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“Olvidamos la COVID, pero no hay fronteras con las enfermedades”

Un debate en la ULL expone los riesgos mundiales con las patologías tropicales, que afectan más a los países menos desarrollados, pero extendidas en algunos casos a Europa
“Olvidamos la COVID, pero no hay fronteras con las enfermedades”
Un momento del debate desarrollado el pasado martes en la ULL sobre enfermedades tropicales. | DA

El Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, dependiente de la ULL, acogió el pasado martes un debate sobre estas afecciones (en su Día Mundial), que están básicamente presentes en países subdesarrollados (con hasta mil millones de personas afectadas), pero que han llegado ya a Europa y a otras partes del Occidente rico en algunos casos.

El director de este centro y profesor titular de Parasitología de la ULL, Jacob Lorenzo-Morales, coordinó la jornada y recalcó ayer a DIARIO DE AVISOS que “hemos olvidado demasiado pronto la COVID, pero las enfermedades tropicales y cualquier otra no tienen fronteras hoy en el mundo, por lo que hay que invertir mucho más”.

Lorenzo-Morales se muestra más preocupado que cuando la pandemia aún estaba muy presente en el día a día. “Pensé que habíamos aprendido con la COVID, pero ya no lo tengo tan claro. Creo que olvidamos enseguida estas situaciones, por duras que sean, y solo nos acordamos de las patologías, los virus, bacterias y demás cuando nos afectan directamente. Por ejemplo, es lo que pasó con el ébola hace unos años, cuando hubo casos en Europa, pero ahora que no se dan volvemos a despreocuparnos, aunque los siga habiendo en África. No nos damos cuenta de que ya no hay fronteras en esto”.

El profesor se muestra muy satisfecho por el alto nivel de los participantes en el debate y subraya que se trata de un evento impulsado a escala global por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Eso sí, lamenta que “estos días sirvan para dar visibilidad a enfermedades tropicales que llamamos olvidadas o desatendidas, precisamente, por darse en países subdesarrollados y no tener mucho hueco en el mundo desarrollado. Pero, ojo, ya que, si bien hay muchas que no nos suenan de nada (se analiza en torno a una veintena), de otras ya tenemos experiencia en Europa, pues están presentes ahora, como el dengue o el chikungunya (“enfermedad que te dobla”, literalmente en tanzano).

A su juicio, la clave pasa por invertir mucho más “en ciencia, en investigación y en promoción del desarrollo de estos países. Por ejemplo, para formar a su gente y que sepan diagnosticar las enfermedades, de manera que puedan prevenirlas y tratar este tipo de infecciones, ya que, si no, no habrá ningún efecto. El dengue y la chikungunya han llegado la globalización, por los flujos de migraciones, pero también por simples viajeros de Europa hacia esos países, que, al tratarse de enfermedades que no muestran síntomas en un 80%, pues no se actúa a tiempo y solo se detectan los casos de gente que acude a Atención Primaria y dice que ha estado en esos países recientemente”.

Según sentencia, “si nos involucramos todos a escala mundial, nos acabarán afectando. Por eso, debemos invertir mucho más en financiación e investigación de estas patologías, pues, de lo contrario, nos quedaremos atascados. De hecho, y como reveló el representante de la OMS en el debate, Santiago Mas-coma, solo el 3% de la financiación mundial que se emplea para enfermedades contagiosas va a las tropicales”.

Aparte de las citadas, el profesor alerta también de la úlcera de Buruli (enfermedad crónica y debilitante causada por una micobacteria ambiental, presente en 33 países de clima tropical, subtropical o templado de África, América del Sur y Pacífico Occidental). “Causa unas lesiones muy llamativas y sangrantes, e, incluso, si no se trata a tiempo, puede dejar a personas con brazos o piernas destrozados e inutilizables”.

Además, están las infecciones o patologías muy conocidas que han llegado a Europa, como la leishmaniasis, “que causa estigmatización social por las úlceras que salen en la cara, marcas y cicatrices motivadas por un parásito que degrada, sobre todo, la nariz, con personas que quedan totalmente desfiguradas. Asimismo, en diciembre de 2023 se detectó el noma (gangrena orofacial), que origina lesiones parecidas, y debemos tener mucho cuidado con patógenos emergentes a surgir en estas regiones, como pasó con la COVID”.

Respecto a Canarias, indica que el dengue y el chikungunya no son endémicos ni están asentados, “pero sí hay casos de personas que han ido de vacaciones o por migrantes. El 80% son personas asintomáticas y solo detectamos a los que van al médico por fiebre, dolor corporsal o malestar”. Eso sí, no alerta respecto a los migrantes, “pues esto se aborda con total control, aunque hay que tener en cuenta que vienen de regiones muy deprimidas donde estas enfermedades no se tratan. Ellos conviven con estas patologías y lo vemos con las típicas imágenes de niños en África con la barriga hincada. Por ejemplo, las lombrices intestinales eran normales hace unos 30 o 40 años aquí, pero allá son habituales ahora porque no tienen tratamientos”.

En la jornada intervinieron, además, José Piñero, Dolores Bargues (Universidad de Valencia y Ciberinfec), Josué Martínez de la Puente (Universidad de Granada y Ciberesp) y Rafael Gutiérrez (Instituto de Salud Carlos III y Ciberinfc) bajo la moderación de Verónica Pavés.

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