conversaciones en los limoneros

Miguel Arocha: “Yo disfruto más tocando que pintando, pero ambas cosas me emocionan”

Catedrático, pintor y músico, podría pintar de memoria las Meninas y seguro que se sabe de carretilla los rostros de Felipe IV y de Mariana de Austria
Miguel Arocha
Miguel Arocha, catedrático, pintor y músico. / Fran Pallero

Catedrático de dibujo, diez años decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, una tesis doctoral sobre Velázquez (El dibujo en Velázquez) que aún no se ha publicado, excéntrico, posiblemente buena persona, Miguel Arocha (Santa Cruz, 1949), podría pintar de memoria las Meninas y seguro que se sabe de carretilla los rostros de Felipe IV y de Mariana de Austria. También posiblemente –no hablamos de ello en Los Limoneros— Miguel Arocha se ha enterado ya de que un cuadro de Diego Velázquez de 1630, o de por ahí, un retrato de la bella y culta reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, el Grande, el Rey Planeta, sale a subasta en febrero, en Sotheby´s de Nueva York, por 32 millones de euros. Miguel comparte su afición y su estilo pictórico –yo lo considero uno de los grandes retratistas españoles— con la música. A los 14 años sabía interpretar el solo de Jimmy Hendrix, mucho cuidado con Arocha como guitarrista. Nada que objetar a la “carrera” de Felipe IV, uno de los grandes personajes de Velázquez: diecisiete hijos legítimos de dos esposas, algunos de los cuales nacieron muertos, y más de treinta hijos bastardos. Y reinó “sólo” 44 años. No quiero hacer comparaciones con la actualidad. Hablamos de todo Miguel y yo, hasta de física cuántica. Se armó un lío con las respuestas, porque no le gustan las entrevistas, no está acostumbrado, pero al final respondió a todo con una finura exquisita. Salió dos veces a fumar, que es algo que a mí me pone muy nervioso cuando estoy almorzando con alguien. Menos mal que Quini Feria me hizo compañía durante sus ausencias.

-Dime Miguel, ¿por qué han considerado a Velázquez como uno de los cinco o seis genios del arte del mundo?
“Pues porque se adelantó a su tiempo, era brillante y tuvo la mejor formación del momento, con Pacheco y Herrera, hasta casarse con la hija del primero. Fue pintor del rey desde los 24 años, viajó a Italia para estudiar a los grandes maestros y para conocer los secretos de la cámara oscura. Llegó a dominar como nadie la luz y la atmósfera. Y cuando el rey le mandaba cartas y emisarios para que volviera, él pintaba su mejor retrato, el del papa Inocencio X”.

-¿Era un hombre ambicioso?
“Qué va. Su mayor ilusión era conseguir la Cruz de Santiago, entonces se quedó tranquilo; era una gran persona. Ponía a posar para él a cualquier personaje de palacio, para investigar. Cuando murió, en el inventario de sus cosas, figura una de las bibliotecas más completas de España (óptica, mecánica…). Fue amigo y asesor de Felipe IV y Rubens y él convivieron en palacio”.

-Y de los cinco o seis personajes más inteligentes de la Humanidad. Eso dicen.
“Cuando hace unos años lo incluyeron en esa lista me dije: ¡Por fin! Y podría seguir durante horas hablando de él, pero concluyo afirmando que Velázquez fue el primero en lograr una imagen digital. La mano que sujeta su pincel en Las Meninas está resuelta con tres o cuatros pinceladas. Sencillamente magistral”.

-Miguel, ¿qué descubriste en tu tesis, que por cierto aún no se ha publicado, de los secretos del pintor?
“Descubrí errores, hasta en las medidas de sus dibujos. El estudio se planteó desde la óptica del que dibuja y enseña a dibujar. Los historiadores sólo han escrito algo más de media página de cada uno. Yo, del que menos, unas sesenta páginas. Es complicado de explicar. Destacaría, entre los descubrimientos, una hoja de estudios de la Biblioteca Nacional que nos cuenta, como en una película, lo que paso por la mente de Velázquez durante horas, mientras resolvía la pose y la actitud del escudero (anverso de la hoja) y de Ambrosio de Spínola, general de Felipe IV, en el cuadro de la Rendición de Breda. Este dibujo lo tuvo que realizar durante el proceso de ejecución del cuadro. Tenía dudas y tomó un papelillo para resolver. En el anverso, el dibujo del escudero que en el cuadro está detrás del caballo y una primera pose de Spínola tachada y en el reverso la pose definitiva de Spínola, ya con el bastón de mando y el sombrero”.

