“Si estuvieras en mi cabeza, lo entenderías”. Seguro que alguna vez has dicho esta frase. Pues ahora se ha convertido en una realidad gracias a un equipo de científicos que han conseguido convertir cualquier imaginación o pensamiento en imágenes.
Gracias a la inteligencia artificial, los científicos del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Cuántica de Japón han conseguido reproducir y grabar cualquier cosa que pase por la mente humana como si estuvieran utilizando una cámara de vídeo, pero usando las señales eléctricas producidas por el cerebro.
“Es un logro monumental en el que hemos ‘mirado’ dentro de la cabeza de otra persona por primera vez”, ha asegurado el investigador principal del proyecto Reconstrucción de imágenes mentales a partir de la actividad del cerebro humano, Kei Majima.
¿Cómo lo consiguieron?
El equipo de investigación usó la resonancia magnética funcional (fMRI) para registrar la actividad cerebral de los participantes mientras observaban 1.200 imágenes. Luego, los datos obtenidos se procesaron mediante inteligencia artificial, logrando reconstruir las imágenes conocidas y comparando los resultados con las originales.
Se crearon unas “puntuaciones” para relacionar la actividad cerebral con características visuales como el color, la forma y la textura, unas valoraciones que se utilizaron para entrenar a un nuevo modelo de IA.
Entonces se pidió a los sujetos que pensaran una imagen distinta que no estuviera entre las fotos iniciales. El nuevo modelo de la IA analizó la actividad cerebral en ese momento y la comparó con las tablas de puntuaciones, empleando un proceso generativo de 500 pasos para reconstruir la imagen que el sujeto tenía en mente.
La nueva IA recreó las imágenes mentales con una precisión del 75,6%, un avance significativamente superior a los métodos anteriores que alcanzaban un 50,4% de precisión.
¿Para qué servirá?
Aunque la investigación descubre nuevas oportunidades científicas para una mejor comprensión de fenómenos como los sueños, el estado mental de los seres humanos y las alucinaciones, la verdadera revolución radica en las numerosas aplicaciones que surgirán una vez que se pueda lograr una reproducción de imágenes con una precisión del 100%.
Sin embargo, hay que tener en cuenta el lado oscuro de acabar con la última barrera que nos distingue como seres libres e independientes. Si se llegara a encontrar una forma de visualizar ideas y fantasías completamente privadas, es razonable suponer que gobiernos, empresas o cualquier individuo malintencionado harán todo lo posible por acceder a ellas.





