El sector alojativo, al igual que otros estrechamente ligados al turismo, como la restauración, no encuentran empleados. Tienen sus plantillas incompletas. Se da la paradoja de que, en el Sur, no todos pueden permitirse el lujo de trabajar. De trabajar y vivir a un tiempo, si se tiene en cuenta que los pocos alquileres que hay superan los 700 euros. Y no es que haya mucho. Por no haber, no hay ni habitaciones para compartir.
Esto ha propiciado que las “okupaciones” ilegales de suelo, tanto público como privado, se multipliquen y que estos terrenos sufran dos fenómenos: chabolismo y autocaravanas y furgonetas ligadas a los empleados del sector turístico. Más graves desde el punto de vista legal son otras, como las reparcelaciones de suelo rústico. Si bien esa es otra historia.
En un recorrido corto por los municipios de Arona y Adeje se localizan hasta cinco asentamientos chabolistas ilegales: espacios del litoral de este último, entre El Puertito y Playa Paraíso; el barranco de Troya, en la linde de los dos; El Rincón de Los Cristianos y el valioso suelo del plan parcial de El Mojón, que corresponde a Arona.
“Desde hace años hemos dado la voz de alerta ante los problemas de acceso a la vivienda y situaciones de calle en Tenerife, especialmente en zonas como la Comarca Sur”, explica José Antonio Díez Dávila, coordinador de Unidades Móviles de Atención en Calle (UMAC) de Cáritas Diocesana de Tenerife, quien subraya que, “sin embargo, ahora el problema va más allá y se va extendiendo a otras capas de la sociedad, a personas que no están en situación de exclusión social”.
Otra cara de la misma moneda es la marginalización de determinadas zonas, donde la gente, no solo “okupa” suelo de particulares, sino que habita lugares construidos con desechos que no cuentan con las mínimas condiciones de habitabilidad. Es lo que está ocurriendo con el área denominada El Rincón de Los Cristianos. Allí hay construcciones de todo tipo y muchas autocaravanas o furgonetas. Las construcciones están en suelo de privados que han tenido que iniciar procesos de lanzamientos por vía judicial para recuperar un suelo que, esperan, algún día, se convierta en proyectos.
“Que faciliten la inversión en la zona”
“Hemos tenido que hacer desahucios en precario en las parcelas que tenemos en esa zona. Tenemos ocupadas tres de las cinco que son de nuestra propiedad. Estuve hace poco en una y había ya una comunidad de entre quince y veinte casetas”, explica Miguel Villarroya, director general de Spring Hoteles, cadena que tiene tres establecimientos en Los Cristianos y Playa de las Américas, todos en Arona.
“A los ayuntamientos, lo que podemos pedirles es que desatasquen y que faciliten la inversión en lugares como El Rincón, cuya situación está erosionando nuestra imagen como destino y la percepción de seguridad en quienes nos visitan. Si lo hicieran, al menos podríamos poner en marcha proyectos que harán que la zona turística no esté tan deteriorada”, añade este responsable hotelero.
El CEO de Spring subraya que “en nuestro caso, que somos una empresa, lo que hacemos es esperar a la decisión de la Justicia, que es lenta, pero ¿qué perspectivas tienen otros propietarios de la zona?”, se pregunta.
Responsables de la asociación de vecinos, sin embargo, no se pronunciaron sobre la situación de deterioro de esta área a preguntas de este periódico.
Los datos publicados en su momento por Cáritas indicaban que en los principales municipios del Sur hay 771 personas sin hogar, la mayoría en Arona (441), Adeje (166) y Granadilla de Abona (128). Sin embargo, esta es la situación más extrema y visible. Por debajo de ella hay otra realidad, que podría alcanzar a un 14% del total: la de aquellos que, sin tener un hogar, sí poseen un contrato de trabajo.
Es más, los más “afortunados” en este ranking están lejos del radar de los servicios sociales, ya que han utilizado parte de sus ingresos para comprar una furgoneta en la que pernoctar y hacer algunas tareas básicas, antes y después de trabajar. Muchas veces comen, se cambian y se duchan en los lugares que les emplean.
No empieza a ser raro, tampoco, que trabajadores cualificados, que obtienen plaza sanitaria o educativa en el Sur, renuncien a ella. El propio coordinador de Cáritas da ejemplo de un caso cercano “de alguien que trabajaba con nosotros, a quien no le renovaron el alquiler y lo único que encontró fue un garaje, por lo que acabó dejando el empleo”.
“Hay que tener en cuenta -insiste- que antes vivían así personas altamente vulnerables y ahora gente con trabajo y que lo que hacen es comprar una caseta de campaña o una furgoneta, personas que tienen dinero para pagar, por ejemplo, un camping”.
“Llevamos avisando desde hace tiempo -explica-. Recordando que, desde los años noventa, se produce una desregulación neoliberal y se deja de planificar la construcción de vivienda social o a precios asequibles. Por el contrario, el alquiler turístico se normalizaliza. Es algo que está pasando en toda Europa, incluso en países como Holanda, que tenía hasta un 30% de vivienda pública. No hay que olvidar que la Unión Europea está demandando a España que construya más de un millón de viviendas”, agrega.
Todo ello se produce en un contexto en el que el turismo y la riqueza que este genera aumentan, pero no así la convergencia de Canarias o la renta de los habitantes de las Islas.
El crecimiento en número de turistas hubo una época que sirvió de acicate directo al aumento de la riqueza y a la convergencia de Canarias con respecto a la media española.
Pero eso ya no es así. Si en el año 2000, la renta per cápita de las Islas era el 98% de la española, veinte años después, esta se había alejado hasta el 72%. Los canarios son más pobres que la media del resto de ciudadanos del país, una realidad. Y, sin embargo, el PIB de Canarias ha crecido mucho, espoleado por una cifra creciente de turistas, entre otros factores. Pero no es suficiente para mejorar las condiciones de vida de los residentes.