(Comprenderá el lector que es difícil trasladar las explicaciones de este artista y docente excepcional, uno de los mayores expertos mundiales en Velázquez, sin tener los cuadros delante. Yo me he arriesgado y ustedes, desocupados lectores, disculpen).

-Te ponen un pincel delante y te colocan ante ti una guitarra. En ambas cosas eres un virtuoso. ¿Qué cogerías primero?
“Espero no tener que elegir. Creo que disfruto más tocando, pero ambas actividades me han acompañado desde niño y me han hecho disfrutar, sentir, vivir; y las dos me emocionan”.

-Te pongo en un compromiso. ¿Es Picasso el nuevo Velázquez?
“Hombre, la pregunta es buena porque no intenta comparar a dos grandes figuras. Ambos fueron brillantes y con una formación altísima. Velázquez ha sido el más grande. Dominó la luz y le puso cuerpo a la atmósfera. Las Meninas no sólo te invitan a entrar, sino a hacerlo centímetro a centímetro. No tuvo el cuadro el reconocimiento que merecía, en su época. Italia mandaba y España se situaba en la habitación del fondo de Europa”.

-¿Y en cuanto a Picasso?
“Destacó desde joven en un mundo más competitivo, liderando los movimientos más vanguardistas del siglo XX, en los que destacaron varios artistas. Pero cuando eres el mejor es más fácil el reconocimiento, así como el haberse permitido alguna licencia. El concepto no tiene cuerpo. Velázquez no podía permitirse ninguna alegría pictórica. Picasso fue un creador increíble, pero para salir del paso te hacía un apuntillo”.

-Te he escuchado quejarte de que no te has sabido vender. Pero eres uno de los mejores pintores de la historia de estas islas. ¿Dónde ha estado el fallo?
“Hombre, si el objetivo de toda la actividad profesional que he desarrollado hubiera sido hacerme rico, sí que hemos tenido un fallo”.

-Y no lo era.
“No, nunca fue este el propósito. Pero tampoco pensé que la excelencia y el trabajo bien hecho que he perseguido siempre estuvieran tan mal pagados. Y como he sido un apasionado de lo que hago y he vivido una existencia densa y tensa, ni siquiera he tenido tiempo para plantearme lo que me preguntas. Soy consciente de que ni sé ni me gusta vender. La mala suerte ha estado en que no me he cruzado con la persona que supiera hacerlo y que se haya interesado por mi trabajo”.

-¿Y qué es lo más que te reconforta de ese trabajo?
“Pues por ejemplo que alguien me pare por la calle y me diga que ha estado más de cinco horas delante de un cuadro mío y que esa magia, esa verbena de matices y las calidades que iba descubriendo lo hicieron disfrutar y sentirse bien. Esas respuestas me llegan”.

(Hablamos de física cuántica y de algunos temas relacionados. Pero es imposible la transcripción. No lo entenderían, ni yo tampoco. “Ya Euclides intuyó muchas cosas y dijo que la luz era la madre de la geometría”. Y yo he visto con mis ojos, porque lo tiene en el móvil, lo que ha creado Miguel. Le digo: “Mira, Miguel, yo no sé si esto te va a llevar a la fama, pero si Gucci ve este dibujo te lo compra para sus pañuelos; y los pañuelos de Gucci son arte puro”. Entonces aparece su bondad y su intensidad y se marca un rollo descomunal del Cosmos, de su formación y hasta del Bosón de Higgs).

