Eva Bos Delgado es la luchadora madre de David, un chico de 14 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que, tras finalizar su etapa en la Educación Primaria, donde estuvo escolarizado en un Aula Enclave, ahora ha pasado a la Secundaria, con el problema que ello conlleva al no existir muchos centros con aulas específicas para el Tránsito hacia la vida adulta, por lo que debe asistir al Centro de Educación Especial de Adeje, pero que tiene dos sedes situadas en Arona (los más pequeños de Infantil y Primaria) y San Miguel (los más adultos).
Bos está reclamando a la Consejería de Educación que David no sea escolarizado en un Centro de Educación Especial sino en un Aula Enclave. “Así sus derechos serán cumplidos”, insiste. Una situación que no le hace feliz y por la que ha interpuesto varias reclamaciones a la Consejería, recibiendo el silencio administrativo como respuesta a sus peticiones. Eva ya tiene asumido que tras los tribunales el siguiente paso que tiene que dar es acudir a los tribunales para reclamar al Contencioso Administrativo.
La madre de David no es la primera ni será la única que entabla un proceso judicial contra la Educación por la imposición que la Administración realiza con el futuro de sus hijos. Es tan tedioso que muchos padres demandan o terminan desistiendo durante el camino.
La Consejería de Educación suele vender a los padres que debido a las características de sus hijos, “nos imponen” acudir a un Centro de Educación Especial en detrimento de un Aula Enclave o un aula de Tránsito hacia la vida adulta ya que “en los CEE dispondrán de más medios y recursos”, sin embargo, esa es una eterna promesa que la propia Consejería incumple. “Estoy cansada de que mi hijo tenga unos derechos y que no se apliquen”, afirmó Eva Bos.
En principio a David le correspondería su escolarización el Centro Cultural de Guargacho, sin embargo, días antes del inicio del curso escolar, fue trasladado al aulario de Los Cristianos. En los primeros tres días fue el único alumno que acudió a su clase, hasta que se normalizó los problemas con los auxiliares de transporte. Este cambio se debe a que desde la Consejería de Educación se ha prometido a las familias que en el segundo trimestre del curso (entre enero y marzo) estarán finalizadas las obras de acondicionamiento de la antigua ‘guardería’ de Adeje, que acogerá a los alumnos con necesidades especiales, tanto en Aulas Enclave como de tránsito para la vida adulta.
Lo cierto es que tanto Bos como otras madres señalan su intranquilidad por mezclar en los mismos centros estudiantes adolescentes con otros de primaria e infantil. Las instalaciones donde está actualmente (Los Cristianos) no son dignas de personas. Las aulas no son espaciosas, y los alumnos con problemas motóricos (que no es el caso de su hijo) están apelotonados y con los docentes y auxiliares se estorban entre ellos”. Otro incumplimiento de la Administración es el de los ratios de alumnos por aula. “Según los criterios de escolarización solo pueden haber tres alumnos en un aula, y en el caso de los motóricos son cuatro, y cinco en conductuales”. Otra desilusión está vinculada al personal. “Hay plazas vacantes que no han sido cubiertas”. “Yo quiero que mi hijo vuelva a un Aula Enclave en Secundaria, y que mientras esté en Educación Especial sus derechos estén cumplidos.
La ausencia de las Aulas Enclave en la Secundaria, un dolor de cabeza
Eva Boss reconoce que hace unos años no era partidaria de la aulas Enclave para los alumnos con autismo. Ahora está batallando contra la consejería de Educación para que estas aulas (AE) se puedan ampliar a Secundaria. David sufre Trastorno del Espectro Autista (TEA) cuyo neurodesarrollo provoca deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social y conductas o intereses restrictivos o repetitivos, algo que le ha mantenido en Aulas Enclave en su etapa escolar de Infantil y Primaria.
Sin embargo, en vez de continuar en un Instituto de Secundaria, la Consejería le ha trasladado el expediente a un Centro de Educación Especial. La ausencia de las Aulas Enclave en la Secundaria es un punto de inflexión para el aprendizaje de todos los alumnos con necesidades especiales de educación. Los padres demandan que sus hijos continúen en centros normalizados, donde se puede ofrecer una “mayor inclusión” para su futuro, sin embargo, la Administración opta por “segregarlos” con una excusa de que en los CEE contarán con más recursos, pero incumplen sus criterios.





