Por motivos más que obvios, siempre tiene un notable interes informativo una entrevista con el presidente de Canarias, pero la actualidad de las últimas semanas evidencian lo especial de la cita que hoy se publica. No en balde, la agenda de la máxima autoridad autonómica en las Islas ha estado repleta estas semanas de encuentros y asuntos cuya enjundía no se discute, con la migración como gran protagonista y, por ende, la conversación versa a este respecto. Entre sus interlocutores recientes figuran, sin ir más lejos, el rey Felipe VI y el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinás, a la par que dicha crisis humanitaria en las Islas ha multiplicado su intervención directa al más alto nivel de la política estatal. Pese a mantener esa serenidad que le caracteriza, a Fernando Clavijo (La Laguna, 1971) se le nota que el bienestar de los menores migrantes no acompañados es un asunto que le ocupa y le preocupa.
–Para enfocar la crisis humanitaria, le propongo ir desde fuera hacia dentro. Los datos demuestran que, desde agosto de 2019 hasta hoy, la migración irregular hacia España baja en el Mediterráneo y sube en la Ruta Atlántica. Pese a ser la migración un asunto tan complejo, ¿saca conclusiones al respecto?
““Después de lo sucedido en Lesbos, como después con la llegada de Georgia Meloni al Gobierno de Italia, en Europa ha habido una intención clara de blindar el Mediterráneo. La semana pasada, Margaritis Schinàs nos lo trasladaba aquí: Europa ha hecho un esfuerzo por controlar sus fronteras y el único punto caliente que les queda es Canarias. Efectivamente, el fenómeno no es tan simple porque si se analiza más detalladamente vemos que, al final, Italia lo que está haciendo es pagar a Albania para llevarlos allí, pero así ya están en territorio continental y acaban movièndose por tierra hacia donde quieren ir, sea Alemania, Francia, España… Lo cierto es que han desplegado Frontex en todo el Mediterráneo con una estrategia clara de blindar las fronteras”.
-¿Y en la Ruta Atlántica?
“En la Ruta Atlántica nos hemos enterado de que España no ha desplegado Frontex porque no lo ha solicitado. Y si los países que sirven de contención como son Marruecos, Gambia, Senegal y Mauritania no pueden aguantar la presión, se desborda hacia las Islas y eso es lo que nos está ocurriendo”.
-La actualidad en países de origen en la Ruta Atlántica no augura nada bueno, como por ejemplo en Malí, donde hasta se reproducen esquemas del conflicto entre Rusia y Ucrania. ¿Cómo se le pone puertas al mar, si encima está tan bravo?
“Ni se puede arreglar de un día para otro. Le pongo otro ejemplo, como es la frontera entre México y Estados Unidos, que ahí sigue desde hace tanto. Mientras haya diferencias de riqueza tan grandes habrá gente que quiera buscar un futuro mejor y probar suerte. No tienen nada, y sufren las consecuencias de guerras como la del Sahel o las del cambio climático con las hambrunas. Ante una muerte segura, lo intentan. Hay que seguir actuando, pero estoy de acuerdo con lo que me dice: Por alto que pongas el muro siempre habrá quien lo intente saltar. Lo peor es que habrán más muertos, y las mafias tendrán más poder a medida que se complique todo. La realidad es que seguirán llegando”.
-¿Cómo valora el paquete de medidas extraordinarias anunciadas por Schinás durante su visita?
“De forma positiva. Lo primero es tener la certeza de que Europa es consciente de lo que está sucediendo en Canarias. Y ese es un mensaje positivo. Y como yo decía, Europa es más consciente que España. En segundo lugar, no solo ofreció un paquete de medidas sino que ha puesto a disposición de España (porque es España la que tiene que solicitarlo para Canarias [enfatiza] el acceso al Fondo de Desarrollo Regional, y ahí hay muchos miles de millones de euros. Habitualmente no se abre esta posibilidad para este tipo de asuntos, pero es un acuerdo de la Comisión Europea y él vino mandatado por la presidenta, Úrsula von de Leyen. Insisto que la posibilidad de acceder a esos fondos para afrontar la crisis migratoria en Canarias es una magnífica noticia”.
