la laguna

Plaza del Doctor Olivera (antes plaza de La Antigua)

En esta plaza de forma irregular, que fue la zona límite de la Ciudad y camino hacia Tacoronte, los vecinos Francisco Hernández, Juan González, Miguel Cámara y varios más construyeron la capilla de la Santa Cruz
Plaza del Doctor Olivera (antes plaza de La Antigua)
LA PLAZA DEL DOCTOR OLIVERA OCUPA EL LADO OESTE DE LA IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN, EN LA LAGUNA. Mari Cruz del Castillo Remiro

Por Domingo Medina.| El espacio que ocupa la actual plaza del Doctor Olivera, en el lado oeste de la iglesia de La Concepción, y antes conocida como plaza de La Antigua desde 1808, siempre fue una de las plazas públicas de La Laguna de las más transitadas y con un ambiente comercial muy importante.

En esta plaza de forma irregular, que fue la zona límite de la Ciudad y camino hacia Tacoronte, los vecinos Francisco Hernández, Juan González, Miguel Cámara y varios más construyeron la capilla de la Santa Cruz, que fue bendecida el 3 de mayo de 1756, que se utilizó también como depósito de cadáveres de la cercana parroquia de La Concepción.
En el año 1860, el comisario don Francisco Calixto Domínguez plantó unos árboles en esta plaza y la denominó de La Antigua, fecha en la que se colocaron los números y nombres a las calles y plazas con azulejos de relieve en las fachadas que aún se conservan.

LA ESTACIÓN DEL TRANVÍA

El alcalde don Antonio Díaz-Llanos (1865-1867) reformó la plaza colocando pilastras de cantería sobre un muro que bordeaba el límite de la iglesia, por el lado oeste, y sobre el mismo se puso una verja de hierro, tal y como está actualmente, aunque el muro, las pilastras y las verjas se instalaron de nuevo durante la remodelación de la plaza en los años 80 del pasado siglo. Las obras de construcción de la línea del tranvía entre Santa Cruz y La Laguna, con parada en esta plaza, comenzaron el 29 de octubre de 1889 y terminaron el 7 de abril de 1901.

Con la ampliación de la línea hasta Tacoronte, el 27 de julio de 1904, la estación de la Plaza de La Antigua cobra mayor importancia, para ello se realizan obras, y dado que la capilla de la Santa Cruz estorbaba a la circulación del nuevo tranvía, se autorizó a la concesionaria de este servicio a retranquear la misma, por lo que desapareció y se obligó a la empresa a construir una nueva, adosada a la iglesia de La Concepción y frente al lugar que antes ocupaba.

En la última reforma de la parroquia matriz en el año 1972, se perdió definitivamente esta capilla. Con la desaparición del servicio del tranvía el 14 de noviembre de 1956, cuando bajaba desde La Laguna, se rompieron los frenos y chocó contra un muro a la altura de la Cuesta de Piedra, murió un joven, y resultaron numerosas personas heridas, muchas de ellas de gravedad. A partir de ese momento la plaza fue albergando otros servicios alternativos, como la línea de guaguas de Santa Cruz a La Laguna. Se instalan en la misma bares y cafeterías, kioscos, gasolinera, servicio de taxis… Famoso fue, el hoy tristemente desaparecido, “carrito de Eladia”, donde se vendían los típicos rosquetes laguneros, todo tipo de golosinas e incluso “cigarrillos sueltos”.

ROTULACIÓN DE LA PLAZA DOCTOR OLIVERA

Por aclamación de su pueblo, el pleno del consistorio lagunero, celebrado el 18 de diciembre de 1918, acuerda rotular como plaza del Doctor Olivera a la de La Antigua. Asimismo, adoptó el acuerdo de mantener su memoria colocando una placa en la vivienda donde nació en la calle Herradores, hecho este que se cumplió por parte de la Corporación municipal en diciembre del año 2018, es decir, “cien años” después de celebrarse el pleno municipal donde se tomó el acuerdo.

La última reforma de la plaza se enmarca en el Plan Especial de Protección del Centro Histórico de La Laguna, que peatonalizó las calles próximas y la propia plaza en su totalidad. En ella desembocan varias calles adyacentes históricamente muy vinculadas a la Ciudad, como la de El Tizón, San Antonio y Las Candilas, por donde la procesión del Cristo y la Virgen de Candelaria, clero y fieles entraban por la calle de San Fructuoso, donde los laguneros recibían a la comitiva con antorchas, hacheros, tizones y candelas.

Por esta manera de recibir a la Virgen cuantas veces entró por esta calle, La Laguna puso el nombre de Las Candilas a esta vía, que transcurre entre la plaza Doctor Olivera y hasta su encuentro con la calle 6 de Diciembre.

Una vez entrado el otoño, cuando en la Ciudad se empieza a notar el frío, en esta plaza se instalan los primeros puestos de castañas, antigua tradición que aún continúa. Don Manuel Esteban Olivera y Olivera nació en La Laguna en el año 1844. Estudió el Bachillerato en el Instituto General y Técnico de Canarias, en la lagunera calle de San Agustín. Realizó los estudios de Medicina en Madrid, donde se licenció en Medicina y Cirugía en 1868. En París trabajó en varios hospitales y preparó su tesis doctoral. Posteriormente se trasladó de nuevo a Madrid, donde se doctoró en Medicina.

Regresó a su ciudad natal, ocupando la dirección del Hospital de Dolores. Trabajó hasta su fallecimiento, el 12 de diciembre de 1918, en su casa de la calle Herradores número 99, víctima de la epidemia tristemente conocida como “la gripe española”, después de tratar a varios vecinos, se contagió asistiendo a uno de ellos en el camino de Las Gavias, falleciendo a los pocos días, a los 73 años, “en el cumplimiento del deber”, tal como consta en la placa colocada en la fachada de su vivienda por el Excmo. Ayuntamiento de La Laguna el 12 de diciembre de 2018.

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