Según las fuentes jurídicas consultadas por Europa Press, así lo ha acordado el Pleno con el apoyo de la mayoría progresista –de siete magistrados frente a cuatro–, si bien el magistrado progresista Ramón Sáez ha emitido un voto concurrente. Por su parte, los otros cuatro magistrados, encuadrados en el ala conservadora, han anunciado voto particular.
La corte de garantías ha acogido así la segunda ponencia redactada por la magistrada progresista María Luisa Segoviano sobre el amparo solicitado por Rodríguez frente a la sentencia del TS al entender que durante el proceso judicial se vulneraron sus derechos fundamentales.
El Supremo condenó a Rodríguez a la pena de prisión de un mes y quince días como autor de un delito de atentado a agente de la autoridad con la pena accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.
El alto tribunal sustituyó la pena de prisión por una multa de 90 días con cuota diaria de 6 euros (en total, 540 euros), si bien aclaró que este reemplazo de la pena principal no afectaba a la pena accesoria, que fue la que finalmente dio lugar a que Rodríguez perdiera su asiento en el Congreso de los Diputados.
En una primera ponencia, que fue analizada el pasado octubre, Segoviano propuso amparar a Rodríguez esgrimiendo que las consecuencias de la condena dictada por el Supremo fueron desproporcionadas porque provocaron que el ex dirigente ‘morado’ perdiera su puesto en la Cámara Baja.
La mayoría progresista del TC estuvo de acuerdo con Segoviano en la necesidad de amparar a Rodríguez, pero no en los motivos, por lo que la ex presidenta de la Sala de lo Social del TS decidió retirar su texto para ajustarlo al criterio mayoritario.
Así, a este nuevo Pleno ha llevado una segunda ponencia –la finalmente aprobada– donde mantiene su propuesta de amparar a Rodríguez con un razonamiento distinto. En concreto, expone que la operación jurídica que hizo el Supremo fue incorrecta porque al sustituir la pena de cárcel por multa ya no era posible mantener la pena accesoria, esto es, la inhabilitación que propició su salida del Congreso de los Diputados.
OTRO ASUNTO PENDIENTE
Rodríguez también impugnó el acuerdo adoptado el 22 de octubre de 2021 por la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, para retirarle el escaño después de que el Supremo le condenara. Sin embargo, el TC no ha entrado ahora en este asunto, que queda pendiente.
Además, el ex diputado ‘morado’ lleva desde enero de 2022 a la espera de que el TC conteste a una medida cautelar, con la que buscaba que se le devolviera el acta de diputado, que planteó al mismo tiempo que pidió amparo al Constitucional.
Cabe recordar que la Fiscalía del Tribunal Constitucional apoyó amparar al político canario por la retirada del escaño, no así en la impugnación contra el fallo del alto tribunal.
“¡Ños! No hace falta la tablet ni las maquinitas”, decía, sorprendido, el padre de uno de los niños que se entretenían con la tierra y las carretillas durante la visita guiada en la Finca el Burrero, en La Esperanza. Un paraíso que Ana Pineda, de 35 años, y Samu Mesa, de 37, han creado en un entorno rodeado de árboles frutales y una treintena de animales, como burros, cerdos, cabras enanas, patos, gallinas, caballos y ponis.
El matrimonio tinerfeño adquirió hace tres años los 11.000 metros cuadrados de terreno con la idea de iniciar el proyecto de sus sueños. Primero, vivir allí con sus tres pequeñas, Emma, Vera y Ane. Segundo, compartir la experiencia con los demás.
“Desde el 21 de diciembre hacemos visitas guiadas de dos horas en las que presentamos a los animales, damos de comer a los ponis, yeguas, gallinas cabras y cerditos, disfrutamos de la zona de picnic y, después, vamos a la pista para pasear, cepillar y acariciar a los burros”, detalla Ana, si bien todo está perfectamente explicado en la página web y perfil en Instagram, que cuenta con más de 20.000 seguidores.
Samuel señala que mudarse desde San Cristóbal de La Laguna a la zona de Las Rosas ha sido un cambio positivo para la familia. “Nos enamoramos de este sitio y empezamos a soñar. Somos soñadores y atrevidos”, afirma tras darle un trago al café. Además, las niñas lo llevan más que bien, pues para ellas “esto es lo normal y les encanta”.





