Se encuentra a escasos metros de la playa y le pasa una carretera por encima, convirtiéndolo en uno de los edificios más especiales de Canarias. Tiene 60 viviendas y su construcción ha llamado poderosamente la atención de los usuarios en las redes sociales en prácticamente todo el país.
La cuenta de Twitter @NaoCasanova es una de las que, en agosto de 2022, se hizo eco de los aspectos interesantes de la edificación, además de las noticias publicadas en varios medios de comunicación y los comentarios de otros usuarios en redes sociales que hacían referencia a las particularidades del edificio Los Ficus, ubicado en Mesa del Mar, Tacoronte.
Estos días se ha visto mucho esta imagen del edificio Los Ficus, en Tacoronte, Tenerife.
— Nao Casanova (@NaoCasanova) August 30, 2022
La Ley de Carreteras (de titularidad estatal) impediría esta situación, si fuera de nueva construcción, en la península.
Pero en Canarias no hay carreteras de titularidad estatal. pic.twitter.com/0wmwS6pFW5
Según el tweet, la construcción se llevó a cabo a principios de los años 60 “con vistas a disponer una vía encima”, que sirviera como rampa de acceso para vehículos a la urbanización Mesa del Mar.
¿Cómo se sienten los vecinos de este edificio y qué supone para ellos que la carretera sea el techo del lugar donde residen? Algunos medios han expuesto que el paso de los vehículos, especialmente los de mayor tamaño, generan vibraciones y ruidos en las viviendas superiores, aunque esto no afecta a las ubicadas en la primera planta.
DIARIO DE AVISOS contactó con Borja, que residió durante unos cinco años en el edificio Los Ficus, cuya vivienda pertenece a su abuela desde hace tiempo. La casa está situada en la parte superior del edificio; no obstante, comenta que “los ruidos apenas se oyen, incluso te acostumbras” y que, quizás, “lo que más se nota es el calor”. Otra curiosidad de esta edificación es que “el tejado es en diagonal, en lugar de horizontal”. Asimismo, al hacer alusión a las condiciones de la edificación, comentó que fueron necesarias obras para la reparación y refuerzo de los cimientos.
Por su parte, Luis E. Hernández Gutiérrez, autor del libro ‘La playa de La Arena en Tacoronte: Historia de la estabilidad de una ladera’, hace un recorrido interesante por la historia de la zona costera en la que se ubica la playa La Arena.
La obra desarrolla aspectos clave de las Islas Canarias, pero sobre todo “constituye, desde el punto de vista técnico, un excelente ejemplo y referencia del estudio y tratamiento de inestabilidades en un macizo rocoso de naturaleza volcánica”.
En uno de los epígrafes expone el surgimiento de “la construcción de la carretera que desciende el acantilado hasta la costa de Mesa del Mar y parcelación y urbanización de este espacio litoral”, idea promovida por el promotor y constructor Arcadio Pérez Dorta. Un dato curioso es que hasta sus propios hermanos le decían que la idea era una locura, dada la pendiente abrupta de la zona y la composición del terreno, pero él tenía en sus manos un proyecto innovador.
Así nació “la construcción de un complejo turístico en una deshabitada, inaccesible y angosta franja costera”. Arcadio Pérez se asoció con el también promotor Raymon Wilfart y con el arquitecto Carmelo Rodríguez y dieron vida a este proyecto.
Tal y como expone Luis E. Hernández Gutiérrez, “desafiaron a la naturaleza y construyeron una carretera imposible a través del acantilado”, permitiendo el acceso de vehículos a un área aislada. A partir de este punto, “se las ingeniaron para encajar en muy poco espacio el último tramo de carretera y un edificio de apartamentos, Los Ficus”.
ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE MESA DEL MAR
Gracias al libro ‘La playa de La Arena en Tacoronte: Historia de la estabilidad de una ladera’ descubrimos lo que hoy conocemos como Mesa del Mar.
En sus páginas no solo explica el origen del edificio Los Ficus, sino que recorre la evolución de las distintas obras, como “el imponente hotel Mar y Sol, construido en una plataforma natural de coladas basálticas al borde del mar” o el túnel, que supuso un gran beneficio para la playa.
Así bien, expone todos los estudios geológicos que se han desarrollado debido a las necesidades de contención de la pared rocosa, así como las obras que se han llevado a cabo para mantener segura la zona.
Otro acontecimiento que tuvo lugar, en 1990, fue “la decisión poco popular pero acertada de demoler las viviendas ilegales”. Concretamente, se derribaron 84 chabolas, casas y otras construcciones, lo que dio una nueva imagen a la playa.
Seguidamente, en 1993, “comienza el conflicto sobre el posible derribo parcial del edificio Mar y Sol”. No obstante, dos años después se determinó que la expropiación del hotel “conlleva un daño moral y económico, tanto para el municipio como para las 81 familias y propietarios”. En suma, “el edificio no presentaba ningún signo de ruina, no impedía el tránsito por el litoral y, además, la construcción estaba allí con todas las legalidades urbanísticas vigentes en origen”.
Finalmente, con las labores de mejora de esta zona costera, entre las que se incluye la instalación de sistemas de protección, la playa de La Arena recibe la Bandera Azul. Así, las acciones que dieron lugar a la actual Mesa del Mar, junto a las mejoras de la playa, dotaron de mayor protagonismo a esta zona costera del norte de Tenerife, un lugar aislado hace 60 años.