-¿Sabe algo sobre si España ya tramita esa solicitud?
“Estamos esperando a que nos digan”.
-¿A qué achaca que el Gobierno central no parezca partidario de un despliegue completo de Frontex en la Ruta Atlántica?
“De verdad es que solo se me ocurren dos explicaciones al respecto. La primera es que lo estén utilizando como arma política para tratar de decir que el PP no tiene una política migratoria aparte de Vox, y lo usan así porque es un elemento ideológico importante al tratarse de un tema que importa mucho a la gente y es útil en una estrategia de polarización donde todo parezca ser blanco o negro. La otra posibilidad, que llevo pensando desde hace unos días, es que dentro de los acuerdos que tienen con Junts y Esquerra esté no mandar inmigrantes a Catalunya. Porque, claro, si hay un acuerdo general se repartirán por todo el territorio nacional. En ese caso, no querrán enviar migrantes a Catalunya porque así lo acordaron y están prisioneros de ese pacto. Le he dado muchas vueltas, y son las dos que se me ocurren”.
-¿Qué pasó el pasado julio? Parecía que lo más difícil para impulsar la reforma en Extranjería sobre menores migrantes no acompañados ya se había conseguido.
“¡Que no se sentaron con el Partido Popular! El PP puso cuatro condiciones pero realmente para modificar la ley eran dos. Se pedía sentarse para definir cuáles son los criterios para distribuir los menores, porque cualquier presidente autonómico lo que te pregunta es cuántos migrantes me van a tocar y quién lo va a pagar. Si eso lo tiene que pagar cada comunidad o si eso viene con ficha financiera del Estado. En julio estaba todo, pero la única vez que se sentaron con el PP, me refiero al Gobierno de España, fue en las reuniones del 25 y 26 de junio en el Congreso de los Diputados. Y hasta el 23 de julio, por mucho que llamé e insistí, el Gobierno de España no se sentó con el PP. Y el día anterior a la votación tampoco quisieron sentarse con el Partido Popular a pesar de que los estaban esperando porque ya había concertado la reunión. Faltó lo mismo que es en lo que estamos ahora: cómo se van a distribuir los menores y la ficha financiera sobre qué parte va a pagar cada administración”.
-¿Es pesimista a este respecto?
“No. No soy pesimista. Pero cuando algo ocurre y no le encuentras explicación, es que en realidad hay otro motivo. Y las dos explicaciones que veo son las que le he dicho. Una es que se trata un instrumento político que están tratando de utilizar (y creo que le está saliendo mal al Gobierno de España) para acusar al PP de tener una política migratoria ligada a la ultraderecha, a Vox. Eso lo desmonté llegando a un acuerdo con el Partido Popular, pero no solo con sus 217 diputados sino también con las 14 comunidades autónomas que preside. Y la otra es que los acuerdos secretos que pueda tener Sánchez con Catalunya incluya el tema migratorio, y por eso no se llega a un acuerdo”.
-Desde el PSOE aducen que el PP sigue siendo rehén de Vox en este tema porque ahora les amenazan con romper sus acuerdos municipales en toda España.
“Pero ese discurso ya se les acabó, Primero porque al PP le ha costado la ruptura de sus pactos de gobierno con Vox en cinco comunidades autónomas. No hay chantaje porque ya se fueron. Segundo, porque si viene Feijóo y firma un documento como el que firmó, ¿qué más alternativas hay? No vale eso de que no me siento porque Vox… No. Siéntense y pónganse de acuerdo. Es un poco infantil eso de decir es que el PP no va a estar de acuerdo cuando ya firmó, o decir que si tiene miedo a Vox cuando ya rompieron en las CC AA. ¿Cuál será la siguiente excusa? ¿Que el PP va con corbata azul y no me gusta?”.
-Desde su partido, Coalición Canaria, se ha planteado romper su acuerdo con el PSOE en el Congreso. Siendo como es un buen acuerdo y los tiempos que vivimos, ¿merecería la pena?
