con guías (ahora no hay) y poder ampliar los horarios. De esa forma, y según señala, la oferta podría incluir la opción de un servicio de bar y otras prestaciones a horas en las que, en estos momentos, está cerrado el establecimiento.
Según remarca Gutiérrez, lo ideal es que el ICIA, que cuenta con amplias instalaciones en un lateral del Botánico, se centre en la investigación científica, que es para lo que fue concebido. Además, y en cuanto a la ampliación hacia el Sur, prefiere ser aún más cautelosa y asegura que la bancalización de este extenso espacio no se terminará hasta finales de 2024 o principios de 2025. Luego, deberá instalarse la red de regadío y comenzar la plantación de especies, “que requieren un tiempo”, por lo que también opta por no dar un plazo definitivo para la conclusión de esta ansiada extensión, por la que se espera, escribe y polemiza desde hace más de tres décadas.
A diferencia del jardín actual, que entremezcla especies de distintos continentes y zonas, una de las características que le marcan desde siempre, la presidenta del ICIA considera que esta ampliación necesita de una organización diferente, de forma que se pueda estratificar y dividir por especies para que haya un orden más lógico. Eso sí, esto no implica que se reniegue de dicha característica holística y de collage del Botánico concebido en el XVIII. De hecho, otra de las prioridades pasa por hacer una campaña de difusión y promoción de la riqueza e importancia del jardín para que lo visiten muchos más turistas y, sobre todo, los canarios, “pues muchos desconocen lo que hay aquí o en hijueles como la de La Orotava, y es algo que incluso me pasa a mí, que soy de Santa Úrsula”.
No obstante, recuerda que las instalaciones son visitadas por unos 200.000 personas al año, cifra más que considerable, aunque perfectamente ampliable si se hace una campaña adecuada y se amplían y diversifican sus atractivos, según explica.
El Jardín de Aclimatación de La Orotava, primera nomenclatura de este referente botánico e histórico dado que el Puerto aún pertenecía al municipio que da nombre al Valle, tiene sus orígenes en una orden de fundación del 17 de agosto de 1788 firmada por Carlos III. Aunque el monarca ilustrado muere ese mismo años, su sucesor, Carlos IV, mantiene la apuesta y, desde 1792, comienza a plantarse especies recolectadas en las colonias americanas después de un periodo de aclimatación en jardines reales de Madrid y Aranjuez. Luego, llegarían de otros continentes.
Marco González: “Lo que me encontré al llegar a la alcaldía fue un erial”
El alcalde portuense, Marco González, sigue a la espera de que le notifiquen oficialmente las fechas para la apertura del centro de visitantes y del resto de la ampliación. “Hasta ahora –afirma-, nos han pedido autorizaciones para las entregas de mercancía para hacer cortes de vías y la última vez que pregunté por la fecha fue en el concurso de fotografía del Botánico, pero no la tenían”. Además, y según explica, se interesó por si el área de Turismo y la de Agricultura “siguen trabajando de la mano, tal y como le insistí al Gobierno anterior, porque lo que me encontré al llegar a la Alcaldía fue un erial. Los gobiernos de CC y PP prefirieron empezar por el edificio en vez de plantar un árbol de la ampliación. El centro de interpretación fue presentado por Torres porque nos compromitimos a ir de la mano. Pero también se dieron pasos y hubo palas para la ampliación y eso es lo que le he trasladado al consejero porque tiene que ser una realidad, aunque esperando por el proyecto definitivo”. González tiene “plena confianza en que, pese a los cambios políticos, no se modifique el criterio porque ha habido un ayuntamiento que ha insistido a pico y pala con algo que estaba parado desde hace tres décadas, y ya se sabe lo que significa el tiempo en botánica”.
Asimismo, le consta que también se trabaja jurídicamente en el procedimiento “porque se necesita profesionalizar el servicio, ya que no se puede tener un centro de visitantes que dependa de la voluntad de un jardinero o de un investigador del ICIA. La labor científica es una cosa y otra lo que se debe ofrecer al visitante de un jardín que, como el de la Hijuela de La Orotava, es una referencia, y más ahora, cuando se pone muy en valor la naturaleza en los destinos turísticos”.







