Alexander Reyes, el autor material del asesinato del empresario tinerfeño Raimundo Toledo, ocurrido en febrero de 2015, se quitó la vida el pasado 18 de abril en la prisión de Topas, en Salamanca, donde cumplía casi 30 años de condena. Este hecho se confirmó el pasado jueves a los abogados de la defensa y acusación particular.
La muerte del asesino de Toledo se produjo en la celda de aislamiento al ahorcarse con una funda de colchón, después de protagonizar una pelea con los funcionarios justo cuando trató de degollar con una cuchilla a Sandra Pendón, la cubana de 40 años que ideó el secuestro y asesinato del empresario, tío del que entonces era su novio. Sandra quedó malherida, pero su vida no corrió peligro. Fue condenada a más de 26 años de cárcel.
El Tribunal Supremo (TS) confirmó en 2020 las penas impuestas a esos dos condenados, así como al colaborador necesario Diego Claudio Gutiérrez -hoy en la cárcel de Lugo-Bonxe- , por el asesinato del empresario gasolinero Raimundo Toledo, de 78 años de edad, ocurrido en 2015 en Tenerife, tras ser secuestrado en su casa de Santa Cruz de Tenerife.

La Sala de lo Penal del Supremo confirmó las penas de 29 años y nueve meses y de 26 años y nueve meses impuestas a Alexader Reyes y a Sandra Pentón, respectivamente, impuestas por la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife en el juicio celebrado en 2019.
Esta sentencia condenó a Alexander .R.R. por delitos de asesinato con alevosía, detención ilegal y utilización ilegítima de vehículo a motor; y a Sandra P.R. por delitos de asesinato con alevosía, detención ilegal, daños mediante incendio y simulación de delito.
También condenó a 10 años de prisión por delitos de detención ilegal y de utilización ilegítima de vehículo a motor a Diego Claudio.G.G., que no recurrió su condena al Tribunal Supremo.
Los hechos ocurrieron el 15 de febrero de 2015 cuando Alexander en un plan acordado con Sandra, y ayudado por el tercer acusado, obligó con violencia al empresario a subirse a su coche cuando este llegaba por la tarde a su domicilio particular y lo condujo hasta San Isidro, en Granadilla, y posteriormente al mirador de la Centinela, en San Miguel de Abona.
Debido a la violencia y a los golpes recibidos, el empresario falleció y Alexander prendió fuego al vehículo en cuyo maletero había escondido el cadáver de la víctima, haciéndolo rodar ladera abajo, ya en plena noche.
Sandra era la pareja de un sobrino del empresario con el que era partícipe de diversas sociedades que generaban importantes beneficios, hecho que conocía Sandra que esperaba con la venta de esas sociedades, recibir una gran cantidad de dinero.