“La Agenda Canaria que firmamos en Madrid, que es un acuerdo de legislatura, es bueno y por eso lo firmamos. Y en el mismo está el compromiso de ambas partes en promover modificaciones legislativas para resolver el tema de los menores. Con lo cual no seríamos nosotros los que romperíamos, sino que el PSOE lo incumpliría. En ese sentido, nosotros seguimos peleando porque se podrá romper con todo el mundo pero el problema sigue estando, con lo cual creo que es obligación de todos seguir intentándolo hasta la extenuación”.
-Empezamos con una visión global, luego estatal y ahora toca lo que pasa en Canarias. ¿Cómo están los centros isleños para menores migrantes no acompañados?
“Vamos a ver. Si uno dice que los centros de menores están bien pues, bueno, es verdad que los centros están limpios, están ordenados.. Pero tratar a un menor no es tener una sala llena de literas de tres alturas…”.
-Porque además son menores solos, lejos de casa y no pocos traumatizados por lo sucedido durante el viaje hasta las Islas…
“Claro. Los problemas en los centros son que están saturados porque a lo mejor están previstos para 20 ó 30 plazas y ahora acogen a 90 ó 100, Tampoco los puedes escolarizar ni enseñarles el idioma ni formarles… También es complicada la convivencia porque igual hay 100 adolescentes en un espacio reducido… Es verdad que el menor come, tiene su aseo, su sanidad… Tienen lo básico, pero desde luego no tienen todos los derechos que les corresponden y se les reconoce en los tratados internacionales”.
-¿Me pone algún ejemplo?
“Por supuesto. Los malienses. Estos menores tienen derecho a solicitar el asilo político, pero la realidad es que no se está concediendo porque la administración del Estado o está saturada o no puede… Ese tratamiento del menor no es el que requieren ni al que tienen derecho. ¡Y por supuesto que tenemos todos los recursos de la Comunidad Autónoma absolutamente desbordados! Con lo cual, así las cosas pueden cometerse errores. De hecho, la Fiscalía los cometió metiendo a dos menores en la cárcel considerándolos como adultos hasta que se hicieron las pruebas para comprobar su edad, ya que no se las habían hecho a tiempo. Y los errores, tratándose de menores, son complicados. A mí es de la cosas que me quita el sueño porque es una responsabilidad muy grande”.
-¿Qué se le pasa por la cabeza cuando escucha a los que vinculan una mayor inseguridad con la acogida de estos menores (o los migrantes en general) pese a los datos demuestran que es radicalmente falso?
“Lo que siento es indignación. Porque al final están utilizando el drama que sufren estas personas para hacer esa baja política, o mejor dicho esa política mala. Siempre distingo entre la buena y la mala política, no entre la vieja y la nueva. Hay que distinguir entre la buena y la mala política. Afortunadamente, ese discurso de la ultraderecha no está teniendo encaje entre la población porque además en Canarias se está portando de una manera ejemplar. Porque lo que siguen haciendo es ayudar, echar una mano. Y desde el Estado tienen que ser conscientes de que la situación no es justo ni para el pueblo canario ni para esos menores. Porque el Estado tiene obligaciones derivadas de la Ley 4/2000, de la Constitución y de las competencias en exclusiva que tiene el Estado sobre frontera, migración y, por supuesto, extranjería”.
-Lo único bueno que tiene el recurso presentado por el Gobierno de España contra el protocolo aprobado en Canarias para atender a los menores es que ahora decidirá el Tribunal Constitucional…
“Sí. Por una parte tenemos el protocolo, que desde el Estado sostienen que innova jurídicamente y se invaden competencias pero nosotros tenemos claro que ese protocolo es una instrucción interna donde no se da ninguna instrucción a terceros o a funcionarios de otra Comunidad Autónoma y se ejerce la facultad de decidir cómo nos queremos organizar. Es que ni siquiera es una norma jurídica, no es un Reglamento ni nada similar. Pero por otro lado sí es evidente que hay un conflicto de competencias en cuanto a que el Estado no se puede desentender de esos menores. No comprendemos que nos digan que, cuando están con el Estado (por ejemplo, al ser rescatados en alta mar por Salvamento) hay desamparo de los menores”.





