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“Bienvenidos a casa”: regresan los militares isleños de Irak

El último contingente del Bhelma VI, de helicópteros de reconocimiento y rescate, llega a Los Rodeos entre la indescriptible emoción de los familiares
Imágenes de la emotiva llegada de los 21 militares. | Fran Pallero

Emoción indescriptible la vivida ayer a primera hora de la tarde en la base de Bhelma VI (Batallón de Helicópteros de Maniobra VI), en Los Rodeos, a la llegada de 21 militares españoles desplegados los últimos seis meses en Irak, junto a otros cuatro que se quedaron en la Península y otros 30 que ya habían regresado hace dos semanas.

La Ispuhel XVIII es la denominación de la unidad española de helicópteros desplegada en la Base Aérea de Al Asad en una misión de seis meses, como lo fue también hace dos años. Al mando del contingente está el comandante madrileño Iván Moreta García, quien ayer nos atendió nada más saludar a su emocionada esposa y con ganas de ver pronto a sus dos niños pequeños. “Es el momento de recargar pilas, de salir de la rutina y prepararse para otras misiones que nos encomienden”, señaló mientras se encaminaba hasta Candelaria para “comerme un buen pescado de roca, igual una dorada, con papas arrugadas”.

Se mostró satisfecho de la labor realizada para el Gobierno de Irak, bajo la supervisión del mando americano sobre las fuerzas de la alianza internacional, así como para el resto de fuerzas españolas desplegadas en ese país, con unos 300 militares, con “el objetivo de dar estabilidad al país junto a otros actores internacionales”, sin entrar a valorar la situación geopolítica en la zona ni lo que puede suponer para ello la guerra de Israel en Gaza.

Los familiares se agolpaban en la entrada a la base, hasta que una guagua llegó de la pista de Los Rodeos con los soldados. Mary Carmen esperaba a su nuera: “He estado estos seis meses muy nerviosa, con el jaleo que hay allá, pero ella no contaba nada, ni cuando estuvo en Afganistán”. Igual de nerviosa estaba Nina, antes de abrazarse a Antonio Cánovas, su yerno: “Me está doliendo hasta el estómago, es una sensación que no puedo describir y mira que ya debería estar acostumbrada, porque esta es la cuarta vez que está lejos de casa, en Irak, Afganistán, Bosnia…”. Mientras aguantaba una pancarta de bienvenida, Ruth López y un nutrido grupo de familiares y amigos miraba para un lado y para otro en busca de “mi mejor amiga”. “Han sido -nos dice- muchos meses y se le echa de menos, es una enorme alegría tenerla de nuevo con nosotras, aunque sabemos que ella es una intrépida y volverá a salir cuando pueda”.

Tras una tensa espera, con la lluvia cayendo con fuerza, se decidió hacer el acto de bienvenida a recubierto en el hangar de los impotentes helicópteros Cougar. Bajo los acordes de la banda de música formaron los recién llegados y sus compañeros de la base, que aglutina a 203 militares. El jefe del batallón, el teniente coronel Luis Sánchez Sánchez, les dio la bienvenida, felicitándoles por la labor en Irak.

“Han dejado el estandarte de Bhelma VI en lo más alto de la operación. Nos sentimos orgullosos de ustedes, bienvenidos a esta vuestra casa”, finalizó mientras ordenó romper filas y los recién llegados pudieron disfrutar, seis meses después, del calor de sus familias y amigos.

Operativo

Los cuatro helicópteros Cougar de la Task Force Toro (TFT) operan dentro de la operación internacional Inherence Resolve y tienen como cometido el transporte de personal perteneciente a la coalición, de la misión de la OTAN en Irak, incluido el desplazamiento a otras bases con destacamentos españoles.

La mayoría de los integrantes de la TFT están destinados en el Bhelma VI, un batallón creado en 1986. La unidad canaria lleva un dragón en su escudo. Uno de los lemas de los que hacen gala es “No despiertes al dragón”. Y sobre sus espaldas ya llevan más de 50.000 horas de vuelo.

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