El proyecto de sensibilización sobre salud mental en los centros educativos llevado a cabo por AFES Salud Mental y financiado por el IASS del Cabildo de Tenerife, llegó a más de 2.600 jóvenes en los primeros seis meses de año, y a más de 4.400 personas en 2025, con el objetivo de “promover la participación en primera persona” y consolidando una herramienta de transformación social: hablar de salud mental ayuda a comprender, escuchar y dejar de juzgar a las personas sin conocerlas, derribar prejuicios y construir una mirada del bienestar emocional más humana y ajustada a la realidad.
El impacto de estas acciones trasciende las aulas de los centros educativos, muchos jóvenes pueden hablar de salud mental con naturalidad gracias a las dinámicas grupales y comprenden que pueden pedir ayuda y sus compañeros desarrollan empatía y comprensión.
Una gran parte equipo del área de Comunicación y Transformación Social de AFES, formado por Alicia Aller, Beatriz Quintero y Zaira Ortiz, técnicas adscritas al proyecto de sensibilización; Enrique González, colaborador y conductor del podcast Radio Himalia; Claudia Simón, técnica del proyecto Atenea de empleo e igualdad; y Carlos Padilla, director de Comunicación y Transformación Social de AFES, dialogan con DIARIO DE AVISOS sobre la salud mental de los jóvenes.
Enrique González recalca que “luchamos contra el estigma a través de la visibilización y el empuje en primera persona de los que tenemos un problema salud mental, porque es la mejor forma de vencer esos prejuicios”. A través de las dinámicas “destruimos las ideas preconcebidas” sobre la salud mental. Reconoce que “abrimos un espacio para que los jóvenes compartan sus vivencias. Antes encontrábamos más resistencia, no decían que estaban atravesando una dificultad, pero ahora se atreven a contarlo”.
Sin embargo, tras dar ese primer paso, “falta un seguimiento a ese alumno que está sufriendo, y ahí nos encontramos con un vacío, ya que ni el sistema educativo ni el sistema sanitario es capaz de dar respuesta a las dificultades que tienen en su contexto de vida”.
En la misma línea se expresó Beatriz Quintero que recuerda que “cada vez más jóvenes nos comparten y trasladan sus problemas y les decimos que hay que pedir ayuda, pero después nos generan un dilema cuando hablan sobre las dificultades en el sistema sanitario: “Me dan cita para dentro de seis meses” o “Me ignoran”. También “les transmitimos el mensaje de que la recuperación es posible para que no pierdan la esperanza”.
Por su parte, Alicia Aller, afirmó que “nos acercamos con el objetivo de que las personas a las que nos dirigimos cuiden su salud mental, sabiendo qué herramientas son útiles para ello, manteniendo a raya los factores de riesgo e introduciendo en su vida factores de protección”. Y si llega a sucederles el malestar o el sufrimiento psíquico, “que sepan que no están solos y que pueden contar con AFES y otras entidades”. También recalcó que “necesitamos muchos más aliados, pues la salud mental no es solo individual, también es algo comunitario y si hay toda una sociedad vulnerando derechos, mirando para otro lado y excluyendo o generando muros invisibles, lo que va a generar es un mayor malestar a las personas que tienen sufrimiento psíquico, con lo cual necesitamos esa sensibilización, ponerse en la piel del otro y remar a favor de la inclusión”.
Mientras, Zaira Ortiz reconoció que “la recaída puede ser parte del proceso, pero eso no significa que vuelvas al principio” y abogó por “no estigmatizar a los jóvenes y adolescentes. Tenemos mucho que aprender de ellos y debemos contagiarnos de su ilusión y ganas de ser diferentes”.
Receta de bienestar
Alicia Aller señaló que en las charlas “nos gusta hablar de autocuidado, pero también de cuidarnos los unos a los otros. La vulnerabilidad y la emoción dolorosa compartida siempre se aliviará antes que viviéndola sola. Además, puede ampliarnos el abanico de alternativas y sentir que lo que nos pasa lo han vivido antes otras personas y han podido encontrar estrategias y soluciones. Además, es fundamental sentir que somos importantes para otros y no estamos solos. Es vital que cada persona pueda identificar sus personas refugio, sus lugares de paz o esas actividades que disfruta especialmente para lograr su propia receta de bienestar.
“Vemos en las aulas situaciones de estrés que no se están abordando”
El 50% de los problemas de salud mental surgen antes de los 15 años y el 75% antes de los 18 años. Y a esas edades es cuando los profesionales de AFES Salud Mental, inciden cuando ofrecen sus charlas de visibilización en las aulas.
Enrique González alertó de que observan como entre los alumnos de Primero y Segundo de Bachillerato “empiezan a manifestarse problemas de salud mental, debido a la presión tan grande que tienen a la hora de enfrentarse a la PAU, a la incertidumbre de decidir qué van a estudiar o a la nota de corte universitaria, pero no hay un acompañamiento por parte de la familia ni del profesorado, que no tienen tiempo y también están sometidos a la presión de la docencia. Observamos situaciones de estrés y presión que no se están abordando ni trabajando para prevenirlas”.
Zaira Ortíz señaló que durante la charla “reflexionamos sobre el estrés que sufren y los factores de riesgo que pueden promover ese malestar o sufrimiento (que cuando se alarga el tiempo se convierte en sufrimiento), identificarlos, saber cómo prevenirlos y cuáles son los factores de protección para buscar el bienestar”. Los cuidados son fundamentales, “apostamos por hábitos de vida saludables, la alimentación, el descanso y el ejercicio”.
Además, también acude algún docente o el tutor del grupo, “así pueden conocer si tienen alumnos con algún sufrimiento”, facilitando “una detección precoz -en casos de acoso, ciberacoso, TCA, autolesiones, ideación suicida, soledad no deseada o abusos de pantallas, redes sociales y apuestas-, que salte la alarma y que a raíz de ahí se hable con el orientador y la familia”. “Ayudamos a abrir un camino hacia donde seguir, pero se encuentran con la incertidumbre de que los recursos están desbordados, no atienden a jóvenes o no hacen prevención”. En el caso del acoso, “pueden existir protocolos que se activen en los centros, pero no dar la respuesta adecuada”.
Por otro lado, Enrique González incidió en la falta de información en el manejo de la gestión emocional “de cómo prevenir, cómo cuidarte, qué hacer, dónde pedir ayuda y acudir cuando tienes un malestar” por parte de la sociedad. Mientras Beatriz Quintero alertó de la infravaloración del malestar que sufren los jóvenes: “Les dicen “Es una bobería” o “Solo quiere llamar la atención”, sin investigar si detrás hay algo”. Recordó a una adolescente que contó a sus padres que sufría un trastorno de conducta alimentaria y la llevaron a un curandero “por el mal de ojo”.
Víctimas
Para Claudia Simón, “la juventud es víctima del contexto social en el que les ha tocado vivir”. Esas condiciones en las que nacen, viven y se desarrollan “tienen una influencia e impactan directamente en su salud mental. Cuando las necesidades básicas y sus derechos humanos no están garantizados, es complicado que puedan tener una buena salud mental. Hablamos de familias con pocos recursos, la escasez de vivienda, los trabajos precarios, los salarios que no dan para llegar a fin de mes y una cesta de la compra cara. También si eres mujer, tienes alguna discapacidad, perteneces al colectivo LGTBIQ+, eres una persona migrante o racializada. Muchas veces esas condiciones sociales y culturales impactan en su salud mental”. Abogó por romper el aislamiento social de la juventud y recuperar espacios en los que poder hablar y participar.






