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El espíritu de comunidad resurge en Puntallana y Arure gracias a Cruz Roja

lidera un proyecto pionero para fomentar la participación de los vecinos en la toma de decisiones sobre su bienestar
El espíritu de comunidad resurge en Puntallana y Arure gracias a Cruz Roja
Presentación de los resultados del proyecto de Cruz Roja. | DA

Cruz Roja presentó ayer los primeros resultados de un proyecto pionero llevado a cabo en Arure (La Gomera) y Puntallana (La Palma) de dinamización comunitaria en los entornos rurales con el objetivo de ayudar a recuperar el espíritu vecinal y la participación ciudadana.

El TEA acogió una jornada en la que se compartió la realidad de los dos municipios participantes. Un vídeo y una mesa redonda en la que participaron vecinos y los alcaldes de ambos municipios, la Universidad de La Laguna y Cruz Roja, resumió las actividades realizadas.

Los ponentes destacaron que ha tenido unos resultados “excelentes”, puesto que se cumplió el objetivo de reunir a los vecinos y vecinas y agentes sociales de las localidades para buscar soluciones a los problemas y necesidades individuales y de su entorno, para resolverlas entre todos, así como resurgir el espíritu de la comunidad, creando vínculos entre vecinos para que sean protagonistas de sus vidas y las de su municipio, y permitiendo volver e encontrarse, volver a hablar, a compartir, a ayudar y ayudarse.

Entre las conclusiones se puso de manifiesto “la relación directa entre el apoyo social que han percibido los participantes y su percepción de mejora de calidad de vida y bienestar”. También demandaron continuar estas dinámicas comunitarias que ayudaron a construir relaciones estables con el entorno, dinamizando y fomentando el trabajo y la participación.

Raúl Felipe, responsable del proyecto de Cruz Roja, señaló que “queríamos potenciar la escucha y colaboración entre asociaciones y personas, impulsar su desarrollo comunitario a través del voluntariado, y desarrollar su dinamización en la toma de decisiones de los problemas de su pueblo”. “Con humildad vinimos a aprender y nos encontramos desbordados por tanto cariño y tan buena acogida”, especialmente en Arure, el “germen que testeó y despejó todas las dudas”. Se realizaron jornadas de convivencia, tanto en Arure como en Puntallana, con el fin de unir a los vecinos y vecinas, así como un pueblo con otro. Amaya Guerra, habitante de Puntallana, explicó que el proyecto “está pensado para que el pueblo participe y tome decisiones”. “En Arure encontramos lo que nos faltaba, poner el corazón y el cariño, con buenas intenciones para ayudarnos”.

Arure fue capaz de organizarse y movilizarse por su futuro y bienestar. Para su vecina, Zoraida Sánchez, “ha supuesto todo un renacer personal y de comunidad, compartir y ser útil”.

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