Miguel Arocha
Miguel Arocha, catedrático, pintor y músico. / Fran Pallero

-Volvamos a la Tierra. ¿Se sigue aceptando el retrato erótico?
“En la pintura hay dos géneros o contenidos temáticos que aunque aparentemente nada tienen que ver el uno con el otro, sí tienen mucho en común, sobre todo la dificultad. Todos los grandes maestros han realizado retratos y dibujos eróticos y la mayoría de ellos pertenecen a colecciones privadas. El primero, el retrato, por tratarse de un encargo y entonces tiene propietario; y el segundo, el desnudo, porque lamentablemente estaba prohibido. Es una pena que el público no pueda disfrutar de estos dos excelentes géneros. Y dicha dificultad radica en que hay que dominar el dibujo, la anatomía, tener la capacidad para captar los rasgos morfológicos y definitorios de expresión. Y en el caso del dibujo erótico hay que sumarle el buen gusto para no caer en lo grosero o evidente. Estoy realizando una serie erótica que quisiera titular “Contenidos ausentes”. La mujer vestida con pose y actitud excitante, pero sin el cuerpo, el ropaje solo, manteniendo la forma del cuerpo y la postura. Siempre resulta más provocador un vestido que, más que cubrir, descubre”.

(Les aseguro a ustedes que la serie es excepcional. Me muestra algunos cuadros (con su teléfono móvil), que me han dejado perplejo. Este hombre es un genio de la pintura. ¿Parece normal que tan pocas personas se hayan dado cuenta de ello?).

-Pasemos a la música. Miguel, tú has tocado con miembros de los Rolling. ¿Esto se lo va a creer la gente?
“Ya te dije que mi vida ha sido densa y tensa. El grupo Rockambole, del que yo era el guitarra solista, actuó como telonero de John Mayall, que traía con él a Mike Taylor (ex Rolling); y cuando entramos en el camerino, tras nosotros tocar, vimos que Taylor estaba bastante deteriorado. Mayall nos dijo entonces: “Si lo sentamos en una silla y lo atamos con un cinturón de seguridad, él toca”. Y eso hicimos. Recuerdo sentarlo en la silla, con las luces de la plaza de toros de Santa Cruz apagadas. Y tocó. Era el número 37 de los 100 mejores guitarristas del mundo. También he tenido la suerte de actuar con Caco Senante, con Teddy Bautista, con Palmer (de Emerson, Lake and Palmer), que vivió en Tenerife. Con Paco Urbano, con Manolo, Fernando y Oscar Santana. Y le daré recuerdos tuyos a Paco Urbano, que ya sé que hizo el cuartel contigo. Ah, y James Brown tocó con mi guitarra en Tenerife”.

-¿Hablamos de Pedro González?
“Claro, yo lo quería mucho. Es curioso, Pedro firmaba siempre como pintor y catedrático y yo hago lo mismo”.

-Sí, pero en tu caso habría que añadir: “…y músico”. Hay mucho camelo en el arte, ¿no crees?
“El que va de artista por la vida se aprovecha de que la sociedad se lo permite. No es justo”.

-Oye, Miguel, nunca cuentas que eres uno de los pocos privilegiados que ha tenido en sus manos los dibujos de Velázquez, los originales.
“He sido la única persona, el único investigador, que ha tenido en sus manos esos dibujos. Tanto Elena Santiago, de la Biblioteca Nacional, como José María Azcárate, tras primero negarme rotundamente esa posibilidad, al ver la ficha del estudio, el rigor y el enfoque desde la óptica del que dibuja y enseña a dibujar, accedieron y me dieron una sala para su estudio. Fue tremendamente emocionante”.

-Tu vida no ha sido un camino de rosas, amigo. Pero sí apasionante.
“No, un camino de rosas, no, porque hasta fui el único decano de Bellas Artes que sufrió un golpe de estado cuando fui reelegido por tercera vez. No me fui a Madrid entonces, pero Fernández Ordóñez, presidente del Museo del Prado, me ofreció lo que yo quisiera. Al final me quedé en Canarias”.

(Miguel Arocha es amigo de Butragueño, gran coleccionista de arte; y de Dokoupil, a quien pondera mucho, que le regaló una escultura de bronce igual a la mía (que perdí en una guerra) del Muñeco de Nieve, que es mi debilidad. Considero el original como una obra maestra: un muñeco de nieve en medio de un sol casi perpetuo. Cuarenta años de labor docente, conferenciante sobre Velázquez en el Museo del Prado, obras suyas en el Parlamento de Canarias, en ministerios en Madrid, en colecciones privadas. Pero se considera un incomprendido y, desde luego, no se ha sabido vender. No me gustaría que el golpe de suerte definitivo le llegue a Miguel Arocha demasiado tarde, aunque todavía tiene cuerda para rato. Se va de Los Limoneros en un taxi).

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